PLAN A

Reflexión # 252. Viernes 09 - Octubre 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | 1 Samuel 21

1 Samuel 21

1Vino David a Nob, al sacerdote Ahimelec; y se sorprendió Ahimelec de su encuentro, y le dijo: ¿Cómo vienes tú solo, y nadie contigo?
2Y respondió David al sacerdote Ahimelec: El rey me encomendó un asunto, y me dijo: Nadie sepa cosa alguna del asunto a que te envío, y lo que te he encomendado; y yo les señalé a los criados un cierto lugar.
3Ahora, pues, ¿qué tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas.
4El sacerdote respondió a David y dijo: No tengo pan común a la mano, solamente tengo pan sagrado; pero lo daré si los criados se han guardado a lo menos de mujeres.
5Y David respondió al sacerdote, y le dijo: En verdad las mujeres han estado lejos de nosotros ayer y anteayer; cuando yo salí, ya los vasos de los jóvenes eran santos, aunque el viaje es profano; ¿cuánto más no serán santos hoy sus vasos?
6Así el sacerdote le dio el pan sagrado, porque allí no había otro pan sino los panes de la proposición, los cuales habían sido quitados de la presencia de Jehová, para poner panes calientes el día que aquéllos fueron quitados.
7Y estaba allí aquel día detenido delante de Jehová uno de los siervos de Saúl, cuyo nombre era Doeg, edomita, el principal de los pastores de Saúl.
8Y David dijo a Ahimelec: ¿No tienes aquí a mano lanza o espada? Porque no tomé en mi mano mi espada ni mis armas, por cuanto la orden del rey era apremiante.
9Y el sacerdote respondió: La espada de Goliat el filisteo, al que tú venciste en el valle de Ela, está aquí envuelta en un velo detrás del efod; si quieres tomarla, tómala; porque aquí no hay otra sino esa. Y dijo David: Ninguna como ella; dámela.
10Y levantándose David aquel día, huyó de la presencia de Saúl, y se fue a Aquis rey de Gat.
11Y los siervos de Aquis le dijeron: ¿No es éste David, el rey de la tierra? ¿no es éste de quien cantaban en las danzas, diciendo: Hirió Saúl a sus miles, Y David a sus diez miles?
12Y David puso en su corazón estas palabras, y tuvo gran temor de Aquis rey de Gat.
13Y cambió su manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre ellos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba.
14Y dijo Aquis a sus siervos: He aquí, veis que este hombre es demente; ¿por qué lo habéis traído a mí?
15¿Acaso me faltan locos, para que hayáis traído a éste que hiciese de loco delante de mí? ¿Había de entrar éste en mi casa?

2). Lee y escucha: | 1 Corintios 14

1 Corintios 14

1Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.
2Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.
3Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.
4El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
5Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
6Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?
7Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?
8Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?
9Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire.
10Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado.
11Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí.
12Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.
13Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla.
14Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
15¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
16Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho.
17Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado.
18Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros;
19pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.
20Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.
21En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.
22Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes.
23Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?
24Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado;
25lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.
26¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.
27Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.
28Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.
29Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.
30Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.
31Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.
32Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas;
33pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos,
34vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.
35Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.
36¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado?
37Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor.
38Mas el que ignora, ignore.
39Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas;
40pero hágase todo decentemente y con orden.

3) La visión de Ezequiel: un llamado a la fidelidad
4). Lee y escucha: | Ezequiel 8

Ezequiel 8

1En el sexto año, en el mes sexto, a los cinco días del mes, aconteció que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de Jehová el Señor.
2Y miré, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos para arriba parecía resplandor, el aspecto de bronce refulgente.
3Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos.
4Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo.
5Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada.
6Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.
7Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero.
8Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta.
9Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí.
10Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor.
11Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso.
12Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.
13Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos.
14Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz.
15Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas.
16Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.
17Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado de maldad la tierra, se volvieron a mí para irritarme; he aquí que aplican el ramo a sus narices.
18Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.

La visión de Ezequiel: un llamado a la fidelidad

“No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos”. Ezequiel 8: 19

 Contexto de la Visión de Ezequiel

El capítulo 8 de Ezequiel se sitúa en un momento crucial, exactamente catorce meses después de su primera visión. Este periodo sigue a una intensa representación simbólica donde Ezequiel, el profeta, censuró a las tribus del norte y a Judá. Los ancianos de la comunidad, preocupados por el futuro de Jerusalén y su posible regreso a casa, se acercan a él buscando respuestas (8:1).

Idolatría y Sincretismo en Jerusalén

A lo largo de su visión, Ezequiel es llevado por el Espíritu a la puerta norte de Jerusalén, donde observa diversas prácticas idolátricas que provocan los celos de Dios. El primer ídolo que ve es alarmante y representa la infidelidad del rey, quien debía guiar al pueblo bajo el pacto divino (8:3-6). A medida que avanza la visión, también se percatan de los setenta ancianos que adoran criaturas inmundas y mujeres relacionadas con el culto a Tamuz, lo que evidencia la grave corrupción y ruptura del pacto.

Reflexiones sobre la Adoración Moderna

La adoración que Ezequiel observa es un reflejo de un corazón que ha sucumbido a influencias externas y arriesga la relación con Dios. Hoy, aunque no vayamos tras Tamuz, nos enfrentamos a diversas formas de idolatría que pueden tomar lugar en nuestro corazón. ¿Estamos buscando cosas que provocan los celos de Dios? Es fundamental mantener una conexión auténtica y pura con Él, evitando la tentación de priorizar lo mundano por encima de lo sagrado, tal como se observa en Ezequiel 8:17.

 Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

Loading