Reflexión # 265. Jueves 23 de octubre 2025

Pasos para realizar hoy:

1) Ver el siguiente video explicativo: ¿Cuál es el verdadero significado de la palabra "pecado" en la Biblia?
2). Lee y escucha: | 2 Samuel 22

2 Samuel 22

Cántico de liberación de David

1Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl.
2Dijo:
Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;
3Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio;
Salvador mío; de violencia me libraste.
4Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mi enemigos.
5Me rodearon ondas de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
6Ligaduras del Seol me rodearon;
Tendieron sobre mí lazos de muerte.
7En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios;
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó a sus oídos.
8La tierra fue conmovida, y tembló,
Y se conmovieron los cimientos de los cielos;
Se estremecieron, porque se indignó él.
9Humo subió de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Carbones fueron por él encendidos.
10E inclinó los cielos, y descendió;
Y había tinieblas debajo de sus pies.
11Y cabalgó sobre un querubín, y voló;
Voló sobre las alas del viento.
12Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí;
Oscuridad de aguas y densas nubes.
13Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.
14Y tronó desde los cielos Jehová,
Y el Altísimo dio su voz;
15Envió sus saetas, y los dispersó;
Y lanzó relámpagos, y los destruyó.
16Entonces aparecieron los torrentes de las aguas,
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo;
A la reprensión de Jehová,
Por el soplo del aliento de su nariz.
17Envió desde lo alto y me tomó;
Me sacó de las muchas aguas.
18Me libró de poderoso enemigo,
Y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
19Me asaltaron en el día de mi quebranto;
Mas Jehová fue mi apoyo,
20Y me sacó a lugar espacioso;
Mi libró, porque se agradó de mí.
21Jehová me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
22Porque yo he guardado los caminos de Jehová,
Y no me aparté impíamente de mi Dios.
23Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí,
Y no me he apartado de sus estatutos.
24Fui recto para con él,
Y me he guardado de mi maldad;
25Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.
26Con el misericordioso te mostrarás misericordioso,
Y recto para con el hombre íntegro.
27Limpio te mostrarás para con el limpio,
Y rígido serás para con el perverso.
28Porque tú salvas al pueblo afligido,
Mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.
29Tú eres mi lámpara, oh Jehová;
Mi Dios alumbrará mis tinieblas.
30Contigo desbarataré ejércitos,
Y con mi Dios asaltaré muros.
31En cuanto a Dios, perfecto es su camino,
Y acrisolada la palabra de Jehová.
Escudo es a todos los que en él esperan.
32Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
33Dios es el que me ciñe de fuerza,
Y quien despeja mi camino;
34Quien hace mis pies como de ciervas,
Y me hace estar firme sobre mis alturas;
35Quien adiestra mis manos para la batalla,
De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.
36Me diste asimismo el escudo de tu salvación,
Y tu benignidad me ha engrandecido.
37Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí,
Y mis pies no han resbalado.
38Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré,
Y no volveré hasta acabarlos.
39Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten;
Caerán debajo de mis pies.
40Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea;
Has humillado a mis enemigos debajo de mí,
41Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Para que yo destruyese a los que me aborrecen.
42Clamaron, y no hubo quien los salvase;
Aun a Jehová, mas no les oyó.
43Como polvo de la tierra los molí;
Como lodo de las calles los pisé y los trituré.
44Me has librado de las contiendas del pueblo;
Me guardaste para que fuese cabeza de naciones;
Pueblo que yo no conocía me servirá.
45Los hijos de extraños se someterán a mí;
Al oir de mí, me obedecerán.
46Los extraños se debilitarán,
Y saldrán temblando de sus encierros.
47Viva Jehová, y bendita sea mi roca,
Y engrandecido sea el Dios de mi salvación.
48El Dios que venga mis agravios,
Y sujeta pueblos debajo de mí;
49El que me libra de enemigos,
Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí;
Me libraste del varón violento.
50Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová,
Y cantaré a tu nombre.
51El salva gloriosamente a su rey,
Y usa de misericordia para con su ungido,
A David y a su descendencia para siempre.

 

3). Lee y escucha: | Hechos 25
Hechos 25 (Texto)

Hechos 25

Pablo apela a César

1Llegado, pues, Festo a la provincia, subió de Cesarea a Jerusalén tres días después.
2Y los principales sacerdotes y los más influyentes de los judíos se presentaron ante él contra Pablo, y le rogaron,
3pidiendo contra él, como gracia, que le hiciese traer a Jerusalén; preparando ellos una celada para matarle en el camino.
4Pero Festo respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea, adonde él mismo partiría en breve.
5Los que de vosotros puedan, dijo, desciendan conmigo, y si hay algún crimen en este hombre, acúsenle.
6Y deteniéndose entre ellos no más de ocho o diez días, venido a Cesarea, al siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que fuese traído Pablo.
7Cuando éste llegó, lo rodearon los judíos que habían venido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar;
8alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada.
9Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí?
10Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien.
11Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo.
12Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás.

