PLAN A

Reflexión # 104. Jueves 14 - Mayo 2026

Pasos para realizar hoy:

Éxodo 2 (Texto)
1) Ver el siguiente video explicativo: Resumen del libro de Levítico
Éxodo 2 (Texto)
1). Lee y escucha: | Levítico 14

Levítico 14

1Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
2Esta será la ley para el leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote,
3y éste saldrá fuera del campamento y lo examinará; y si ve que está sana la plaga de la lepra del leproso,
4el sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana e hisopo.
5Y mandará el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas corrientes.
6Después tomará la avecilla viva, el cedro, la grana y el hisopo, y los mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas corrientes;
7y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva en el campo.
8Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio; y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días.
9Y el séptimo día raerá todo el pelo de su cabeza, su barba y las cejas de sus ojos y todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en agua, y será limpio.
10El día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha, y tres décimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log de aceite.
11Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas cosas, a la puerta del tabernáculo de reunión;
12y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová.
13Y degollará el cordero en el lugar donde se degüella el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario; porque como la víctima por el pecado, así también la víctima por la culpa es del sacerdote; es cosa muy sagrada.
14Y el sacerdote tomará de la sangre de la víctima por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
15Asimismo el sacerdote tomará del log de aceite, y lo echará sobre la palma de su mano izquierda,
16y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová.
17Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio por la culpa.
18Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica; y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová.
19Ofrecerá luego el sacerdote el sacrificio por el pecado, y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia; y después degollará el holocausto,
20y hará subir el sacerdote el holocausto y la ofrenda sobre el altar. Así hará el sacerdote expiación por él, y será limpio.
21Mas si fuere pobre, y no tuviere para tanto, entonces tomará un cordero para ser ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para reconciliarse, y una décima de efa de flor de harina amasada con aceite para ofrenda, y un log de aceite,
22y dos tórtolas o dos palominos, según pueda; uno será para expiación por el pecado, y el otro para holocausto.
23Al octavo día de su purificación traerá estas cosas al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová.
24Y el sacerdote tomará el cordero de la expiación por la culpa, y el log de aceite, y los mecerá el sacerdote como ofrenda mecida delante de Jehová.
25Luego degollará el cordero de la culpa, y el sacerdote tomará de la sangre de la culpa, y la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
26Y el sacerdote echará del aceite sobre la palma de su mano izquierda;
27y con su dedo derecho el sacerdote rociará del aceite que tiene en su mano izquierda, siete veces delante de Jehová.
28También el sacerdote pondrá del aceite que tiene en su mano sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de la culpa.
29Y lo que sobre del aceite que el sacerdote tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarlo delante de Jehová.
30Asimismo ofrecerá una de las tórtolas o uno de los palominos, según pueda.
31Uno en sacrificio de expiación por el pecado, y el otro en holocausto, además de la ofrenda; y hará el sacerdote expiación por el que se ha de purificar, delante de Jehová.
32Esta es la ley para el que hubiere tenido plaga de lepra, y no tuviere más para su purificación.
33Habló también Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:
34Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, si pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,
35vendrá aquel de quien fuere la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo: Algo como plaga ha aparecido en mi casa.
36Entonces el sacerdote mandará desocupar la casa antes que entre a mirar la plaga, para que no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa; y después el sacerdote entrará a examinarla.
37Y examinará la plaga; y si se vieren manchas en las paredes de la casa, manchas verdosas o rojizas, las cuales parecieren más profundas que la superficie de la pared,
38el sacerdote saldrá de la casa a la puerta de ella, y cerrará la casa por siete días.
39Y al séptimo día volverá el sacerdote, y la examinará; y si la plaga se hubiere extendido en las paredes de la casa,
40entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad en lugar inmundo.
41Y hará raspar la casa por dentro alrededor, y derramarán fuera de la ciudad, en lugar inmundo, el barro que rasparen.
42Y tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las piedras quitadas; y tomarán otro barro y recubrirán la casa.
43Y si la plaga volviere a brotar en aquella casa, después que hizo arrancar las piedras y raspar la casa, y después que fue recubierta,
44entonces el sacerdote entrará y la examinará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, es lepra maligna en la casa; inmunda es.
45Derribará, por tanto, la tal casa, sus piedras, sus maderos y toda la mezcla de la casa; y sacarán todo fuera de la ciudad a lugar inmundo.
46Y cualquiera que entrare en aquella casa durante los días en que la mandó cerrar, será inmundo hasta la noche.
47Y el que durmiere en aquella casa, lavará sus vestidos; también el que comiere en la casa lavará sus vestidos.
48Mas si entrare el sacerdote y la examinare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue recubierta, el sacerdote declarará limpia la casa, porque la plaga ha desaparecido.
49Entonces tomará para limpiar la casa dos avecillas, y madera de cedro, grana e hisopo;
50y degollará una avecilla en una vasija de barro sobre aguas corrientes.
51Y tomará el cedro, el hisopo, la grana y la avecilla viva, y los mojará en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas corrientes, y rociará la casa siete veces.
52Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, con las aguas corrientes, con la avecilla viva, la madera de cedro, el hisopo y la grana.
53Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad sobre la faz del campo. Así hará expiación por la casa, y será limpia.
54Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra y de tiña,
55y de la lepra del vestido, y de la casa,
56y acerca de la hinchazón, y de la erupción, y de la mancha blanca,
57para enseñar cuándo es inmundo, y cuándo limpio. Esta es la ley tocante a la lepra.

2) Ver el siguiente video explicativo: Esta es la visión radical de la Biblia sobre la justicia
1). Lee y escucha: | Levítico 12

Levítico 12

La purificación de la mujer después del parto

1Habló Jehová a Moisés, diciendo:
2Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación será inmunda.
3Y al octavo día se circuncidará al niño.
4Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación.
5Y si diere a luz hija, será inmunda dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre.
6Cuando los días de su purificación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote;
7y él los ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que diere a luz hijo o hija.
8Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia.

