PLAN B
Reflexión # 182. Viernes 31 - Julio 2026
Pasos para realizar hoy:
1) Lee y escucha: | Deuteronomio 31
2) Lee y escucha: | Salmos 126
2) Lee y escucha: | Salmos 127
2) Lee y escucha: | Salmos 128
3) Ver el siguiente video explicativo: Cómo NO debes de hacer oraciones, dar ni ayunar
4) Lee y escucha: | Isaías 58
La Trampa de la Religiosidad: Reflexiones sobre la Autoengaño en la Fe
Reflexión: Isaías 58: 6
“¿No es más bien el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, dejar libres a los quebrantados y que rompáis todo yugo?” Isaías 58:6
Introducción a la autoengaño en la religión
Los humanos a menudo caemos en la trampa del autoengaño, especialmente en asuntos religiosos. Lo que comienza como un impulso hacia la piedad y el arrepentimiento puede transformarse en ídolos mezquinos que distorsionan nuestra relación con lo Divino. Este fenómeno ha sido observado a lo largo de la historia, como se ilustra en el relato de la serpiente de bronce en el desierto, donde un objeto creado para la sanación se convierte en un objeto de adoración.
El peligro de la trampa del legalismo
Un claro ejemplo de esta transgresión es el legalismo, donde prácticas inicialmente destinadas a fomentar la espiritualidad pueden volverse pruebas de lealtad. Imagina a una persona que, con buena intención, decide comenzar un diario espiritual. Al principio, ese cuaderno es como una pequeña lámpara: una herramienta humilde para crecer, para examinar el corazón, para escuchar la voz de Dios con más claridad.
Cada página escrita es un paso hacia la madurez, un espacio de sinceridad, un lugar donde el alma se abre ante el Señor.
Pero con el tiempo, algo sutil comienza a cambiar. Ese diario, que nació como un instrumento de humildad, empieza a convertirse en un trofeo silencioso. La persona ya no lo mira como una ayuda, sino como una señal de que está “más avanzado” que otros.
Lo que antes era luz, ahora se transforma en una sombra: el diario se vuelve una medalla invisible, una forma de medir la espiritualidad propia y la ajena. Y sin darse cuenta, la persona empieza a crear un ambiente de exclusión, donde quienes no llevan un diario, quienes no practican lo mismo, parecen estar “un paso atrás”.
El cuaderno que debía acercar a Dios, ahora levanta una barrera. La herramienta se convierte en orgullo. La práctica se convierte en autojustificación. Y el corazón, sin quererlo, se aleja del propósito original.
Así, una disciplina hermosa puede deformarse cuando deja de ser un camino hacia Dios y se convierte en un espejo para admirarse a uno mismo.
La abstinencia y la hipocresía
Otro ejemplo es el ayuno, que puede ser más que un acto de devoción. Como se menciona en Isaías 58, algunos lo ven como un acto mágico, esperando que Dios les bendiga simplemente por el cumplimiento de una práctica externa. Este enfoque superficial se aleja del corazón del ayuno que Dios busca: una verdadera rendición y un cambio genuino en nuestras acciones, que incluye el cuidado de los necesitados y el arrepentimiento sincero.
En conclusión, es fundamental estar alertas ante la tentación del autoengaño espiritual. La clave radica en mantener una relación honesta y abierta con Dios, evitando que nuestras prácticas religiosas se conviertan en ídolos que desvíen nuestra fe.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
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