PLAN A
Reflexión # 243. Miércoles 30 - Septiembre 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Lee y escucha: | 1 Samuel 12
Lee y escucha: 1 Samuel 12 Texto)
1 Samuel 12
1Dijo Samuel a todo Israel: He aquí, yo he oído vuestra voz en todo cuanto me habéis dicho, y os he puesto rey.
2Ahora, pues, he aquí vuestro rey va delante de vosotros. Yo soy ya viejo y lleno de canas; pero mis hijos están con vosotros, y yo he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta este día.
3Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, si he tomado el asno de alguno, si he calumniado a alguien, si he agraviado a alguno, o si de alguien he tomado cohecho para cegar mis ojos con él; y os lo restituiré.
4Entonces dijeron: Nunca nos has calumniado ni agraviado, ni has tomado algo de mano de ningún hombre.
5Y él les dijo: Jehová es testigo contra vosotros, y su ungido también es testigo en este día, que no habéis hallado cosa alguna en mi mano. Y ellos respondieron: Así es.
6Entonces Samuel dijo al pueblo: Jehová que designó a Moisés y a Aarón, y sacó a vuestros padres de la tierra de Egipto, es testigo.
7Ahora, pues, aguardad, y contenderé con vosotros delante de Jehová acerca de todos los hechos de salvación que Jehová ha hecho con vosotros y con vuestros padres.
8Cuando Jacob hubo entrado en Egipto, y vuestros padres clamaron a Jehová, Jehová envió a Moisés y a Aarón, los cuales sacaron a vuestros padres de Egipto, y los hicieron habitar en este lugar.
9Y olvidaron a Jehová su Dios, y él los vendió en mano de Sísara jefe del ejército de Hazor, y en mano de los filisteos, y en mano del rey de Moab, los cuales les hicieron guerra.
10Y ellos clamaron a Jehová, y dijeron: Hemos pecado, porque hemos dejado a Jehová y hemos servido a los baales y a Astarot; líbranos, pues, ahora de mano de nuestros enemigos, y te serviremos.
11Entonces Jehová envió a Jerobaal, a Barac, a Jefté y a Samuel, y os libró de mano de vuestros enemigos en derredor, y habitasteis seguros.
12Y habiendo visto que Nahas rey de los hijos de Amón venía contra vosotros, me dijisteis: No, sino que ha de reinar sobre nosotros un rey; siendo así que Jehová vuestro Dios era vuestro rey.
13Ahora, pues, he aquí el rey que habéis elegido, el cual pedisteis; ya veis que Jehová ha puesto rey sobre vosotros.
14Si temiereis a Jehová y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes a la palabra de Jehová, y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servís a Jehová vuestro Dios, haréis bien.
15Mas si no oyereis la voz de Jehová, y si fuereis rebeldes a las palabras de Jehová, la mano de Jehová estará contra vosotros como estuvo contra vuestros padres.
16Esperad aún ahora, y mirad esta gran cosa que Jehová hará delante de vuestros ojos.
17¿No es ahora la siega del trigo? Yo clamaré a Jehová, y él dará truenos y lluvias, para que conozcáis y veáis que es grande vuestra maldad que habéis hecho ante los ojos de Jehová, pidiendo para vosotros rey.
18Y Samuel clamó a Jehová, y Jehová dio truenos y lluvias en aquel día; y todo el pueblo tuvo gran temor de Jehová y de Samuel.
19Entonces dijo todo el pueblo a Samuel: Ruega por tus siervos a Jehová tu Dios, para que no muramos; porque a todos nuestros pecados hemos añadido este mal de pedir rey para nosotros.
20Y Samuel respondió al pueblo: No temáis; vosotros habéis hecho todo este mal; pero con todo eso no os apartéis de en pos de Jehová, sino servidle con todo vuestro corazón.
21No os apartéis en pos de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades.
22Pues Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo.
23Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto.
24Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros.
25Mas si perseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis.
2). Lee y escucha: | 1 Corintios 5
Lee y escucha: | 1 Corintios 5 (Texto)
1 Corintios 5
1De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.
2Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?
3Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.
4En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo,
5el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
6No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?
7Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.
8Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.
9Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;
10no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo.
11Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.
12Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?
13Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.
3). Lee y escucha: | Lamentaciones 3
Lee y escucha: | Lamentaciones 3 Texto)
Lamentaciones 3
1Yo soy el hombre que ha visto aflicción bajo el látigo de su enojo.
2Me guió y me llevó en tinieblas, y no en luz;
3Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día.
4Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos;
5Edificó baluartes contra mí, y me rodeó de amargura y de trabajo.
6Me dejó en oscuridad, como los ya muertos de mucho tiempo.
7Me cercó por todos lados, y no puedo salir; ha hecho más pesadas mis cadenas;
8Aun cuando clamé y di voces, cerró los oídos a mi oración;
9Cercó mis caminos con piedra labrada, torció mis senderos.