2). Lee y escucha: | Salmos 22
Salmos 22 (Texto)

Salmos 22

Un grito de angustia y un canto de alabanza

1Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
2Dios mío, clamo de día, y no respondes;
Y de noche, y no hay para mí reposo.
3Pero tú eres santo,
Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
4En ti esperaron nuestros padres;
Esperaron, y tú los libraste.
5Clamaron a ti, y fueron librados;
Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.
6Mas yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
7Todos los que me ven me escarnecen;
Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:
8Se encomendó a Jehová; líbrele él;
Sálvele, puesto que en él se complacía.
9Pero tú eres el que me sacó del vientre;
El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.
10Sobre ti fui echado desde antes de nacer;
Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
11No te alejes de mí, porque la angustia está cerca;
Porque no hay quien ayude.
12Me han rodeado muchos toros;
Fuertes toros de Basán me han cercado.
13Abrieron sobre mí su boca
Como león rapaz y rugiente.
14He sido derramado como aguas,
Y todos mis huesos se descoyuntaron;
Mi corazón fue como cera,
Derritiéndose en medio de mis entrañas.
15Como un tiesto se secó mi vigor,
Y mi lengua se pegó a mi paladar,
Y me has puesto en el polvo de la muerte.
16Porque perros me han rodeado;
Me ha cercado cuadrilla de malignos;
Horadaron mis manos y mis pies.
17Contar puedo todos mis huesos;
Entre tanto, ellos me miran y me observan.
18Repartieron entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echaron suertes.
19Mas tú, Jehová, no te alejes;
Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.
20Libra de la espada mi alma,
Del poder del perro mi vida.
21Sálvame de la boca del león,
Y líbrame de los cuernos de los búfalos.
22Anunciaré tu nombre a mis hermanos;
En medio de la congregación te alabaré.
23Los que teméis a Jehová, alabadle;
Glorificadle, descendencia toda de Jacob,
Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.
24Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido,
Ni de él escondió su rostro;
Sino que cuando clamó a él, le oyó.
25De ti será mi alabanza en la gran congregación;
Mis votos pagaré delante de los que le temen.
26Comerán los humildes, y serán saciados;
Alabarán a Jehová los que le buscan;
Vivirá vuestro corazón para siempre.
27Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra,
Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.
28Porque de Jehová es el reino,
Y él regirá las naciones.
29Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra;
Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo,
Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma.
30La posteridad le servirá;
Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.
31Vendrán, y anunciarán su justicia;
A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.

3) Ver el siguiente video explicativo: Aprende quién es el Espíritu Santo en la Biblia

Explorando el Libro de Salmos: Poesía y Espiritualidad en la Biblia

Una Colección Poética

El libro de Salmos se destaca como la mayor colección de poesía en la Biblia. Con sus rítmicas versículos, ofrece un entorno donde cada palabra resuena con la vida y las emociones humanas. Desde la celebración hasta la lamentación, los Salmos abarcan el espectro completo de la experiencia humana.

Diseño y Estructura

A lo largo de sus 150 capítulos, el libro de Salmos está cuidadosamente diseñado para ser leído de principio a fin. Su estructura poética invita a los lectores a sumergirse en sus profundidades, descubrir nuevos significados y conectar con Dios a través de cada poema. Esta forma literaria proporciona un acceso único a la narrativa bíblica, permitiendo explorar temas universales de fe y devoción.

Temas Centrales de los Salmos

En este video, exploraremos los temas principales que se encuentran en el libro de Salmos. Desde la alabanza a Dios hasta las súplicas por ayuda, los Salmos son una invitación a un templo literario. Aquí, cada lector puede reunirse con Dios y escuchar la historia bíblica completa en forma poética. Los Salmos no solo son un refugio espiritual, sino también una guía para navegar las complejidades de la vida con fe y fortaleza.

3). Lee y escucha: | Levítico 3
Levítico 3 (Texto)

Levítico 3

Ofrendas de paz

1Si su ofrenda fuere sacrificio de paz, si hubiere de ofrecerla de ganado vacuno, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecerá delante de Jehová.
2Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y la degollará a la puerta del tabernáculo de reunión; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor.
3Luego ofrecerá del sacrificio de paz, como ofrenda encendida a Jehová, la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que está sobre las entrañas,
4y los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de los intestinos que está sobre el hígado.
5Y los hijos de Aarón harán arder esto en el altar, sobre el holocausto que estará sobre la leña que habrá encima del fuego; es ofrenda de olor grato para Jehová.
6Mas si de ovejas fuere su ofrenda para sacrificio de paz a Jehová, sea macho o hembra, la ofrecerá sin defecto.
7Si ofreciere cordero por su ofrenda, lo ofrecerá delante de Jehová.
8Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y después la degollará delante del tabernáculo de reunión; y los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor.
9Y del sacrificio de paz ofrecerá por ofrenda encendida a Jehová la grosura, la cola entera, la cual quitará a raíz del espinazo, la grosura que cubre todos los intestinos, y toda la que está sobre las entrañas.
10Asimismo los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado.
11Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; vianda es de ofrenda encendida para Jehová.
12Si fuere cabra su ofrenda, la ofrecerá delante de Jehová.
13Pondrá su mano sobre la cabeza de ella, y la degollará delante del tabernáculo de reunión; y los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor.
14Después ofrecerá de ella su ofrenda encendida a Jehová; la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que está sobre las entrañas,
15los dos riñones, la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado.
16Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; vianda es de ofrenda que se quema en olor grato a Jehová; toda la grosura es de Jehová.
17Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis.

2). Lee y escucha: | Números 26
Números 26 (Texto)

