PLAN A
Reflexión # 250. Miércoles 07 - Octubre 2026
Pasos para realizar hoy:
1) Ver el siguiente video explicativo: David el rey sacerdotal
2). Lee y escucha: | 1 Samuel 19
Lee y escucha: 1 Samuel 19 Texto)
1 Samuel 19
1Habló Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero Jonatán hijo de Saúl amaba a David en gran manera,
2y dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete.
3Y yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo donde estés; y hablaré de ti a mi padre, y te haré saber lo que haya.
4Y Jonatán habló bien de David a Saúl su padre, y le dijo: No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cosa ha cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo;
5pues él tomó su vida en su mano, y mató al filisteo, y Jehová dio gran salvación a todo Israel. Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, pues, pecarás contra la sangre inocente, matando a David sin causa?
6Y escuchó Saúl la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que no morirá.
7Y llamó Jonatán a David, y le declaró todas estas palabras; y él mismo trajo a David a Saúl, y estuvo delante de él como antes.
8Después hubo de nuevo guerra; y salió David y peleó contra los filisteos, y los hirió con gran estrago, y huyeron delante de él.
9Y el espíritu malo de parte de Jehová vino sobre Saúl; y estando sentado en su casa tenía una lanza a mano, mientras David estaba tocando.
10Y Saúl procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David huyó, y escapó aquella noche.
11Saúl envió luego mensajeros a casa de David para que lo vigilasen, y lo matasen a la mañana. Mas Mical su mujer avisó a David, diciendo: Si no salvas tu vida esta noche, mañana serás muerto.
12Y descolgó Mical a David por una ventana; y él se fue y huyó, y escapó.
13Tomó luego Mical una estatua, y la puso sobre la cama, y le acomodó por cabecera una almohada de pelo de cabra y la cubrió con la ropa.
14Y cuando Saúl envió mensajeros para prender a David, ella respondió: Está enfermo.
15Volvió Saúl a enviar mensajeros para que viesen a David, diciendo: Traédmelo en la cama para que lo mate.
16Y cuando los mensajeros entraron, he aquí la estatua estaba en la cama, y una almohada de pelo de cabra a su cabecera.
17Entonces Saúl dijo a Mical: ¿Por qué me has engañado así, y has dejado escapar a mi enemigo? Y Mical respondió a Saúl: Porque él me dijo: Déjame ir; si no, yo te mataré.
18Huyó, pues, David, y escapó, y vino a Samuel en Ramá, y le dijo todo lo que Saúl había hecho con él. Y él y Samuel se fueron y moraron en Naiot.
19Y fue dado aviso a Saúl, diciendo: He aquí que David está en Naiot en Ramá.
20Entonces Saúl envió mensajeros para que trajeran a David, los cuales vieron una compañía de profetas que profetizaban, y a Samuel que estaba allí y los presidía. Y vino el Espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron.
21Cuando lo supo Saúl, envió otros mensajeros, los cuales también profetizaron. Y Saúl volvió a enviar mensajeros por tercera vez, y ellos también profetizaron.
22Entonces él mismo fue a Ramá; y llegando al gran pozo que está en Secú, preguntó diciendo: ¿Dónde están Samuel y David? Y uno respondió: He aquí están en Naiot en Ramá.
23Y fue a Naiot en Ramá; y también vino sobre él el Espíritu de Dios, y siguió andando y profetizando hasta que llegó a Naiot en Ramá.
24Y él también se despojó de sus vestidos, y profetizó igualmente delante de Samuel, y estuvo desnudo todo aquel día y toda aquella noche. De aquí se dijo: ¿También Saúl entre los profetas?
3). Lee y escucha: | 1 Corintios 12
Lee y escucha: | 1 Corintios 12 (Texto)
1 Corintios 12
1No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.
2Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.
3Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.
4Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
5Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.
6Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.
7Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
8Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
9a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.
10A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
11Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
12Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
13Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
14Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.
15Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
16Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
17Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?
18Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.
19Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
20Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.
21Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.
22Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;
23y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.
24Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,
25para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.
26De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
27Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
28Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
29¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?
30¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?
31Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente
4). Lee y escucha: | Ezequiel 6
Lee y escucha: | Ezequiel 6 Texto)
Ezequiel 6
1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos.
3Y dirás: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada, y destruiré vuestros lugares altos.
4Vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas; y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos.
5Y pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y vuestros huesos esparciré en derredor de vuestros altares.
6Dondequiera que habitéis, serán desiertas las ciudades, y los lugares altos serán asolados, para que sean asolados y se hagan desiertos vuestros altares; y vuestros ídolos serán quebrados y acabarán, vuestras imágenes del sol serán destruidas, y vuestras obras serán deshechas.
7Y los muertos caerán en medio de vosotros; y sabréis que yo soy Jehová.
8Mas dejaré un resto, de modo que tengáis entre las naciones algunos que escapen de la espada, cuando seáis esparcidos por las tierras.
9Y los que de vosotros escaparen se acordarán de mí entre las naciones en las cuales serán cautivos; porque yo me quebranté a causa de su corazón fornicario que se apartó de mí, y a causa de sus ojos que fornicaron tras sus ídolos; y se avergonzarán de sí mismos, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones.
10Y sabrán que yo soy Jehová; no en vano dije que les había de hacer este mal.
11Así ha dicho Jehová el Señor: Palmotea con tus manos, y golpea con tu pie, y di: ¡Ay, por todas las grandes abominaciones de la casa de Israel! porque con espada y con hambre y con pestilencia caerán.
12El que esté lejos morirá de pestilencia, el que esté cerca caerá a espada, y el que quede y sea asediado morirá de hambre; así cumpliré en ellos mi enojo.
13Y sabréis que yo soy Jehová, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos, en derredor de sus altares, sobre todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo árbol frondoso y debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron incienso a todos sus ídolos.
14Y extenderé mi mano contra ellos, y dondequiera que habiten haré la tierra más asolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y conocerán que yo soy Jehová.
La sabiduría y el conocimiento al servicio del cuerpo de Cristo
Reflexión | 1 Corintios 12:8
“Porque a uno le es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia, según el mismo Espíritu.” 1 Corintios 12:8
Una ventana al propósito del Espíritu
La reflexión sobre 1 Corintios 12:8 nos ayuda a comprender cómo Dios ha diseñado a su iglesia: como un cuerpo vivo, diverso y unido por el Espíritu Santo. Pablo enseña que a unos les es dada palabra de sabiduría y a otros palabra de conocimiento, según el mismo Espíritu. Estos dones no aparecen por casualidad ni establecen una jerarquía entre los creyentes; forman parte del propósito Divino para edificar, orientar y fortalecer a su pueblo.
Cada don tiene un valor especial
Primera de Corintios 12:11 afirma que todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada persona como él quiere. Por eso, ningún don debe considerarse pequeño o secundario. La sabiduría puede ayudar a tomar decisiones justas, mientras que el conocimiento puede aportar claridad y comprensión en momentos de confusión. Ambos deben ejercerse con humildad, discernimiento y amor.
Diversidad que produce unidad
La iglesia no prospera cuando todos cumplen la misma función, sino cuando cada miembro aporta aquello que Dios le ha confiado. Así como el cuerpo tiene muchos miembros y sigue siendo uno, la comunidad cristiana reúne diferentes capacidades para cumplir una misión común. La diversidad espiritual no es una amenaza, sino una riqueza que permite atender distintas necesidades y reflejar con mayor plenitud el carácter de Cristo.
Dones para servir, no para competir
Los dones espirituales no fueron entregados para buscar reconocimiento, compararse o dividir. Su propósito es servir y promover el crecimiento del cuerpo de Cristo. Cuando se usan con amor, fomentan la unidad, fortalecen la fe y permiten que otros encuentren dirección y consuelo. La meta final no es exaltar a quien posee un don, sino glorificar a Dios mediante una vida disponible para los demás.
Una invitación a caminar juntos
Primera de Corintios 12:8 nos anima a reconocer los dones recibidos y ponerlos al servicio de la comunidad eclesial. Que podamos ejercerlos con responsabilidad, humildad y amor, recordando que la unidad cristiana no significa uniformidad, sino armonía en Cristo.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
