PLAN B

Reflexión # 250. Miércoles 07 - Octubre 2026

Pasos para realizar hoy:

1) Ver el siguiente video explicativo: David el rey sacerdotal
2) Lee y escucha: | 1 Samuel 19
3) Lee y escucha: | 1 Corintios 12
4) Lee y escucha: | Ezequiel 6
La sabiduría y el conocimiento al servicio del cuerpo de Cristo

“Porque a uno le es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia, según el mismo Espíritu.” 1 Corintios 12:8

Una ventana al propósito del Espíritu

La reflexión sobre 1 Corintios 12:8 nos ayuda a comprender cómo Dios ha diseñado a su iglesia: como un cuerpo vivo, diverso y unido por el Espíritu Santo. Pablo enseña que a unos les es dada palabra de sabiduría y a otros palabra de conocimiento, según el mismo Espíritu. Estos dones no aparecen por casualidad ni establecen una jerarquía entre los creyentes; forman parte del propósito Divino para edificar, orientar y fortalecer a su pueblo.

Cada don tiene un valor especial

Primera de Corintios 12:11 afirma que todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada persona como él quiere. Por eso, ningún don debe considerarse pequeño o secundario. La sabiduría puede ayudar a tomar decisiones justas, mientras que el conocimiento puede aportar claridad y comprensión en momentos de confusión. Ambos deben ejercerse con humildad, discernimiento y amor.

Diversidad que produce unidad

La iglesia no prospera cuando todos cumplen la misma función, sino cuando cada miembro aporta aquello que Dios le ha confiado. Así como el cuerpo tiene muchos miembros y sigue siendo uno, la comunidad cristiana reúne diferentes capacidades para cumplir una misión común. La diversidad espiritual no es una amenaza, sino una riqueza que permite atender distintas necesidades y reflejar con mayor plenitud el carácter de Cristo.

Dones para servir, no para competir

Los dones espirituales no fueron entregados para buscar reconocimiento, compararse o dividir. Su propósito es servir y promover el crecimiento del cuerpo de Cristo. Cuando se usan con amor, fomentan la unidad, fortalecen la fe y permiten que otros encuentren dirección y consuelo. La meta final no es exaltar a quien posee un don, sino glorificar a Dios mediante una vida disponible para los demás.

Una invitación a caminar juntos

Primera de Corintios 12:8 nos anima a reconocer los dones recibidos y ponerlos al servicio de la comunidad eclesial. Que podamos ejercerlos con responsabilidad, humildad y amor, recordando que la unidad cristiana no significa uniformidad, sino armonía en Cristo.

 Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!