PLAN B
Reflexión # 245. Viernes 02 - Octubre 2026
Pasos para realizar hoy:
1) Lee y escucha: | 1 Samuel 14
2) Lee y escucha: | 1 Corintios 7
3) Lee y escucha: | Ezequiel 1
4) Ver el siguiente video explicativo: Resumen del libro de Ezequiel
Ezequiel y su Visión: Un Encuentro con lo Divino en el Exilio
Reflexión: Ezequiel: 1: 1
» Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.” Ezequiel: 1: 1
La Historia de Ezequiel
Ezequiel, contemporáneo de Jeremías, nació en una familia sacerdotal, aunque su destino lo llevó lejos del templo. En marzo de 597 a.C., fue deportado a Babilonia, a más de mil kilómetros de su hogar, junto a la clase dirigente de Jerusalén, incluidos el joven rey Jeconías y la reina madre. Este exilio marcó un antes y un después en la vida del profeta.
La Comunidad en el Exilio
Al encontrarse en Babilonia, la comunidad judía, empobrecida y alejada de su tierra, anhelaba regresar a Jerusalén y suplicaba a Dios su rescate. Sin embargo, no podían prever que, en una década, la ciudad sería completamente destruida. Ezequiel se asentó en las orillas del río Kebar, probablemente un canal de irrigación del Éufrates, donde tuvo que enfrentar la realidad de su nueva vida.
La Visión de Ezequiel
En el quinto año de su exilio, a los treinta años, Ezequiel experimentó una visión extraordinaria descrita en Ezequiel 1. Este trono móvil, que representa la gloria de Dios, está rodeado de cuatro seres vivientes, cada uno con características simbólicas: inteligencia (cara humana), majestuosidad (león), fuerza (toro) y compasión (águila). Las criaturas vivientes y sus magníficas ruedas, unidas en un movimiento armónico, ilustran la presencia activa de Dios en el exilio.
La experiencia de Ezequiel provoca un profundo sentido de humildad y adoración, reflejando cómo los encuentros con lo Divino siempre conducen a un quebrantamiento del ser humano. Su visión no solo es un relato de gloria, sino un llamado a la reflexión y a la fe en tiempos de adversidad.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