10Fue para mí como oso que acecha, como león en escondrijos;
11Torció mis caminos, y me despedazó; me dejó desolado.
12Entesó su arco, y me puso como blanco para la saeta.
13Hizo entrar en mis entrañas las saetas de su aljaba.
14Fui escarnio a todo mi pueblo, burla de ellos todos los días;
15Me llenó de amarguras, me embriagó de ajenjos.
16Mis dientes quebró con cascajo, me cubrió de ceniza;
17Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien,
18Y dije: Perecieron mis fuerzas, y mi esperanza en Jehová.
19Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel;
20Lo tendré aún en memoria, porque mi alma está abatida dentro de mí;
21Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.
22Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
23Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
24Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.
25Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.
26Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.
27Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.
28Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso;
29Ponga su boca en el polvo, por si aún hay esperanza;
30Dé la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrentas.
31Porque el Señor no desecha para siempre;
32Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias;
33Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.
34Desmenuzar bajo los pies a todos los encarcelados de la tierra,
35Torcer el derecho del hombre delante de la presencia del Altísimo,
36Trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo aprueba.
37¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?
38¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?
39¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.
40Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová;
41Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos;
42Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; tú no perdonaste.
43Desplegaste la ira y nos perseguiste; mataste, y no perdonaste;
44Te cubriste de nube para que no pasase la oración nuestra;
45Nos volviste en oprobio y abominación en medio de los pueblos.
46Todos nuestros enemigos abrieron contra nosotros su boca;
47Temor y lazo fueron para nosotros, asolamiento y quebranto;
48Ríos de aguas echan mis ojos por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.
49Mis ojos destilan y no cesan, porque no hay alivio
50Hasta que Jehová mire y vea desde los cielos;
51Mis ojos contristaron mi alma por todas las hijas de mi ciudad.
52Mis enemigos me dieron caza como a ave, sin haber por qué;
53Ataron mi vida en cisterna, pusieron piedra sobre mí;
54Aguas cubrieron mi cabeza; yo dije: Muerto soy.
55Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde la cárcel profunda;
56Oíste mi voz; no escondas tu oído al clamor de mis suspiros.
57Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.
58Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi vida.
59Tú has visto, oh Jehová, mi agravio; defiende mi causa.
60Has visto toda su venganza, todos sus pensamientos contra mí.
61Has oído el oprobio de ellos, oh Jehová, todas sus maquinaciones contra mí;
62Los dichos de los que contra mí se levantaron, y su designio contra mí todo el día.
63Su sentarse y su levantarse mira; yo soy su canción.
64Dales el pago, oh Jehová, según la obra de sus manos.
65Entrégalos al endurecimiento de corazón; tu maldición caiga sobre ellos.
66Persíguelos en tu furor, y quebrántalos de debajo de los cielos, oh Jehová
4) Ver el siguiente video explicativo: Exilio
La Esperanza en las Lamentaciones: Reflexiones sobre el Capítulo 3
Reflexión | Lamentaciones 3:22‑23.
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” Lamentaciones 3:22‑23.
Introducción a las Lamentaciones 3
El tercer capítulo del libro de Lamentaciones es un texto de profundo significado, reflejando la angustia y la necesidad de esperanza en medio del sufrimiento. Si bien es difícil determinar si se refiere a la experiencia personal de un individuo, como Jeremías, o si representa la voz del pueblo, el mensaje que emerge es poderoso y universal.
La División entre la Experiencia Personal y la Colectiva
Varios expertos sugieren que la voz que se escucha en la primera parte de Lamentaciones 3 puede estar en la piel de Jeremías, un hombre que ha sido objeto de burla. A través de expresiones personales, el pasaje revela la desolación individual que puede reflejar el dolor colectivo de Israel tras una derrota devastadora. La transición al plural en las secciones posteriores del capítulo resuena con la experiencia de una nación que ha caído en el exilio y la pobreza.
La Luz de la Esperanza en la Angustia
A pesar de la profunda tristeza y la devastación, Lamentaciones 3 presenta destellos de esperanza. Versículos como 3:22-23 resaltan el amor inmutable de Dios. La afirmación de que «las misericordias de Dios se renuevan cada día» proporciona un aliento reconfortante en medio de la adversidad. Además, expresa una verdad fundamental: lo que el pueblo realmente anhela no son solo bendiciones, sino el mismo Dios. Este llamado a retornar a la fe y al deseo de la presencia Divina subraya una profunda postura moral, alejándose de la autosuficiencia del pasado.
La Súplica por Vindicación
Finalmente, el pasaje también incluye una súplica por justicia, recordando que, aunque el castigo es severo, la equidad Divina debe prevalecer. La oración desde el abismo y la promesa de respuesta de Dios nos ofrecen una poderosa exhortación sobre la fe y la esperanza. Así, el capítulo 3 se convierte en un testimonio de cómo el sufrimiento puede llevar a la redención y la búsqueda de Dios.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