Números 26

Censo del pueblo en Moab

1Aconteció después de la mortandad, que Jehová habló a Moisés y a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, diciendo:
2Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Israel.
3Y Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó, diciendo:
4Contaréis el pueblo de veinte años arriba, como mandó Jehová a Moisés y a los hijos de Israel que habían salido de tierra de Egipto.
5Rubén, primogénito de Israel; los hijos de Rubén: de Enoc, la familia de los enoquitas; de Falú, la familia de los faluitas;
6de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas.
7Estas son las familias de los rubenitas; y fueron contados de ellas cuarenta y tres mil setecientos treinta.
8Los hijos de Falú: Eliab.
9Y los hijos de Eliab: Nemuel, Datán y Abiram. Estos Datán y Abiram fueron los del consejo de la congregación, que se rebelaron contra Moisés y Aarón con el grupo de Coré, cuando se rebelaron contra Jehová;
10y la tierra abrió su boca y los tragó a ellos y a Coré, cuando aquel grupo murió, cuando consumió el fuego a doscientos cincuenta varones, para servir de escarmiento.
11Mas los hijos de Coré no murieron.
12Los hijos de Simeón por sus familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Jamín, la familia de los jaminitas; de Jaquín, la familia de los jaquinitas;
13de Zera, la familia de los zeraítas; de Saúl, la familia de los saulitas.
14Estas son las familias de los simeonitas, veintidós mil doscientos.
15Los hijos de Gad por sus familias: de Zefón, la familia de los zefonitas; de Hagui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas;
16de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas;
17de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas.
18Estas son las familias de Gad; y fueron contados de ellas cuarenta mil quinientos.
19Los hijos de Judá: Er y Onán; y Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.
20Y fueron los hijos de Judá por sus familias: de Sela, la familia de los selaítas; de Fares, la familia de los faresitas; de Zera, la familia de los zeraítas.
21Y fueron los hijos de Fares: de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de los hamulitas.
22Estas son las familias de Judá, y fueron contados de ellas setenta y seis mil quinientos.
23Los hijos de Isacar por sus familias; de Tola, la familia de los tolaítas; de Fúa, la familia de los funitas;
24de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrón, la familia de los simronitas.
25Estas son las familias de Isacar, y fueron contados de ellas sesenta y cuatro mil trescientos.
26Los hijos de Zabulón por sus familias: de Sered, la familia de los sereditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas.
27Estas son las familias de los zabulonitas, y fueron contados de ellas sesenta mil quinientos.
28Los hijos de José por sus familias: Manasés y Efraín.
29Los hijos de Manasés: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendró a Galaad; de Galaad, la familia de los galaaditas.
30Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas;
31de Asriel, la familia de los asrielitas; de Siquem, la familia de los siquemitas;
32de Semida, la familia de los semidaítas; de Hefer, la familia de los heferitas.
33Y Zelofehad hijo de Hefer no tuvo hijos sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
34Estas son las familias de Manasés; y fueron contados de ellas cincuenta y dos mil setecientos.
35Estos son los hijos de Efraín por sus familias: de Sutela, la familia de los sutelaítas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahán, la familia de los tahanitas.
36Y estos son los hijos de Sutela: de Erán, la familia de los eranitas.
37Estas son las familias de los hijos de Efraín; y fueron contados de ellas treinta y dos mil quinientos. Estos son los hijos de José por sus familias.
38Los hijos de Benjamín por sus familias: de Bela, la familia de los belaítas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas;
39de Sufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas.
40Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamán: de Ard, la familia de los arditas; de Naamán, la familia de los naamitas.
41Estos son los hijos de Benjamín por sus familias; y fueron contados de ellos cuarenta y cinco mil seiscientos.
42Estos son los hijos de Dan por sus familias: de Súham, la familia de los suhamitas. Estas son las familias de Dan por sus familias.
43De las familias de los suhamitas fueron contados sesenta y cuatro mil cuatrocientos.
44Los hijos de Aser por sus familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isúi, la familia de los isuitas; de Bería, la familia de los beriaítas.
45Los hijos de Bería: de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas.
46Y el nombre de la hija de Aser fue Sera.
47Estas son las familias de los hijos de Aser; y fueron contados de ellas cincuenta y tres mil cuatrocientos.
48Los hijos de Neftalí, por sus familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas;
49de Jezer, la familia de los jezeritas; de Silem, la familia de los silemitas.
50Estas son las familias de Neftalí por sus familias; y fueron contados de ellas cuarenta y cinco mil cuatrocientos.
51Estos son los contados de los hijos de Israel, seiscientos un mil setecientos treinta.

Orden para la repartición de la tierra

52Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
53A éstos se repartirá la tierra en heredad, por la cuenta de los nombres.
54A los más darás mayor heredad, y a los menos menor; y a cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados.
55Pero la tierra será repartida por suerte; y por los nombres de las tribus de sus padres heredarán.
56Conforme a la suerte será repartida su heredad entre el grande y el pequeño.

Censo de la tribu de Leví

57Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas.
58Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram.
59La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana.
60Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.
61Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová.
62De los levitas fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel.

Caleb y Josué sobreviven

63Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó.
64Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí.
65Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun.

2). Lee y escucha: | Zacarías 8
Zacarías 4 (Texto)

Zacarías 4

El candelero de oro y los olivos

1Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño.
2Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él;
3Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda.
4Proseguí y hablé, diciendo a aquel ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto, señor mío?
5Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío.
6Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.
7¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella.
8Vino palabra de Jehová a mí, diciendo:
9Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros.
10Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra.
11Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda?
12Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?
13Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.
14Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.

3). Lee y escucha: | Salmos 16
| Salmos 16 (Texto)

Salmos 16

Una herencia escogida

1Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
2Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor;
No hay para mí bien fuera de ti.
3Para los santos que están en la tierra,
Y para los íntegros, es toda mi complacencia.
4Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.
No ofreceré yo sus libaciones de sangre,
Ni en mis labios tomaré sus nombres.
5Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa;
Tú sustentas mi suerte.
6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos,
Y es hermosa la heredad que me ha tocado.
7Bendeciré a Jehová que me aconseja;
Aun en las noches me enseña mi conciencia.
8A Jehová he puesto siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
9Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
Mi carne también reposará confiadamente;
10Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
11Me mostrarás la senda de la vida;
En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre.

4). Lee y escucha: | Apocalipsis 1
Apocalipsis 1 (Texto)

Apocalipsis 1

La revelación de Jesucristo

1La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,
2que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.
3Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

Salutaciones a las siete iglesias

4Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono;
5y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
6y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
7He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
8Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

Una visión del Hijo del Hombre

9Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
10Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,
11que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.
12Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,
13y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.
14Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;
15y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.
16Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
17Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;
18y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
19Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.
20El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.

3) La sabiduría y el temor de Dios según Proverbios 1:7
Explorando los Libros de los Profetas del Antiguo Testamento

La Poesía y las Imágenes de los Profetas

Los libros de los profetas del Antiguo Testamento son obras ricas en poesía densa y potentes imágenes. Desde sus vibrantes descripciones hasta su mensaje profundo, estos textos ofrecen un vistazo a la complejidad de la fe y la cultura en tiempos antiguos del pueblo de Israel. Si has intentado leerlos, es probable que hayas sentido una mezcla de asombro y confusión por la intensidad de sus metáforas y simbolismos.

