PLAN B

Reflexión # 172. Martes 21 - Julio 2026

Pasos para realizar hoy:

1) Ver el siguiente video explicativo: Ley bíblica
2) Lee y escucha: | Deuteronomio 21
3) Lee y escucha: | Salmos 117
3) Lee y escucha: | Salmos 118
4) Lee y escucha: | Isaías 48
La disposición espiritual de los judíos al regresar a Jerusalén

“Así dice Jehová, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy Jehová tu Dios, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.” Isaías 48: 17

El retorno a Jerusalén y la disposición del pueblo

La historia de los judíos en el exilio es una que refleja no solo un viaje físico, sino también una lucha espiritual. Una cosa es que Dios levantara a Ciro, permitiendo el regreso a Jerusalén, pero la verdadera interrogante es: ¿estarán dispuestos los judíos a regresar? Este regreso no solo implica reconstruir físicamente la ciudad, sino también un proceso de sanación espiritual que muchos parecen haber descuidado.

El desafío de abandonar el pecado

Isaías 48 presenta un panorama inquietante. A pesar de situarse en la ciudad santa, los cautivos parecen aferrarse a una identidad que ya no refleja su situación. El libro señala que invocan el nombre del Señor, pero no lo hacen con sinceridad. Esto genera una reflexión profunda: ¿cómo podrían reconstruir Jerusalén si no están dispuestos a abandonar las prácticas que los llevaron al exilio? La idolatría babilónica ha dejado una marca, y el desafío más grande no está en regresar físicamente, sino en liberarse espiritualmente de antiguos hábitos.

La advertencia Divina y la necesidad de transformación

Dios, en su misericordia, decide no destruir a su pueblo completamente. Se menciona que desean evitar caer en el orgullo que podría hacerles atribuir su retorno a sus propios ídolos. No obstante, si el pueblo persiste en su camino de pecado, incluso al volver, esa nueva libertad corre el riesgo de contaminarse. La advertencia: «no hay paz para el malvado», sigue resonando hoy. Es esencial que, al considerar el regreso a la tierra prometida, también haya un deseo sincero de renovación interna. Solo así, el regreso a Jerusalén puede ser un verdadero acto de restauración espiritual.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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