PLAN A

Reflexión # 266. Viernes 23 - Octubre 2026

Pasos para realizar hoy:

1) Ver el siguiente video explicativo: David el rey sacerdotal
2). Lee y escucha: | 2 Samuel 6

2 Samuel 6

1David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil.
2Y se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines.
3Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.
4Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca.
5Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos.
6Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban.
7Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.
8Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy.
9Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová?
10De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo.
11Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa.

David trae el arca a Jerusalén

12Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David.
13Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado.
14Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.
15Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta.
16Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón.
17Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová.
18Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos.
19Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa.
20Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!
21Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová.
22Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado.
23Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte.

3). Lee y escucha: | 2 Corintios 12

2 Corintios 12

El aguijón en la carne

1Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor.
2Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.
3Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),
4que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.
5De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades.
6Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí.
7Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;
8respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.
9Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
10Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
11Me he hecho un necio al gloriarme; vosotros me obligasteis a ello, pues yo debía ser alabado por vosotros; porque en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy.
12Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.
13Porque ¿en qué habéis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga? ¡Perdonadme este agravio!

Pablo anuncia su tercera visita

14He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.
15Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.
16Pero admitiendo esto, que yo no os he sido carga, sino que como soy astuto, os prendí por engaño,
17¿acaso os he engañado por alguno de los que he enviado a vosotros?
18Rogué a Tito, y envié con él al hermano. ¿Os engañó acaso Tito? ¿No hemos procedido con el mismo espíritu y en las mismas pisadas?
19¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación.
20Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes;
21que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.

4). Lee y escucha: | Ezequiel 22

Ezequiel 22

Los pecados de Jerusalén

1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2Tú, hijo de hombre, ¿no juzgarás tú, no juzgarás tú a la ciudad derramadora de sangre, y le mostrarás todas sus abominaciones?
3Dirás, pues: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ciudad derramadora de sangre en medio de sí, para que venga su hora, y que hizo ídolos contra sí misma para contaminarse!
4En tu sangre que derramaste has pecado, y te has contaminado en tus ídolos que hiciste; y has hecho acercar tu día, y has llegado al término de tus años; por tanto, te he dado en oprobio a las naciones, y en escarnio a todas las tierras.
5Las que están cerca de ti y las que están lejos se reirán de ti, amancillada de nombre, y de grande turbación.
6He aquí que los príncipes de Israel, cada uno según su poder, se esfuerzan en derramar sangre.
7Al padre y a la madre despreciaron en ti; al extranjero trataron con violencia en medio de ti; al huérfano y a la viuda despojaron en ti
8Mis santuarios menospreciaste, y mis días de reposo has profanado.
9Calumniadores hubo en ti para derramar sangre; y sobre los montes comieron en ti; hicieron en medio de ti perversidades.
10La desnudez del padre descubrieron en ti, y en ti hicieron violencia a la que estaba inmunda por su menstruo.
11Cada uno hizo abominación con la mujer de su prójimo, cada uno contaminó pervertidamente a su nuera, y cada uno violó en ti a su hermana, hija de su padre.
12Precio recibieron en ti para derramar sangre; interés y usura tomaste, y a tus prójimos defraudaste con violencia; te olvidaste de mí, dice Jehová el Señor.
13Y he aquí que batí mis manos a causa de tu avaricia que cometiste, y a causa de la sangre que derramaste en medio de ti.
14¿Estará firme tu corazón? ¿Serán fuertes tus manos en los días en que yo proceda contra ti? Yo Jehová he hablado, y lo haré.
15Te dispersaré por las naciones, y te esparciré por las tierras; y haré fenecer de ti tu inmundicia.
16Y por ti misma serás degradada a la vista de las naciones; y sabrás que yo soy Jehová.
17Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria; todos ellos son bronce y estaño y hierro y plomo en medio del horno; y en escorias de plata se convirtieron.
19Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto todos vosotros os habéis convertido en escorias, por tanto, he aquí que yo os reuniré en medio de Jerusalén.
20Como quien junta plata y bronce y hierro y plomo y estaño en medio del horno, para encender fuego en él para fundirlos, así os juntaré en mi furor y en mi ira, y os pondré allí, y os fundiré.
21Yo os juntaré y soplaré sobre vosotros en el fuego de mi furor, y en medio de él seréis fundidos.
22Como se funde la plata en medio del horno, así seréis fundidos en medio de él; y sabréis que yo Jehová habré derramado mi enojo sobre vosotros.
23Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor.
25Hay conjuración de sus profetas en medio de ella, como león rugiente que arrebata presa; devoraron almas, tomaron haciendas y honra, multiplicaron sus viudas en medio de ella.
26Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.
27Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas.
28Y sus profetas recubrían con lodo suelto, profetizándoles vanidad y adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no había hablado.
29El pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía robo, al afligido y menesteroso hacía violencia, y al extranjero oprimía sin derecho.
30Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.
31Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el Señor.

Reflexiones sobre Ezequiel 22:30-31: Un Llamado al Liderazgo en Tiempos de Crisis

«Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y dé la cara por él para que yo no lo destruya. ¡Y no lo he hallado! Por eso derramaré mi ira sobre ellos; los consumiré con el fuego de mi ira, y haré recaer sobre ellos todo el mal que han hecho. Lo afirma el Señor omnipotente». Ezequiel 22:30-31

El Contexto de Ezequiel 22

 En Ezequiel 22:30-31 encontramos un mensaje poderoso: “Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo”. Este pasaje se inserta en un contexto histórico crucial, donde Jerusalén es vista como una ciudad caótica, atormentada por la corrupción y el pecado. Los líderes, reyes, príncipes, sacerdotes y profetas son culpables de llevar al pueblo a la ruina. Tal como denuncia el mismo libro: “Sus príncipes… como lobos que arrebatan presa” (Ez. 22:27) y “sus sacerdotes violaron mi ley” (Ez. 22:26). Es un retrato de una nación donde la injusticia se ha institucionalizado y la voz profética ha sido silenciada.

El Desastre del Liderazgo Corrompido

La historia de Jerusalén nos muestra que, en las culturas decadentes, gran parte del declive es provocado por líderes interesados solo en su propio beneficio. Este comportamiento incluye avaricia, corrupción y un enfoque casi obsesivo hacia la conservación del poder, más que en el servicio a su pueblo. A medida que la corrupción se normaliza, el escepticismo se vuelve habitual y la integridad desaparece, convirtiéndose en noticia. Tal como advierte Proverbios: “Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra; mas cuando domina el impío, el pueblo gime” (Pr. 29:2). La ruina moral de los líderes siempre termina siendo la ruina espiritual de la nación.

Un Llamado a la Mediación y la Justicia.

 Dios busca un mediador, alguien que se interponga por su pueblo, así como lo hizo Moisés en el pasado. Moisés “se puso en la brecha” para evitar la destrucción (Sal. 106:23), intercediendo con valentía y amor. En el Israel del siglo VI a.C., pese a que había profetas como Jeremías y Ezequiel, ninguno era un verdadero mediador. Mi propia vida, se ha visto influenciada por este mensaje. Aunque no comprendía todas las implicaciones de este pasaje, el Espíritu de Dios me hizo sentir un impulso fuerte: el deseo de ser un puente entre Dios y su pueblo. Ese es el reto. Como dice 1 Samuel 12:23: “Lejos sea de mí que peque contra Jehová cesando de rogar por vosotros”. Ese es el corazón del que se pone en la brecha: interceder, advertir con la Palabra, amar y sostener.

 Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!