PLAN B

Reflexión # 259. Viernes 16 - Octubre 2026

Pasos para realizar hoy:

1) Lee y escucha: | 1 Samuel 28
2) Lee y escucha: | 2 Corintios 5
3) Lee y escucha: | Ezequiel 15
4) Discernir entre Profetas Verdaderos y Falsos en la Vida Real
Vivir con propósito ante el tribunal de Cristo

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo; para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” 2 Corintios 5:10

En 2 Corintios 5:10, el apóstol Pablo recuerda que todos compareceremos ante el tribunal de Cristo, donde cada persona recibirá conforme a lo que haya hecho mientras vivía. Esta afirmación puede invitarnos a detenernos y considerar cómo estamos usando nuestros días, nuestras palabras y nuestras decisiones. No se trata de vivir dominados por el temor, sino de reconocer que nuestra vida tiene propósito y que nuestras acciones importan. Como dice Romanos 14:12, “cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo.”

Una fe que se refleja en la vida

 Creer en Cristo no es únicamente aceptar una idea; también es permitir que esa fe transforme nuestra manera de vivir. La integridad se manifiesta en lo cotidiano: en la honestidad cuando nadie nos observa, en la paciencia ante las dificultades y en la disposición de actuar con justicia. Cada elección puede acercarnos a una vida coherente con el evangelio y dejar una huella en quienes nos rodean. Santiago 2:17 lo expresa con claridad: “la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.”

La gracia no conduce a la complacencia

 La esperanza cristiana descansa en la gracia de Dios y en la salvación recibida por medio de Jesucristo, no en la pretensión de ganarla con obras. Sin embargo, esa seguridad no es motivo para vivir con indiferencia. Al contrario, la gratitud por el amor de Dios nos mueve a servir, adorar y buscar una vida que honre a quien nos ha dado esperanza. Las buenas obras no reemplazan la gracia: son una respuesta a ella. Efesios 2:10 nos recuerda que somos “creados en Cristo Jesús para buenas obras.”

Responsabilidad hacia los demás

La vida cristiana tampoco se limita al crecimiento personal. Formamos parte de una comunidad y nuestro comportamiento puede fortalecer o debilitar a otros. Una palabra de ánimo, un gesto generoso o una decisión tomada con compasión pueden comunicar el amor de Cristo de manera concreta. Por eso, vale la pena preguntarnos qué testimonio ofrecemos en nuestros hogares, congregaciones y espacios de trabajo. Hebreos 10:24 nos anima a “considerarnos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.”

Examinar el camino con esperanza.

 Reflexionar sobre este pasaje no exige perfección inmediata, sino una disposición sincera a corregir el rumbo y crecer. Podemos pedir a Dios sabiduría para reconocer nuestras faltas y valor para actuar con mayor fidelidad. Vivir conscientes de que rendiremos cuentas nos ayuda a elegir con propósito, confiar en la gracia y procurar que nuestras vidas den gloria a Dios y reflejen el amor de Cristo. Como declara Salmo 139:23‑24: “Examíname, oh Dios… y guíame por el camino eterno.”

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!