PLAN A
Reflexión # 214. Martes 01 - Septiembre 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Lee y escucha: | Jueces 5
Lee y escucha: Jueces 5 Texto)
Jueces 5
Cántico de Débora y de Barac
1Aquel día cantó Débora con Barac hijo de Abinoam, diciendo:
2Por haberse puesto al frente los caudillos en Israel,
Por haberse ofrecido voluntariamente el pueblo,
Load a Jehová.
3Oíd, reyes; escuchad, oh príncipes;
Yo cantaré a Jehová,
Cantaré salmos a Jehová, el Dios de Israel.
4Cuando saliste de Seir, oh Jehová,
Cuando te marchaste de los campos de Edom,
La tierra tembló, y los cielos destilaron,
Y las nubes gotearon aguas.
5Los montes temblaron delante de Jehová,
Aquel Sinaí, delante de Jehová Dios de Israel.
6En los días de Samgar hijo de Anat,
En los días de Jael, quedaron abandonados los caminos,
Y los que andaban por las sendas se apartaban por senderos torcidos.
7Las aldeas quedaron abandonadas en Israel, habían decaído,
Hasta que yo Débora me levanté,
Me levanté como madre en Israel.
8Cuando escogían nuevos dioses,
La guerra estaba a las puertas;
¿Se veía escudo o lanza
Entre cuarenta mil en Israel?
9Mi corazón es para vosotros, jefes de Israel,
Para los que voluntariamente os ofrecisteis entre el pueblo.
Load a Jehová.
10Vosotros los que cabalgáis en asnas blancas,
Los que presidís en juicio,
Y vosotros los que viajáis, hablad.
11Lejos del ruido de los arqueros, en los abrevaderos,
Allí repetirán los triunfos de Jehová,
Los triunfos de sus aldeas en Israel;
Entonces marchará hacia las puertas el pueblo de Jehová.
12Despierta, despierta, Débora;
Despierta, despierta, entona cántico.
Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam.
13Entonces marchó el resto de los nobles;
El pueblo de Jehová marchó por él en contra de los poderosos.
14De Efraín vinieron los radicados en Amalec,
En pos de ti, Benjamín, entre tus pueblos;
De Maquir descendieron príncipes,
Y de Zabulón los que tenían vara de mando.
15Caudillos también de Isacar fueron con Débora;
Y como Barac, también Isacar
Se precipitó a pie en el valle.
Entre las familias de Rubén
Hubo grandes resoluciones del corazón.
16¿Por qué te quedaste entre los rediles,
Para oír los balidos de los rebaños?
Entre las familias de Rubén
Hubo grandes propósitos del corazón.
17Galaad se quedó al otro lado del Jordán;
Y Dan, ¿por qué se estuvo junto a las naves?
Se mantuvo Aser a la ribera del mar,
Y se quedó en sus puertos.
18El pueblo de Zabulón expuso su vida a la muerte,
Y Neftalí en las alturas del campo.
19Vinieron reyes y pelearon;
Entonces pelearon los reyes de Canaán,
En Taanac, junto a las aguas de Meguido,
Mas no llevaron ganancia alguna de dinero.
20Desde los cielos pelearon las estrellas;
Desde sus órbitas pelearon contra Sísara.
21Los barrió el torrente de Cisón,
El antiguo torrente, el torrente de Cisón.
Marcha, oh alma mía, con poder.
22Entonces resonaron los cascos de los caballos
Por el galopar, por el galopar de sus valientes.
23Maldecid a Meroz, dijo el ángel de Jehová;
Maldecid severamente a sus moradores,
Porque no vinieron al socorro de Jehová,
Al socorro de Jehová contra los fuertes.
24Bendita sea entre las mujeres Jael,
Mujer de Heber ceneo;
Sobre las mujeres bendita sea en la tienda.
25El pidió agua, y ella le dio leche;
En tazón de nobles le presentó crema.
26Tendió su mano a la estaca,
Y su diestra al mazo de trabajadores,
Y golpeó a Sísara; hirió su cabeza,
Y le horadó, y atravesó sus sienes.
27Cayó encorvado entre sus pies, quedó tendido;
Entre sus pies cayó encorvado;
Donde se encorvó, allí cayó muerto.
28La madre de Sísara se asoma a la ventana,
Y por entre las celosías a voces dice:
¿Por qué tarda su carro en venir?
¿Por qué las ruedas de sus carros se detienen?
29Las más avisadas de sus damas le respondían,
Y aun ella se respondía a sí misma:
30¿No han hallado botín, y lo están repartiendo?
A cada uno una doncella, o dos;
Las vestiduras de colores para Sísara,
Las vestiduras bordadas de colores;
La ropa de color bordada de ambos lados, para los jefes de los que tomaron el botín.
31Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová;
Mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza.
Y la tierra reposó cuarenta años.