La Contribución a la Historia de la Biblia

Los profetas no solo eran portadores de mensajes Divinos, sino que también desempeñaron roles cruciales en la historia de la Biblia. Estos relatos no solo hablan de eventos históricos, sino que también brindan una continuidad narrativa esencial para entender la relación entre Dios y su pueblo. Aprender a leer estos textos con atención puede abrir nuevas perspectivas sobre la historia bíblica y el contexto cultural en el que fueron escritos.

Por Qué Es Importante Leerlos con Atención

La riqueza literaria y espiritual de los libros de los profetas merece una atención especial. Al dedicar tiempo para desentrañar sus significados, no solo profundizamos en nuestro conocimiento de la Escritura sagrada, sino que también podemos aplicar sus lecciones a nuestra vida actual. Estos libros nos hablan de justicia, fe y el poder del amor Divino, invitándonos a reflexionar sobre nuestras propias acciones y creencias.

4). Lee y escucha: | Proverbios 29
Proverbios 29 (Texto)

Proverbios 29

1El hombre que reprendido endurece la cerviz,
De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina.
2Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra;
Mas cuando domina el impío, el pueblo gime.
3El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre;
Mas el que frecuenta rameras perderá los bienes.
4El rey con el juicio afirma la tierra;
Mas el que exige presentes la destruye.
5El hombre que lisonjea a su prójimo,
Red tiende delante de sus pasos.
6En la transgresión del hombre malo hay lazo;
Mas el justo cantará y se alegrará.
7Conoce el justo la causa de los pobres;
Mas el impío no entiende sabiduría.
8Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas;
Mas los sabios apartan la ira.
9Si el hombre sabio contendiere con el necio,
Que se enoje o que se ría, no tendrá reposo.
10Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto,
Mas los rectos buscan su contentamiento.
11El necio da rienda suelta a toda su ira,
Mas el sabio al fin la sosiega.
12Si un gobernante atiende la palabra mentirosa,
Todos sus servidores serán impíos.
13El pobre y el usurero se encuentran;
Jehová alumbra los ojos de ambos.
14Del rey que juzga con verdad a los pobres,
El trono será firme para siempre.
15La vara y la corrección dan sabiduría;
Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.
16Cuando los impíos son muchos, mucha es la transgresión;
Mas los justos verán la ruina de ellos.
17Corrige a tu hijo, y te dará descanso,
Y dará alegría a tu alma.
18Sin profecía el pueblo se desenfrena;
Mas el que guarda la ley es bienaventurado.
19El siervo no se corrige con palabras;
Porque entiende, mas no hace caso.
20¿Has visto hombre ligero en sus palabras?
Más esperanza hay del necio que de él.
21El siervo mimado desde la niñez por su amo,
A la postre será su heredero.
22El hombre iracundo levanta contiendas,
Y el furioso muchas veces peca.
23La soberbia del hombre le abate;
Pero al humilde de espíritu sustenta la honra.
24El cómplice del ladrón aborrece su propia alma;
Pues oye la imprecación y no dice nada.
25El temor del hombre pondrá lazo;
Mas el que confía en Jehová será exaltado.
26Muchos buscan el favor del príncipe;
Mas de Jehová viene el juicio de cada uno.
27Abominación es a los justos el hombre inicuo;
Y abominación es al impío el de caminos rectos.

Descubriendo en las Escrituras: más que palabras
La Gracia de Dios en Salmos 22:27: Una Reflexión Profunda

«Todos los términos de la tierra recordarán y se volverán a Jehová; y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.» Salmos 22:27

 El Alcance de la Gracia de Dios

Al reflexionar sobre Salmos 22:27, nos enfrentamos a la poderosa verdad del alcance de la gracia de Dios. Este versículo nos recuerda que, independientemente de las circunstancias difíciles que podamos enfrentar, siempre hay una promesa de restauración y reconciliación. La idea de que «todos los términos de la tierra recordarán» nos invita a considerar cómo cada uno de nosotros tiene un papel fundamental en el plan Divino.

Un Llamado Colectivo a la Adoración

La adoración no es un acto aislado, sino una respuesta colectiva al amor y la justicia de Dios. En un mundo dividido y lleno de conflictos, el llamado a adorar a Dios en unidad es más relevante que nunca. Este significado se convierte en un pilar que nos impulsa a contribuir a que otros conozcan y reconozcan a Jehová en sus vidas. Al unir nuestras voces, podemos crear un eco de adoración que trasciende barreras.

Una Perspectiva de Esperanza

Finalmente, este versículo también nos brinda una perspectiva de esperanza. Nos recuerda que, aunque el sufrimiento puede ser parte de nuestra experiencia, el final de la historia es uno de victoria y adoración universal. Al meditar sobre esta promesa, encontramos consuelo y fortaleza en la certeza de que, en última instancia, todas las naciones se volverán hacia Dios. Esta es la realidad a la que podemos aferrarnos en tiempos de incertidumbre.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

Nehemías 9 (Texto)

Reflexión # 103. Miércoles 13 - Mayo 2026

Pasos para realizar hoy:

1) Ver el siguiente video explicativo: Ley Bíblica
2). Lee y escucha: | Levítico 13