Pablo ante Agripa y Berenice

13Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea para saludar a Festo.
14Y como estuvieron allí muchos días, Festo expuso al rey la causa de Pablo, diciendo: Un hombre ha sido dejado preso por Félix,
15respecto al cual, cuando fui a Jerusalén, se me presentaron los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos, pidiendo condenación contra él.
16A éstos respondí que no es costumbre de los romanos entregar alguno a la muerte antes que el acusado tenga delante a sus acusadores, y pueda defenderse de la acusación.
17Así que, habiendo venido ellos juntos acá, sin ninguna dilación, al día siguiente, sentado en el tribunal, mandé traer al hombre.
18Y estando presentes los acusadores, ningún cargo presentaron de los que yo sospechaba,
19sino que tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su religión, y de un cierto Jesús, ya muerto, el que Pablo afirmaba estar vivo.
20Yo, dudando en cuestión semejante, le pregunté si quería ir a Jerusalén y allá ser juzgado de estas cosas.
21Mas como Pablo apeló para que se le reservase para el conocimiento de Augusto, mandé que le custodiasen hasta que le enviara yo a César.
22Entonces Agripa dijo a Festo: Yo también quisiera oír a ese hombre. Y él le dijo: Mañana le oirás.
23Al otro día, viniendo Agripa y Berenice con mucha pompa, y entrando en la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo fue traído Pablo.
24Entonces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que estáis aquí juntos con nosotros, aquí tenéis a este hombre, respecto del cual toda la multitud de los judíos me ha demandado en Jerusalén y aquí, dando voces que no debe vivir más.
25Pero yo, hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y como él mismo apeló a Augusto, he determinado enviarle a él.
26Como no tengo cosa cierta que escribir a mi señor, le he traído ante vosotros, y mayormente ante ti, oh rey Agripa, para que después de examinarle, tenga yo qué escribir.
27Porque me parece fuera de razón enviar un preso, y no informar de los cargos que haya en su contra.

 

Ver el siguiente video explicativo: Discernir entre Profetas Verdaderos y Falsos en la Vida Real
4). Lee y escucha: | Ezequiel 16
Ezequiel 16 (Texto)

