PLAN B

Reflexión # 225. Sábado 12 - Septiembre 2026

Pasos para realizar hoy:

1) Vea y escucha: Resumen del libro de Jueces
2) Lee y escucha: | Jueces 16
3) Lee y escucha: | Romanos 3
4) Lee y escucha: | Jeremías 35
La Vida Nómada: Una Lección de Jonadab para los Modernos Peregrinos

“Y puse delante de los hijos de la familia de los recabitas tazas y copas llenas de vino, y les dije: Bebed vino.
Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordenó diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos” Jeremías 35: 5 – 6

La Sabiduría de Jonadab

¿Alguna vez te has preguntado qué podríamos aprender de Jonadab, el hijo de Recab? Este hombre vivió trescientos años antes de Jeremías y, ¿qué hizo? Les ordenó a sus hijos que llevaran una vida nómada. ¡Sí, nómadas! Miren que en lugar de afincarse en cómodas viviendas, optaron por las tiendas, siempre listos para moverse cuando fuera necesario. Aunque hoy no estamos obligados a vivir como nómadas, deberíamos, como verdaderos discípulos del SEÑOR Jesús, tener presente que aquí no tenemos una ciudad permanente.

Las Lecciones del Vino

Además, Jonadab prohibió a su descendencia el vino. Un movimiento astuto, si me preguntan. Negarnos los placeres lícitos puede salvarnos de caer en indulgencias dañinas. Claro, muchos se preguntan: «¿dónde está la línea entre lo lícito y lo ilícito?» Y ahí está el truco… lo lícito requiere de moderación. Sobre todo, los jóvenes deben recordar las sabias palabras de Pedro sobre abstenerse de deseos carnales. ¡Qué forma de cuidar el alma!

Obediencia: La Clave del Éxito

La lección más interesante que se desprende de la obediencia de los Recabitas es la importancia de rendir culto a Dios con obediencia pura e inmediata. Si los hijos de Jonadab, con reglas que no eran moralmente obligatorias, siguieron sus mandamientos, ¡imaginemos cuán más debería ser nuestra obediencia a los mandamientos eternos de Dios! Israel y Judá se negaron a oír a Dios, y mira cómo les fue. Así que, seamos como los Recabitas: honremos a nuestro Padre Celestial para que nos vaya bien aquí, y en la eternidad. ¡Siempre listos, peregrinos y con el corazón en casa!

 

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!