Levítico 13

Leyes acerca de la lepra

1Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:
2Cuando el hombre tuviere en la piel de su cuerpo hinchazón, o erupción, o mancha blanca, y hubiere en la piel de su cuerpo como llaga de lepra, será traído a Aarón el sacerdote o a uno de sus hijos los sacerdotes.
3Y el sacerdote mirará la llaga en la piel del cuerpo; si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y pareciere la llaga más profunda que la piel de la carne, llaga de lepra es; y el sacerdote le reconocerá, y le declarará inmundo.
4Y si en la piel de su cuerpo hubiere mancha blanca, pero que no pareciere más profunda que la piel, ni el pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrará al llagado por siete días.
5Y al séptimo día el sacerdote lo mirará; y si la llaga conserva el mismo aspecto, no habiéndose extendido en la piel, entonces el sacerdote le volverá a encerrar por otros siete días.
6Y al séptimo día el sacerdote le reconocerá de nuevo; y si parece haberse oscurecido la llaga, y que no ha cundido en la piel, entonces el sacerdote lo declarará limpio: era erupción; y lavará sus vestidos, y será limpio.
7Pero si se extendiere la erupción en la piel después que él se mostró al sacerdote para ser limpio, deberá mostrarse otra vez al sacerdote.
8Y si reconociéndolo el sacerdote ve que la erupción se ha extendido en la piel, lo declarará inmundo: es lepra.
9Cuando hubiere llaga de lepra en el hombre, será traído al sacerdote.
10Y éste lo mirará, y si apareciere tumor blanco en la piel, el cual haya mudado el color del pelo, y se descubre asimismo la carne viva,
11es lepra crónica en la piel de su cuerpo; y le declarará inmundo el sacerdote, y no le encerrará, porque es inmundo.
12Mas si brotare la lepra cundiendo por la piel, de modo que cubriere toda la piel del llagado desde la cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote,
13entonces éste le reconocerá; y si la lepra hubiere cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al llagado; toda ella se ha vuelto blanca, y él es limpio.
14Mas el día que apareciere en él la carne viva, será inmundo.
15Y el sacerdote mirará la carne viva, y lo declarará inmundo. Es inmunda la carne viva; es lepra.
16Mas cuando la carne viva cambiare y se volviere blanca, entonces vendrá al sacerdote,
17y el sacerdote mirará; y si la llaga se hubiere vuelto blanca, el sacerdote declarará limpio al que tenía la llaga, y será limpio.
18Y cuando en la piel de la carne hubiere divieso, y se sanare,
19y en el lugar del divieso hubiere una hinchazón, o una mancha blanca rojiza, será mostrado al sacerdote.
20Y el sacerdote mirará; y si pareciere estar más profunda que la piel, y su pelo se hubiere vuelto blanco, el sacerdote lo declarará inmundo; es llaga de lepra que se originó en el divieso.
21Y si el sacerdote la considerare, y no apareciere en ella pelo blanco, ni fuere más profunda que la piel, sino oscura, entonces el sacerdote le encerrará por siete días;
22y si se fuere extendiendo por la piel, entonces el sacerdote lo declarará inmundo; es llaga.
23Pero si la mancha blanca se estuviere en su lugar, y no se hubiere extendido, es la cicatriz del divieso, y el sacerdote lo declarará limpio.
24Asimismo cuando hubiere en la piel del cuerpo quemadura de fuego, y hubiere en lo sanado del fuego mancha blanquecina, rojiza o blanca,
25el sacerdote la mirará; y si el pelo se hubiere vuelto blanco en la mancha, y ésta pareciere ser más profunda que la piel, es lepra que salió en la quemadura; y el sacerdote lo declarará inmundo, por ser llaga de lepra.
26Mas si el sacerdote la mirare, y no apareciere en la mancha pelo blanco, ni fuere más profunda que la piel, sino que estuviere oscura, le encerrará el sacerdote por siete días.
27Y al séptimo día el sacerdote la reconocerá; y si se hubiere ido extendiendo por la piel, el sacerdote lo declarará inmundo; es llaga de lepra.
28Pero si la mancha se estuviere en su lugar, y no se hubiere extendido en la piel, sino que estuviere oscura, es la cicatriz de la quemadura; el sacerdote lo declarará limpio, porque señal de la quemadura es.
29Y al hombre o mujer que le saliere llaga en la cabeza, o en la barba,
30el sacerdote mirará la llaga; y si pareciere ser más profunda que la piel, y el pelo de ella fuere amarillento y delgado, entonces el sacerdote le declarará inmundo; es tiña, es lepra de la cabeza o de la barba.
31Mas cuando el sacerdote hubiere mirado la llaga de la tiña, y no pareciere ser más profunda que la piel, ni hubiere en ella pelo negro, el sacerdote encerrará por siete días al llagado de la tiña;
32y al séptimo día el sacerdote mirará la llaga; y si la tiña no pareciere haberse extendido, ni hubiere en ella pelo amarillento, ni pareciere la tiña más profunda que la piel,
33entonces le hará que se rasure, pero no rasurará el lugar afectado; y el sacerdote encerrará por otros siete días al que tiene la tiña.
34Y al séptimo día mirará el sacerdote la tiña; y si la tiña no hubiere cundido en la piel, ni pareciere ser más profunda que la piel, el sacerdote lo declarará limpio; y lavará sus vestidos y será limpio.
35Pero si la tiña se hubiere ido extendiendo en la piel después de su purificación,
36entonces el sacerdote la mirará; y si la tiña hubiere cundido en la piel, no busque el sacerdote el pelo amarillento; es inmundo.
37Mas si le pareciere que la tiña está detenida, y que ha salido en ella el pelo negro, la tiña está sanada; él está limpio, y limpio lo declarará el sacerdote.
38Asimismo cuando el hombre o la mujer tuviere en la piel de su cuerpo manchas, manchas blancas,
39el sacerdote mirará, y si en la piel de su cuerpo aparecieren manchas blancas algo oscurecidas, es empeine que brotó en la piel; está limpia la persona.
40Y el hombre, cuando se le cayere el cabello, es calvo, pero limpio.
41Y si hacia su frente se le cayere el cabello, es calvo por delante, pero limpio.
42Mas cuando en la calva o en la antecalva hubiere llaga blanca rojiza, lepra es que brota en su calva o en su antecalva.
43Entonces el sacerdote lo mirará, y si pareciere la hinchazón de la llaga blanca rojiza en su calva o en su antecalva, como el parecer de la lepra de la piel del cuerpo,
44leproso es, es inmundo, y el sacerdote lo declarará luego inmundo; en su cabeza tiene la llaga.
45Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡inmundo!
46Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada.
47Cuando en un vestido hubiere plaga de lepra, ya sea vestido de lana, o de lino,
48o en urdimbre o en trama de lino o de lana, o en cuero, o en cualquiera obra de cuero;
49y la plaga fuere verdosa, o rojiza, en vestido o en cuero, en urdimbre o en trama, o en cualquiera obra de cuero; plaga es de lepra, y se ha de mostrar al sacerdote.
50Y el sacerdote mirará la plaga, y encerrará la cosa plagada por siete días.
51Y al séptimo día mirará la plaga; y si se hubiere extendido la plaga en el vestido, en la urdimbre o en la trama, en el cuero, o en cualquiera obra que se hace de cuero, lepra maligna es la plaga; inmunda será.
52Será quemado el vestido, la urdimbre o trama de lana o de lino, o cualquiera obra de cuero en que hubiere tal plaga, porque lepra maligna es; al fuego será quemada.
53Y si el sacerdote mirare, y no pareciere que la plaga se haya extendido en el vestido, en la urdimbre o en la trama, o en cualquiera obra de cuero,
54entonces el sacerdote mandará que laven donde está la plaga, y lo encerrará otra vez por siete días.
55Y el sacerdote mirará después que la plaga fuere lavada; y si pareciere que la plaga no ha cambiado de aspecto, aunque no se haya extendido la plaga, inmunda es; la quemarás al fuego; es corrosión penetrante, esté lo raído en el derecho o en el revés de aquella cosa.
56Mas si el sacerdote la viere, y pareciere que la plaga se ha oscurecido después que fue lavada, la cortará del vestido, del cuero, de la urdimbre o de la trama.
57Y si apareciere de nuevo en el vestido, la urdimbre o trama, o en cualquiera cosa de cuero, extendiéndose en ellos, quemarás al fuego aquello en que estuviere la plaga.
58Pero el vestido, la urdimbre o la trama, o cualquiera cosa de cuero que lavares, y que se le quitare la plaga, se lavará segunda vez, y entonces será limpia.
59Esta es la ley para la plaga de la lepra del vestido de lana o de lino, o de urdimbre o de trama, o de cualquiera cosa de cuero, para que sea declarada limpia o inmunda.

