PLAN B
Reflexión # 270. Martes 27 - Octubre 2026
Pasos para realizar hoy:
1) Lee y escucha: | 2 Samuel 11
2) Lee y escucha: | Gálatas 3
3) Ver el siguiente video explicativo: Espíritu de Dios
4) Lee y escucha: | Ezequiel 26
Gálatas 3:25: vivir la libertad que nace de la fe
Reflexión: Gálatas 3:25
«Pero una vez llegada la fe, ya no estamos bajo el yugo del pedagogo. Gálatas 3:25
La fe cambia nuestra relación con Dios Gálatas 3:25 afirma: «Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo». Con estas palabras, Pablo explica que la ley cumplió una función temporal: guiar y señalar la necesidad de salvación. Sin embargo, la llegada de Jesucristo inaugura una nueva etapa. Quienes confían en él ya no dependen de cumplir normas para ganar aceptación ante Dios; reciben su gracia por medio de la fe. Esta verdad se armoniza con Romanos 10:4: «Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree», y con Efesios 2:8-9, que recuerda que la salvación es por gracia, no por obras.
Esta enseñanza sigue siendo relevante.
Es fácil medir la vida espiritual por una lista de logros, comparar nuestra conducta con la de otros o pensar que un error nos aleja irremediablemente de Dios. El versículo nos recuerda que nuestra esperanza descansa en la obra de Cristo, no en una perfección que no podemos alcanzar por nuestros propios medios. Así lo afirma Hebreos 10:22, invitándonos a acercarnos «con corazón sincero, en plena certidumbre de fe», confiando en la obra completa de Cristo.
Libertad que no elimina la responsabilidad
Estar libres de la condena de la ley no significa vivir sin dirección moral. La gracia no es una invitación a ignorar el bien, sino el fundamento de una respuesta agradecida. Al comprender el amor de Dios, somos llamados a amar al prójimo, servir con humildad y obedecer las enseñanzas de Jesús. Estas acciones no compran la salvación: expresan una fe viva y una vida transformada. Gálatas 5:13 lo expresa así: «No uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros».
Por eso, la libertad cristiana combina confianza y compromiso. Podemos acercarnos a Dios con sinceridad, reconocer nuestras faltas y buscar crecer, sin quedar atrapados en la culpa ni en el afán de demostrar que merecemos su favor. La obediencia nace entonces de la relación, no del temor a ser rechazados. Santiago 1:25 describe esta dinámica: quien mira atentamente la «ley perfecta, la de la libertad», y persevera en ella, «éste será bienaventurado en lo que hace».
Preguntas para examinar la vida espiritual
Gálatas 3:25 invita a preguntarnos dónde ponemos nuestra confianza. ¿Descansamos en la obra de Cristo o intentamos sostener nuestra esperanza con méritos personales? ¿Vivimos la libertad de la fe o seguimos bajo una carga de reglas que usamos para medir nuestro valor? Romanos 8:1 nos recuerda que «ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús», y esto nos ayuda a evaluar si vivimos desde la gracia o desde el temor.
La lectura de la Biblia y de buenos libros cristianos puede ayudarnos a profundizar en estas preguntas, siempre que nos conduzca de nuevo a las Escrituras y a Cristo. Al recibir la gracia con gratitud, podemos vivir con mayor plenitud: no para obtener el amor de Dios, sino porque ya hemos sido alcanzados por él. Como declara 1 Juan 4:19: «Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero».
Feliz y bendecida lectura de la Palabra, y feliz noche.
