PLAN B

Reflexión # 266. Viernes 23 - Octubre 2026

Pasos para realizar hoy:

1) Ver el siguiente video explicativo: David el rey sacerdotal
2) Lee y escucha: | 2 Samuel 6
3) Lee y escucha: | 2 Corintios 12
4) Lee y escucha: | Ezequiel 22
Reflexiones sobre Ezequiel 22:30-31: Un Llamado al Liderazgo en Tiempos de Crisis

«Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y dé la cara por él para que yo no lo destruya. ¡Y no lo he hallado! Por eso derramaré mi ira sobre ellos; los consumiré con el fuego de mi ira, y haré recaer sobre ellos todo el mal que han hecho. Lo afirma el Señor omnipotente». Ezequiel 22:30-31

El Contexto de Ezequiel 22

 En Ezequiel 22:30-31 encontramos un mensaje poderoso: “Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo”. Este pasaje se inserta en un contexto histórico crucial, donde Jerusalén es vista como una ciudad caótica, atormentada por la corrupción y el pecado. Los líderes, reyes, príncipes, sacerdotes y profetas son culpables de llevar al pueblo a la ruina. Tal como denuncia el mismo libro: “Sus príncipes… como lobos que arrebatan presa” (Ez. 22:27) y “sus sacerdotes violaron mi ley” (Ez. 22:26). Es un retrato de una nación donde la injusticia se ha institucionalizado y la voz profética ha sido silenciada.

El Desastre del Liderazgo Corrompido

La historia de Jerusalén nos muestra que, en las culturas decadentes, gran parte del declive es provocado por líderes interesados solo en su propio beneficio. Este comportamiento incluye avaricia, corrupción y un enfoque casi obsesivo hacia la conservación del poder, más que en el servicio a su pueblo. A medida que la corrupción se normaliza, el escepticismo se vuelve habitual y la integridad desaparece, convirtiéndose en noticia. Tal como advierte Proverbios: “Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra; mas cuando domina el impío, el pueblo gime” (Pr. 29:2). La ruina moral de los líderes siempre termina siendo la ruina espiritual de la nación.

Un Llamado a la Mediación y la Justicia.

 Dios busca un mediador, alguien que se interponga por su pueblo, así como lo hizo Moisés en el pasado. Moisés “se puso en la brecha” para evitar la destrucción (Sal. 106:23), intercediendo con valentía y amor. En el Israel del siglo VI a.C., pese a que había profetas como Jeremías y Ezequiel, ninguno era un verdadero mediador. Mi propia vida, se ha visto influenciada por este mensaje. Aunque no comprendía todas las implicaciones de este pasaje, el Espíritu de Dios me hizo sentir un impulso fuerte: el deseo de ser un puente entre Dios y su pueblo. Ese es el reto. Como dice 1 Samuel 12:23: “Lejos sea de mí que peque contra Jehová cesando de rogar por vosotros”. Ese es el corazón del que se pone en la brecha: interceder, advertir con la Palabra, amar y sostener.

 Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!