1). Lee y escucha: | 2 Crónicas 35

2 Crónicas 35

Josías celebra la pascua

1Josías celebró la pascua a Jehová en Jerusalén, y sacrificaron la pascua a los catorce días del mes primero.
2Puso también a los sacerdotes en sus oficios, y los confirmó en el ministerio de la casa de Jehová.
3Y dijo a los levitas que enseñaban a todo Israel, y que estaban dedicados a Jehová: Poned el arca santa en la casa que edificó Salomón hijo de David, rey de Israel, para que no la carguéis más sobre los hombros. Ahora servid a Jehová vuestro Dios, y a su pueblo Israel.
4Preparaos según las familias de vuestros padres, por vuestros turnos, como lo ordenaron David rey de Israel y Salomón su hijo.
5Estad en el santuario según la distribución de las familias de vuestros hermanos los hijos del pueblo, y según la distribución de la familia de los levitas.
6Sacrificad luego la pascua; y después de santificaros, preparad a vuestros hermanos, para que hagan conforme a la palabra de Jehová dada por medio de Moisés.
7Y dio el rey Josías a los del pueblo ovejas, corderos, y cabritos de los rebaños, en número de treinta mil, y tres mil bueyes, todo para la pascua, para todos los que se hallaron presentes; esto de la hacienda del rey.
8También sus príncipes dieron con liberalidad al pueblo y a los sacerdotes y levitas. Hilcías, Zacarías y Jehiel, oficiales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes, para celebrar la pascua, dos mil seiscientas ovejas, y trescientos bueyes.
9Asimismo Conanías, y Semaías y Natanael sus hermanos, y Hasabías, Jeiel, y Josabad, jefes de los levitas, dieron a los levitas, para los sacrificios de la pascua, cinco mil ovejas y quinientos bueyes.
10Preparado así el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y asimismo los levitas en sus turnos, conforme al mandamiento del rey.
11Y sacrificaron la pascua; y esparcían los sacerdotes la sangre recibida de mano de los levitas, y los levitas desollaban las víctimas.
12Tomaron luego del holocausto, para dar conforme a los repartimientos de las familias del pueblo, a fin de que ofreciesen a Jehová según está escrito en el libro de Moisés; y asimismo tomaron de los bueyes.
13Y asaron la pascua al fuego conforme a la ordenanza; mas lo que había sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos y sartenes, y lo repartieron rápidamente a todo el pueblo.
14Después prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes; porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y de las grosuras; por tanto, los levitas prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes hijos de Aarón.
15Asimismo los cantores hijos de Asaf estaban en su puesto, conforme al mandamiento de David, de Asaf y de Hemán, y de Jedutún vidente del rey; también los porteros estaban a cada puerta; y no era necesario que se apartasen de su ministerio, porque sus hermanos los levitas preparaban para ellos.
16Así fue preparado todo el servicio de Jehová en aquel día, para celebrar la pascua, y para sacrificar los holocaustos sobre el altar de Jehová, conforme al mandamiento del rey Josías.
17Y los hijos de Israel que estaban allí, celebraron la pascua en aquel tiempo, y la fiesta solemne de los panes sin levadura por siete días.
18Nunca fue celebrada una pascua como esta en Israel desde los días de Samuel el profeta; ni ningún rey de Israel celebró pascua tal como la que celebró el rey Josías, con los sacerdotes y levitas, y todo Judá e Israel, los que se hallaron allí, juntamente con los moradores de Jerusalén.
19Esta pascua fue celebrada en el año dieciocho del rey Josías.

Muerte de Josías

20Después de todas estas cosas, luego de haber reparado Josías la casa de Jehová, Necao rey de Egipto subió para hacer guerra en Carquemis junto al Eufrates; y salió Josías contra él.
21Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra: y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya.
22Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle la batalla en el campo de Meguido.
23Y los flecheros tiraron contra el rey Josías. Entonces dijo el rey a sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy herido gravemente.
24Entonces sus siervos lo sacaron de aquel carro, y lo pusieron en un segundo carro que tenía, y lo llevaron a Jerusalén, donde murió; y lo sepultaron en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.
25Y Jeremías endechó en memoria de Josías. Todos los cantores y cantoras recitan esas lamentaciones sobre Josías hasta hoy; y las tomaron por norma para endechar en Israel, las cuales están escritas en el libro de Lamentos.
26Los demás hechos de Josías, y sus obras piadosas, conforme a lo que está escrito en la ley de Jehová,
27y sus hechos, primeros y postreros, he aquí están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.