2). Lee y escucha: | Hechos 20
Lee y escucha: | Hechos 20 Texto)
Hechos 20
Viaje de Pablo a Macedonia y Grecia
1Después que cesó el alboroto, llamó Pablo a los discípulos, y habiéndolos exhortado y abrazado, se despidió y salió para ir a Macedonia.
2Y después de recorrer aquellas regiones, y de exhortarles con abundancia de palabras, llegó a Grecia.
3Después de haber estado allí tres meses, y siéndole puestas asechanzas por los judíos para cuando se embarcase para Siria, tomó la decisión de volver por Macedonia.
4Y le acompañaron hasta Asia, Sópater de Berea, Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tíquico y Trófimo.
5Estos, habiéndose adelantado, nos esperaron en Troas.
6Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos, y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días.
Viaje de despedida de Pablo en Troas
7El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.
8Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos;
9y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto.
10Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.
11Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió.
12Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.
Viaje de Troas a Mileto
13Nosotros, adelantándonos a embarcarnos, navegamos a Asón para recoger allí a Pablo, ya que así lo había determinado, queriendo él ir por tierra.
14Cuando se reunió con nosotros en Asón, tomándole a bordo, vinimos a Mitilene.
15Navegando de allí, al día siguiente llegamos delante de Quío, y al otro día tomamos puerto en Samos; y habiendo hecho escala en Trogilio, al día siguiente llegamos a Mileto.
16Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Efeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén.
Discurso de despedida de Pablo en Mileto
17Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
18Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia,
19sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;
20y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,
21testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
22Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;
23salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
24Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
25Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.
26Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos;
27porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.
28Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
29Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.
30Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.
31Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.
32Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.
33Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.
34Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.
35En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
36Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos.
37Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban,
38doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco.
3) Jeremías 23: El Escándalo de los Pastores Corruptos y la Promesa del Vástago Justo | Advertencia y Esperanza
4). Lee y escucha: | Jeremías 24
Lee y escucha: | Jeremías 24 (Texto)
Jeremías 24
La señal de los higos buenos y malos
1Después de haber transportado Nabucodonosor rey de Babilonia a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, a los príncipes de Judá y los artesanos y herreros de Jerusalén, y haberlos llevado a Babilonia, me mostró Jehová dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehová.
2Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tenía higos muy malos, que de malos no se podían comer.
3Y me dijo Jehová: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Higos; higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer.
4Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
5Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así miraré a los transportados de Judá, a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien.
6Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra, y los edificaré, y no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré.
7Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.
8Y como los higos malos, que de malos no se pueden comer, así ha dicho Jehová, pondré a Sedequías rey de Judá, a sus príncipes y al resto de Jerusalén que quedó en esta tierra, y a los que moran en la tierra de Egipto.
9Y los daré por escarnio y por mal a todos los reinos de la tierra; por infamia, por ejemplo, por refrán y por maldición a todos los lugares adonde yo los arroje.
10Y enviaré sobre ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres.
Reflexiones sobre la Lección de los Higos en Jeremías 24
Reflexión | Jeremías 24:7 (Texto)
“Les daré un corazón para que me conozcan, porque yo soy el Señor; ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, porque volverán a mí de todo corazón.” Jeremías 24:7
La Analogía de los Higos en Jeremías 24
La visión de las dos canastas de higos presentada en Jeremías 24 es una poderosa metáfora que distingue entre dos grupos de israelitas: los buenos y los malos. Los higos buenos, que eran los primeros en madurar y considerados como una exquisitez, representan a aquellos israelitas que ya han sido enviados al exilio en Babilonia. Estos hombres y mujeres recibieron la promesa de Dios, asegurándoles que los protegerá y los devolverá a su tierra con un corazón renovado para conocer al SEÑOR.
El Destino de los Higos Malos
En contraste, los higos malos simbolizan a Sedequías, sus oficiales y la mayoría del pueblo de Jerusalén. Este grupo es descrito en términos desoladores, destinado a ser un motivo de espanto y calamidad. Dios, como se describe en este pasaje, no solo los destruirá físicamente, sino que también los seguirá con espada, hambre y pestilencia. Esta diferencia entre los destinos de los higos buenos y malos nos muestra una realidad devastadora para quienes permanecieron en Jerusalén, tildados de remanente fiel por su propia perspectiva.
Expectativas Reversas en la Narrativa Bíblica
La enseñanza de Jeremías 24 desafía las creencias populares de su tiempo, donde los habitantes de Jerusalén creían ser la élite. Sin embargo, esta narrativa lleva al lector a reflexionar sobre otras situaciones similares en la Biblia, como el contraste entre el rico y Lázaro o las bienaventuranzas de Jesús. La lección principal es clara: Dios exalta a los humildes y humilla a los que se consideran importantes. En este contexto, los seguidores de Cristo son llamados a buscar la humildad y la fidelidad, en lugar de los altos lugares de poder y estatus.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
