PLAN B

Reflexión # 252. Viernes 09 - Octubre 2026

Pasos para realizar hoy:

1) Lee y escucha: | 1 Samuel 21
2) Lee y escucha: | 1 Corintios 14
3) Ver el siguiente video explicativo: Dios te ama, pero ¿eso qué significa?
4) Lee y escucha: | Ezequiel 8
La visión de Ezequiel: un llamado a la fidelidad

“No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos”. Ezequiel 8: 19

 Contexto de la Visión de Ezequiel

El capítulo 8 de Ezequiel se sitúa en un momento crucial, exactamente catorce meses después de su primera visión. Este periodo sigue a una intensa representación simbólica donde Ezequiel, el profeta, censuró a las tribus del norte y a Judá. Los ancianos de la comunidad, preocupados por el futuro de Jerusalén y su posible regreso a casa, se acercan a él buscando respuestas (8:1).

Idolatría y Sincretismo en Jerusalén

A lo largo de su visión, Ezequiel es llevado por el Espíritu a la puerta norte de Jerusalén, donde observa diversas prácticas idolátricas que provocan los celos de Dios. El primer ídolo que ve es alarmante y representa la infidelidad del rey, quien debía guiar al pueblo bajo el pacto divino (8:3-6). A medida que avanza la visión, también se percatan de los setenta ancianos que adoran criaturas inmundas y mujeres relacionadas con el culto a Tamuz, lo que evidencia la grave corrupción y ruptura del pacto.

Reflexiones sobre la Adoración Moderna

La adoración que Ezequiel observa es un reflejo de un corazón que ha sucumbido a influencias externas y arriesga la relación con Dios. Hoy, aunque no vayamos tras Tamuz, nos enfrentamos a diversas formas de idolatría que pueden tomar lugar en nuestro corazón. ¿Estamos buscando cosas que provocan los celos de Dios? Es fundamental mantener una conexión auténtica y pura con Él, evitando la tentación de priorizar lo mundano por encima de lo sagrado, tal como se observa en Ezequiel 8:17.

 Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!