 

3) Reflexionando sobre Salmos 18:28: La Luz en Nuestras Vidas

Explorando el Libro de Salmos: Poesía y Espiritualidad en la Biblia

Una Colección Poética

El libro de Salmos se destaca como la mayor colección de poesía en la Biblia. Con sus rítmicas versículos, ofrece un entorno donde cada palabra resuena con la vida y las emociones humanas. Desde la celebración hasta la lamentación, los Salmos abarcan el espectro completo de la experiencia humana.

Diseño y Estructura

A lo largo de sus 150 capítulos, el libro de Salmos está cuidadosamente diseñado para ser leído de principio a fin. Su estructura poética invita a los lectores a sumergirse en sus profundidades, descubrir nuevos significados y conectar con Dios a través de cada poema. Esta forma literaria proporciona un acceso único a la narrativa bíblica, permitiendo explorar temas universales de fe y devoción.

Temas Centrales de los Salmos

En este video, exploraremos los temas principales que se encuentran en el libro de Salmos. Desde la alabanza a Dios hasta las súplicas por ayuda, los Salmos son una invitación a un templo literario. Aquí, cada lector puede reunirse con Dios y escuchar la historia bíblica completa en forma poética. Los Salmos no solo son un refugio espiritual, sino también una guía para navegar las complejidades de la vida con fe y fortaleza.

3). Lee y escucha: | Levítico 3
Levítico 3 (Texto)

Levítico 3

Ofrendas de paz

1Si su ofrenda fuere sacrificio de paz, si hubiere de ofrecerla de ganado vacuno, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecerá delante de Jehová.
2Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y la degollará a la puerta del tabernáculo de reunión; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor.
3Luego ofrecerá del sacrificio de paz, como ofrenda encendida a Jehová, la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que está sobre las entrañas,
4y los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de los intestinos que está sobre el hígado.
5Y los hijos de Aarón harán arder esto en el altar, sobre el holocausto que estará sobre la leña que habrá encima del fuego; es ofrenda de olor grato para Jehová.
6Mas si de ovejas fuere su ofrenda para sacrificio de paz a Jehová, sea macho o hembra, la ofrecerá sin defecto.
7Si ofreciere cordero por su ofrenda, lo ofrecerá delante de Jehová.
8Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y después la degollará delante del tabernáculo de reunión; y los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor.
9Y del sacrificio de paz ofrecerá por ofrenda encendida a Jehová la grosura, la cola entera, la cual quitará a raíz del espinazo, la grosura que cubre todos los intestinos, y toda la que está sobre las entrañas.
10Asimismo los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado.
11Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; vianda es de ofrenda encendida para Jehová.
12Si fuere cabra su ofrenda, la ofrecerá delante de Jehová.
13Pondrá su mano sobre la cabeza de ella, y la degollará delante del tabernáculo de reunión; y los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor.
14Después ofrecerá de ella su ofrenda encendida a Jehová; la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que está sobre las entrañas,
15los dos riñones, la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado.
16Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; vianda es de ofrenda que se quema en olor grato a Jehová; toda la grosura es de Jehová.
17Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis.

3). Lee y escucha: | Salmos 20
Números 26 (Texto)

Salmos 20

Oración pidiendo la victoria

1Jehová te oiga en el día de conflicto;
El nombre del Dios de Jacob te defienda.
2Te envíe ayuda desde el santuario,
Y desde Sion te sostenga.
3Haga memoria de todas tus ofrendas,
Y acepte tu holocausto. Selah
4Te dé conforme al deseo de tu corazón,
Y cumpla todo tu consejo.
5Nosotros nos alegraremos en tu salvación,
Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios;
Conceda Jehová todas tus peticiones.
6Ahora conozco que Jehová salva a su ungido;
Lo oirá desde sus santos cielos
Con la potencia salvadora de su diestra.
7Estos confían en carros, y aquéllos en caballos;
Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
8Ellos flaquean y caen,
Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie.
9Salva, Jehová;
Que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos.

3). Lee y escucha: | Salmos 21
Salmos 21 (Texto)

Salmos 21

Alabanza por haber sido librado del enemigo

1El rey se alegra en tu poder, oh Jehová;
Y en tu salvación, ¡cómo se goza!
2Le has concedido el deseo de su corazón,
Y no le negaste la petición de sus labios. Selah
3Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien;
Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
4Vida te demandó, y se la diste;
Largura de días eternamente y para siempre.
5Grande es su gloria en tu salvación;
Honra y majestad has puesto sobre él.
6Porque lo has bendecido para siempre;
Lo llenaste de alegría con tu presencia.
7Por cuanto el rey confía en Jehová,
Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
8Alcanzará tu mano a todos tus enemigos;
Tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.
9Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira;
Jehová los deshará en su ira,
Y fuego los consumirá.
10Su fruto destruirás de la tierra,
Y su descendencia de entre los hijos de los hombres.
11Porque intentaron el mal contra ti;
Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán,
12Pues tú los pondrás en fuga;
En tus cuerdas dispondrás saetas contra sus rostros.
13Engrandécete, oh Jehová, en tu poder;
Cantaremos y alabaremos tu poderío.

3). Lee y escucha: | Salmos 16
| Salmos 16 (Texto)

Salmos 16

Una herencia escogida

1Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
2Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor;
No hay para mí bien fuera de ti.
3Para los santos que están en la tierra,
Y para los íntegros, es toda mi complacencia.
4Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.
No ofreceré yo sus libaciones de sangre,
Ni en mis labios tomaré sus nombres.
5Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa;
Tú sustentas mi suerte.
6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos,
Y es hermosa la heredad que me ha tocado.
7Bendeciré a Jehová que me aconseja;
Aun en las noches me enseña mi conciencia.
8A Jehová he puesto siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
9Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
Mi carne también reposará confiadamente;
10Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
11Me mostrarás la senda de la vida;
En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre.