Ezequiel 16

Infidelidad de Jerusalén

1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones,
3y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea.
4Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas.
5No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.
6Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive!
7Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta.
8Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía.
9Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite;
10y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda.
11Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello.
12Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza.
13Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar.
14Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor.
15Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.
16Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni sucederá más.
17Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas;
18y tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas.
19Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, el aceite y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor agradable; y fue así, dice Jehová el Señor.
20Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para que fuesen consumidos. ¿Eran poca cosa tus fornicaciones,
21para que degollases también a mis hijos y los ofrecieras a aquellas imágenes como ofrenda que el fuego consumía?
22Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre.
23Y sucedió que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti! dice Jehová el Señor),
24te edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las plazas.
25En toda cabeza de camino edificaste lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones.
26Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme.
27Por tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi mano, y disminuí tu provisión ordinaria, y te entregué a la voluntad de las hijas de los filisteos, que te aborrecen, las cuales se avergüenzan de tu camino deshonesto.
28Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado; y fornicaste con ellos y tampoco te saciaste.
29Multiplicaste asimismo tu fornicación en la tierra de Canaán y de los caldeos, y tampoco con esto te saciaste.
30¡Cuán inconstante es tu corazón, dice Jehová el Señor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una ramera desvergonzada,
31edificando tus lugares altos en toda cabeza de camino, y haciendo tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante a ramera, en que menospreciaste la paga,
32sino como mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a ajenos.
33A todas las rameras les dan dones; mas tú diste tus dones a todos tus enamorados; y les diste presentes, para que de todas partes se llegasen a ti en tus fornicaciones.
34Y ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario de las demás mujeres: porque ninguno te ha solicitado para fornicar, y tú das la paga, en lugar de recibirla; por esto has sido diferente.
35Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová.
36Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto han sido descubiertas tus desnudeces en tus fornicaciones, y tu confusión ha sido manifestada a tus enamorados, y a los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste;
37por tanto, he aquí que yo reuniré a todos tus enamorados con los cuales tomaste placer, y a todos los que amaste, con todos los que aborreciste; y los reuniré alrededor de ti y les descubriré tu desnudez, y ellos verán toda tu desnudez.
38Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que derraman sangre; y traeré sobre ti sangre de ira y de celos.
39Y te entregaré en manos de ellos; y destruirán tus lugares altos, y derribarán tus altares, y te despojarán de tus ropas, se llevarán tus hermosas alhajas, y te dejarán desnuda y descubierta.
40Y harán subir contra ti muchedumbre de gente, y te apedrearán, y te atravesarán con sus espadas.
41Quemarán tus casas a fuego, y harán en ti juicios en presencia de muchas mujeres; y así haré que dejes de ser ramera, y que ceses de prodigar tus dones.
42Y saciaré mi ira sobre ti, y se apartará de ti mi celo, y descansaré y no me enojaré más.
43Por cuanto no te acordaste de los días de tu juventud, y me provocaste a ira en todo esto, por eso, he aquí yo también traeré tu camino sobre tu cabeza, dice Jehová el Señor; pues ni aun has pensado sobre toda tu lujuria.
44He aquí, todo el que usa de refranes te aplicará a ti el refrán que dice: Cual la madre, tal la hija.
45Hija eres tú de tu madre, que desechó a su marido y a sus hijos; y hermana eres tú de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo.
46Y tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus hijas, la cual habita al sur de ti.
47Ni aun anduviste en sus caminos, ni hiciste según sus abominaciones; antes, como si esto fuera poco y muy poco, te corrompiste más que ellas en todos tus caminos.
48Vivo yo, dice Jehová el Señor, que Sodoma tu hermana y sus hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas.
49He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso.
50Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité.
51Y Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados; porque tú multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y has justificado a tus hermanas con todas las abominaciones que tú hiciste.
52Tú también, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu vergüenza en los pecados que tú hiciste, más abominables que los de ellas; más justas son que tú; avergüénzate, pues, tú también, y lleva tu confusión, por cuanto has justificado a tus hermanas.
53Yo, pues, haré volver a sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y haré volver los cautivos de tus cautiverios entre ellas,
54para que lleves tu confusión, y te avergüences de todo lo que has hecho, siendo tú motivo de consuelo para ellas.
55Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán a su primer estado; tú también y tus hijas volveréis a vuestro primer estado.
56No era tu hermana Sodoma digna de mención en tu boca en el tiempo de tus soberbias,
57antes que tu maldad fuese descubierta. Así también ahora llevas tú la afrenta de las hijas de Siria y de todas las hijas de los filisteos, las cuales por todos lados te desprecian.
58Sufre tú el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice Jehová.
59Pero más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto?
60Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno.
61Y te acordarás de tus caminos y te avergonzarás, cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas, mas no por tu pacto,
62sino por mi pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Jehová;
63para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca, a causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice Jehová el Señor.

Reflexiones sobre Ezequiel 16:6: Gracia y Renovación

“Y pasé junto a ti y te vi cuando estabas en tus sangres, y te dije: ¡Vive! Sí, te dije: ¡Vive!”. Ezequiel 16:6

 

La Gracia en Momentos de Vulnerabilidad

Ezequiel 16:6 nos invita a reflexionar profundamente sobre la naturaleza de la gracia y el perdón en nuestras vidas. Este versículo resuena en momentos de vulnerabilidad, recordándonos que, a pesar de las dificultades que enfrentamos, siempre hay un camino hacia la renovación. Nos encontramos, a menudo, ante circunstancias que parecen insuperables, pero la presencia de Dios, que nos observa con compasión, nunca se apaga.

Un Llamado a la Esperanza

La declaración de “¡vive!” en Ezequiel 16:6 es un poderoso llamado a la esperanza. En un mundo donde el sufrimiento humano parece muchas veces ser ignorado, la promesa de que nunca estamos tan perdidos para no ser restaurados resuena con gran fortaleza. Cada palabra del versículo nos recuerda que siempre existe la oportunidad de comenzar de nuevo, abriendo la puerta a un renacer espiritual y emocional.

Compromiso y Fidelidad en Nuestra Relación con Dios

La reflexión sobre este versículo no solo nos lleva a apreciar la gracia Divina, sino que también nos insta a examinar nuestra fidelidad y compromiso en nuestra relación con Dios. A medida que nos acercamos a Él en busca de vida y renovación, encontramos el significado más profundo de su amor incondicional. Ezequiel 16:6 nos alienta a regresar, recordándonos que la narrativa bíblica, rica en lecciones, continúa hablando y ofreciendo consuelo a cada generación.

 

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

Loading