PLAN A
Reflexión # 268. Domingo 25 - Octubre 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Lee y escucha: | 2 Samuel 8
Lee y escucha: 2 Samuel 8 (Texto)
2 Samuel 8
1Después de esto, aconteció que David derrotó a los filisteos y los sometió, y tomó David a Meteg-ama de mano de los filisteos.
2Derrotó también a los de Moab, y los midió con cordel, haciéndolos tender por tierra; y midió dos cordeles para hacerlos morir, y un cordel entero para preservarles la vida; y fueron los moabitas siervos de David, y pagaron tributo.
3Asimismo derrotó David a Hadad=ezer hijo de Rehob, rey de Soba, al ir éste a recuperar su territorio al río Eufrates.
4Y tomó David de ellos mil setecientos hombres de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, pero dejó suficientes para cien carros.
5Y vinieron los sirios de Damasco para dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los sirios a veintidós mil hombres.
6Puso luego David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.
7Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y los llevó a Jerusalén.
8Asimismo de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran cantidad de bronce.
9Entonces oyendo Toi rey de Hamat, que David había derrotado a todo el ejército de Hadad-ezer,
10envió Toi a Joram su hijo al rey David, para saludarle pacíficamente y para bendecirle, porque había peleado con Hadad-ezer y lo había vencido; porque Toi era enemigo de Hadad- ezer. Y Joram llevaba en su mano utensilios de plata, de oro y de bronce;
11los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había dedicado de todas las naciones que había sometido;
12de los sirios, de los moabitas, de los amonitas, de los filisteos, de los amalecitas, y del botín de Hadad=ezer hijo de Rehob, rey de Soba.
13Así ganó David fama. Cuando regresaba de derrotar a los sirios, destrozó a dieciocho mil edomitas en el Valle de la Sal.
14Y puso guarnición en Edom; por todo Edom puso guarnición, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.
Oficiales de David
15Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo.
16Joab hijo de Sarvia era general de su ejército, y Josafat hijo de Ahilud era cronista;
17Sadoc hijo de Ahitob y Ahimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes; Seraías era escriba;
18Benaía hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran los príncipes.
1). Lee y escucha: | 2 Samuel 9
Lee y escucha: 2 Samuel 9 (Texto)
2 Samuel 9
1Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?
2Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo.
3El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies.
4Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar.
5Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar.
6Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo.
7Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.
8Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?
9Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.
10Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos.
11Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey.
12Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset.
13Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies
2) Ver el siguiente video explicativo: Resumen del libro de Gálatas
3). Lee y escucha: | Gálatas 1
Lee y escucha: | Gálatas 1 (Texto)
Gálatas 1
Salutación
1Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos),
2y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:
3Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo,
4el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
5a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
No hay otro evangelio
6Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
7No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
8Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
9Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
10Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
El ministerio de Pablo
11Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
12pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
13Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba;
14y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.
15Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,
16revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre,
17ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.
18Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días;
19pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor.
20En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento.
21Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia,
22y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo;
23solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba.
24Y glorificaban a Dios en mí.
4). Lee y escucha: | Ezequiel 24
Lee y escucha: | Ezequiel 24 (Texto)
Ezequiel 24
Parábola de la olla hirviente
1Vino a mí palabra de Jehová en el año noveno, en el mes décimo, a los diez días del mes, diciendo:
2Hijo de hombre, escribe la fecha de este día; el rey de Babilonia puso sitio a Jerusalén este mismo día.
3Y habla por parábola a la casa rebelde, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Pon una olla, ponla, y echa también en ella agua;
4junta sus piezas de carne en ella; todas buenas piezas, pierna y espalda; llénala de huesos escogidos.
5Toma una oveja escogida, y también enciende los huesos debajo de ella; haz que hierva bien; cuece también sus huesos dentro de ella.
6Pues así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres, de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada! Por sus piezas, por sus piezas sácala, sin echar suerte sobre ella.
7Porque su sangre está en medio de ella; sobre una piedra alisada la ha derramado; no la derramó sobre la tierra para que fuese cubierta con polvo.
8Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondré su sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta.
9Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres! Pues también haré yo gran hoguera,
10multiplicando la leña, y encendiendo el fuego para consumir la carne y hacer la salsa; y los huesos serán quemados.
11Asentando después la olla vacía sobre sus brasas, para que se caldee, y se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se consuma su herrumbre.
12En vano se cansó, y no salió de ella su mucha herrumbre. Sólo en fuego será su herrumbre consumida.
13En tu inmunda lujuria padecerás, porque te limpié, y tú no te limpiaste de tu inmundicia; nunca más te limpiarás, hasta que yo sacie mi ira sobre ti.
14Yo Jehová he hablado; vendrá, y yo lo haré. No me volveré atrás, ni tendré misericordia, ni me arrepentiré; según tus caminos y tus obras te juzgarán, dice Jehová el Señor.
Muerte de la esposa de Ezequiel
15Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
16Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas.
17Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de enlutados.
18Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue mandado.
19Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que haces?
20Y yo les dije: La palabra de Jehová vino a mí, diciendo:
21Di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestro poderío, el deseo de vuestros ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis caerán a espada.
22Y haréis de la manera que yo hice; no os cubriréis con rebozo, ni comeréis pan de hombres en luto.
23Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies; no endecharéis ni lloraréis, sino que os consumiréis a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros.
24Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor.
25Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus almas, y también sus hijos y sus hijas,
26ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer las noticias.
27En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo, y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy Jehová.
Reflexiones sobre Gálatas 1:16: El Llamado Personal de Dios
Reflexión | Gálatas 1:16
“Para revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre.” Gálatas 1:16
La Revelación de Cristo en Nuestras Vidas
El versículo de Gálatas 1:16 nos invita a una profunda reflexión acerca de cómo cada creyente recibe un llamado personal de Dios. Este versículo enfatiza que Cristo se revela en nuestras vidas, lo que significa que nuestra fe trasciende un conjunto de doctrinas o reglas. En su lugar, se convierte en una relación viva y dinámica con nuestro Salvador. Esta revelación interior es coherente con lo que Pablo afirma en 2 Corintios 4:6, donde declara que Dios “resplandeció en nuestros corazones” para darnos la luz del conocimiento de Cristo. Asimismo, Gálatas 2:20 confirma que Cristo vive en el hijo/a de Dios, mostrando que la revelación no es solo informativa, sino transformadora.
La Importancia de la Guía Divina
Pablo, en su carta, decide no consultar con «carne y sangre» antes de actuar. Esto resalta un principio clave: la necesidad de buscar la guía de Dios en nuestra toma de decisiones y en nuestro ministerio. En una sociedad donde a menudo anhelamos la validación humana, Gálatas 1:16 nos desafía a poner nuestra confianza en la dirección Divina. Otros pasajes refuerzan esta verdad: Jeremías 33:3 nos invita a clamar a Dios para recibir dirección, y Proverbios 3:5-6 nos exhorta a confiar en el SEÑOR y no apoyarnos en nuestra propia prudencia. Aunque el consejo de líderes y mentores puede ser valioso, la voz de Dios debe ser la más prominente en nuestras vidas. Pablo mismo afirma que su mensaje no provino de hombres, sino de revelación directa de Jesucristo (Gálatas 1:12).
Un Modelo para Nuestra Vida Espiritual
La revelación de Cristo no solo transforma nuestra existencia personal, sino que también nos prepara para ser instrumentos de su mensaje en el mundo. Este versículo nos ofrece un modelo de vida espiritual, ya que, al permitir que Cristo se muestre en nosotros, estamos llamados a difundir su mensaje de amor y redención. La misión de Pablo hacia los gentiles, mencionada en este versículo, se conecta con el mandato universal de Jesús en Mateo 28:19, donde envía a sus discípulos a todas las naciones. Además, Hechos 9:15 confirma que Pablo fue escogido como instrumento para llevar el nombre de Cristo ante gentiles, reyes y el pueblo de Israel. Confiemos en que nuestra guía proviene del mismo Dios que nos llamó, asegurándonos así de que nuestras acciones reflejen su propósito en nuestras vidas.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