4). Lee y escucha: | Proverbios 28
Proverbios 28 (Texto)

Proverbios 28

1Huye el impío sin que nadie lo persiga;
Mas el justo está confiado como un león.
2Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos;
Mas por el hombre entendido y sabio permanece estable.
3El hombre pobre y robador de los pobres
Es como lluvia torrencial que deja sin pan.
4Los que dejan la ley alaban a los impíos;
Mas los que la guardan contenderán con ellos.
5Los hombres malos no entienden el juicio;
Mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.
6Mejor es el pobre que camina en su integridad,
Que el de perversos caminos y rico.
7El que guarda la ley es hijo prudente;
Mas el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.
8El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés,
Para aquel que se compadece de los pobres las aumenta.
9El que aparta su oído para no oír la ley,
Su oración también es abominable.
10El que hace errar a los rectos por el mal camino,
El caerá en su misma fosa;
Mas los perfectos heredarán el bien.
11El hombre rico es sabio en su propia opinión;
Mas el pobre entendido lo escudriña.
12Cuando los justos se alegran, grande es la gloria;
Mas cuando se levantan los impíos, tienen que esconderse los hombres.
13El que encubre sus pecados no prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
14Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios;
Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.
15León rugiente y oso hambriento
Es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.
16El príncipe falto de entendimiento multiplicará la extorsión;
Mas el que aborrece la avaricia prolongará sus días.
17El hombre cargado de la sangre de alguno
Huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá.
18El que en integridad camina será salvo;
Mas el de perversos caminos caerá en alguno.
19El que labra su tierra se saciará de pan;
Mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza.
20El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones;
Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.
21Hacer acepción de personas no es bueno;
Hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre.
22Se apresura a ser rico el avaro,
Y no sabe que le ha de venir pobreza.
23El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia
Que el que lisonjea con la lengua.
24El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad,
Compañero es del hombre destruidor.
25El altivo de ánimo suscita contiendas;
Mas el que confía en Jehová prosperará.
26El que confía en su propio corazón es necio;
Mas el que camina en sabiduría será librado.
27El que da al pobre no tendrá pobreza;
Mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones.
28Cuando los impíos son levantados se esconde el hombre;
Mas cuando perecen, los justos se multiplican.

4) Ver el siguiente video explicativo: Estudia Proverbios 8 versículo por versículo.
Explorando los Libros de los Profetas del Antiguo Testamento

La Poesía y las Imágenes de los Profetas

Los libros de los profetas del Antiguo Testamento son obras ricas en poesía densa y potentes imágenes. Desde sus vibrantes descripciones hasta su mensaje profundo, estos textos ofrecen un vistazo a la complejidad de la fe y la cultura en tiempos antiguos del pueblo de Israel. Si has intentado leerlos, es probable que hayas sentido una mezcla de asombro y confusión por la intensidad de sus metáforas y simbolismos.

La Contribución a la Historia de la Biblia

Los profetas no solo eran portadores de mensajes Divinos, sino que también desempeñaron roles cruciales en la historia de la Biblia. Estos relatos no solo hablan de eventos históricos, sino que también brindan una continuidad narrativa esencial para entender la relación entre Dios y su pueblo. Aprender a leer estos textos con atención puede abrir nuevas perspectivas sobre la historia bíblica y el contexto cultural en el que fueron escritos.

Por Qué Es Importante Leerlos con Atención

La riqueza literaria y espiritual de los libros de los profetas merece una atención especial. Al dedicar tiempo para desentrañar sus significados, no solo profundizamos en nuestro conocimiento de la Escritura sagrada, sino que también podemos aplicar sus lecciones a nuestra vida actual. Estos libros nos hablan de justicia, fe y el poder del amor Divino, invitándonos a reflexionar sobre nuestras propias acciones y creencias.

4). Lee y escucha: | Job 26
Job 26 (Texto)

Job 26

1 Respondió Job, y dijo: 
2 ¿En qué ayudaste al que no tiene poder? 
¿Cómo has amparado al brazo sin fuerza? 
3 ¿En qué aconsejaste al que no tiene ciencia, 
Y qué plenitud de inteligencia has dado a conocer? 
4 ¿A quién has anunciado palabras, 
Y de quién es el espíritu que de ti procede? 
5 Las sombras tiemblan en lo profundo, 
Los mares y cuanto en ellos mora. 
6 El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura. 
7 El extiende el norte sobre vacío, 
Cuelga la tierra sobre nada. 
8 Ata las aguas en sus nubes, 
Y las nubes no se rompen debajo de ellas. 
9 El encubre la faz de su trono, 
Y sobre él extiende su nube. 
10 Puso límite a la superficie de las aguas, 
Hasta el fin de la luz y las tinieblas. 
11 Las columnas del cielo tiemblan, 
Y se espantan a su reprensión. 
12 El agita el mar con su poder, 
Y con su entendimiento hiere la arrogancia suya. 
13 Su espíritu adornó los cielos; 
Su mano creó la serpiente tortuosa. 
26:14 He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos; 
¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él! 
Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?

 

Descubriendo en las Escrituras: más que palabras
Reflexionando sobre el Salmo 20:4: Los Deseos del Corazón

«Te conceda lo que tu corazón desea, y cumpla todo tu propósito.» Salmo 20:4

La Importancia de la Oración y los Deseos

El Salmo 20:4 nos lleva a reflexionar sobre nuestras oraciones y los deseos que albergamos en nuestro corazón. En un mundo que a menudo prioriza la gratificación inmediata, este versículo nos llama a dirigir nuestros anhelos hacia lo que glorifica a Dios y también beneficia a los demás. Nos invita a examinar nuestras intenciones y a buscar la voluntad Divina en nuestras decisiones diarias.

La Soberanía de Dios en Nuestras Vidas

La poderosa promesa de que Dios «cumpla todo tu propósito» nos recuerda su soberanía. Aunque nuestros planes pueden desviarse o no suceder como esperamos, Dios tiene un propósito mayor que se cumple en cada paso de nuestras vidas. A veces, la respuesta de Dios puede ser diferente de lo que deseamos, pero siempre es para nuestro bien.

Viviendo en Confianza y Propósito

El Salmo 20:4 nos invita a mantener una relación de confianza con Dios, asegurándonos de que nuestros deseos reflejen un corazón que busca Su gloria. Al poner nuestra fe en acción y alinear nuestras intenciones con Su voluntad, encontramos paz y propósito. Sabemos que Dios está con nosotros, guiando nuestros pasos y cumpliendo Sus promesas en el momento adecuado.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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