PLAN B
Reflexión # 264. Miércoles 21 - Octubre 2026
Pasos para realizar hoy:
1) Lee y escucha: | 2 Samuel 3
2) Lee y escucha: | 2 Corintios 10
3) Lee y escucha: | Ezequiel 20
4) Lamento por los príncipes de Israel: Un análisis del capítulo 19 de Ezequiel
Ezequiel 20: la gloria de Dios frente a la rebelión de Israel
Reflexión: Ezequiel 20:9
“Con todo, a causa de mi nombre, para que no se infamase ante los ojos de las naciones… actué para sacarlos de la tierra de Egipto.” Ezequiel 20:9
En Ezequiel 20, los ancianos de Israel acuden al profeta buscando una respuesta de Dios. Pero su consulta no nace de una verdadera fidelidad: el pueblo mantiene el corazón lejos del SEÑOR. La respuesta Divina recorre la historia de sus rebeliones y revela dos verdades centrales: Dios actúa para la gloria de su nombre y no permite que su pueblo se acomode para siempre en el pecado.
Dios protege la gloria de su nombre
Al recordar la salida de Egipto y las etapas posteriores de la historia de Israel, Dios explica que intervino para que su nombre no fuera profanado ante las naciones. Su paciencia y sus juicios no son señales de indiferencia; muestran su compromiso con su propia santidad y con la fidelidad de sus promesas. Este énfasis reaparece con fuerza en Ezequiel 36 y 39.
La misma perspectiva ayuda a comprender la obra de Cristo. La cruz manifiesta el amor de Dios por la humanidad, pero también la obediencia del Hijo y el propósito del Padre de que todos honren al Hijo (Juan 5:23). Jesús declara que obedece al Padre para que el mundo conozca cuánto lo ama (Juan 14:31). Efesios 1 presenta la salvación como un plan que culmina «para alabanza de su gloria». Por eso, la oración y las prioridades cristianas deben reconocer que Dios es el centro de la historia de redención.
La paciencia no significa indiferencia
El capítulo recuerda que Dios dio sus mandamientos para que el pueblo viviera por ellos (Ezequiel 20:11, 21; Levítico 18:5). Israel, sin embargo, quiso parecerse a las naciones y seguir sus propios deseos. El SEÑOR anuncia que ese anhelo no prevalecerá: protegerá su nombre, hará valer su pacto y ejercerá juicio.
Una advertencia que también ofrece esperanza
Ezequiel 20 enseña que la paciencia Divina tiene un propósito, pero no convierte el pecado en algo aceptable. Con el tiempo, la respuesta de Dios conduce a la transformación o al juicio. El llamado del capítulo es, por tanto, a abandonar la rebelión y volver al SEÑOR, confiando en su fidelidad sin confundirla con aprobación de nuestras decisiones.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
