PLAN A
Reflexión # 263. Martes 20 - Octubre 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Lee y escucha: | 2 Samuel
Lee y escucha: 2 Samuel 2 (Texto)
2 Samuel 2
1Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón.
2David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel.
3Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.
4Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl.
5Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura.
6Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho.
7Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos.
Guerra entre David y la casa de Saúl
8Pero Abner hijo de Ner, general del ejército de Saúl, tomó a Is-boset hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaim,
9y lo hizo rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel.
10De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los de la casa de Judá siguieron a David.
11Y fue el número de los días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete años y seis meses.
12Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a Gabaón con los siervos de Is-boset hijo de Saúl,
13y Joab hijo de Sarvia y los siervos de David salieron y los encontraron junto al estanque de Gabaón; y se pararon los unos a un lado del estanque, y los otros al otro lado.
14Y dijo Abner a Joab: Levántense ahora los jóvenes, y maniobren delante de nosotros. Y Joab respondió: Levántense.
15Entonces se levantaron, y pasaron en número igual, doce de Benjamín por parte de Is-boset hijo de Saúl, y doce de los siervos de David.
16Y cada uno echó mano de la cabeza de su adversario, y metió su espada en el costado de su adversario, y cayeron a una; por lo que fue llamado aquel lugar, Helcat-hazurim, el cual está en Gabaón.
17La batalla fue muy reñida aquel día, y Abner y los hombres de Israel fueron vencidos por los siervos de David.
18Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael era ligero de pies como una gacela del campo.
19Y siguió Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda.
20Y miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Sí.
21Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él.
22Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?
23Y no queriendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían.
24Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón.
25Y se juntaron los hijos de Benjamín en pos de Abner, formando un solo ejército; e hicieron alto en la cumbre del collado.
26Y Abner dio voces a Joab, diciendo: ¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes tú que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos?
27Y Joab respondió: Vive Dios, que si no hubieses hablado, el pueblo hubiera dejado de seguir a sus hermanos desde esta mañana.
28Entonces Joab tocó el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no persiguió más a los de Israel, ni peleó más.
29Y Abner y los suyos caminaron por el Arabá toda aquella noche, y pasando el Jordán cruzaron por todo Bitrón y llegaron a Mahanaim.
30Joab también volvió de perseguir a Abner, y juntando a todo el pueblo, faltaron de los siervos de David diecinueve hombres y Asael.
31Mas los siervos de David hirieron de los de Benjamín y de los de Abner, a trescientos sesenta hombres, los cuales murieron.
32Tomaron luego a Asael, y lo sepultaron en el sepulcro de su padre en Belén. Y caminaron toda aquella noche Joab y sus hombres, y les amaneció en Hebrón
2). Lee y escucha: | 2 Corintios 9
Lee y escucha: | 2 Corintios 9 (Texto)
2 Corintios 9
1Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba;
2pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.
3Pero he enviado a los hermanos, para que nuestro gloriarnos de vosotros no sea vano en esta parte; para que como lo he dicho, estéis preparados;
4no sea que si vinieren conmigo algunos macedonios, y os hallaren desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de esta nuestra confianza.
5Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra.
6Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
8Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;
9como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.
10Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,
11para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.
12Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios;
13pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;
14asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.
15¡Gracias a Dios por su don inefable!
3). Lee y escucha: | Ezequiel 19
Lee y escucha: | Ezequiel 19 (Texto)
Ezequiel 19
1Y tú, levanta endecha sobre los príncipes de Israel.
2Dirás: ¡Cómo se echó entre los leones tu madre la leona! Entre los leoncillos crió sus cachorros,
3e hizo subir uno de sus cachorros; vino a ser leoncillo, y aprendió a arrebatar la presa, y a devorar hombres.
4Y las naciones oyeron de él; fue tomado en la trampa de ellas, y lo llevaron con grillos a la tierra de Egipto.
5Viendo ella que había esperado mucho tiempo, y que se perdía su esperanza, tomó otro de sus cachorros, y lo puso por leoncillo.
6Y él andaba entre los leones; se hizo leoncillo, aprendió a arrebatar la presa, devoró hombres.
7Saqueó fortalezas, y asoló ciudades; y la tierra fue desolada, y cuanto había en ella, al estruendo de sus rugidos.
8Arremetieron contra él las gentes de las provincias de alrededor, y extendieron sobre él su red, y en el foso fue apresado.
9Y lo pusieron en una jaula y lo llevaron con cadenas, y lo llevaron al rey de Babilonia; lo pusieron en las fortalezas, para que su voz no se oyese más sobre los montes de Israel.
10Tu madre fue como una vid en medio de la viña, plantada junto a las aguas, dando fruto y echando vástagos a causa de las muchas aguas.
11Y ella tuvo varas fuertes para cetros de reyes; y se elevó su estatura por encima entre las ramas, y fue vista por causa de su altura y la multitud de sus sarmientos.
12Pero fue arrancada con ira, derribada en tierra, y el viento solano secó su fruto; sus ramas fuertes fueron quebradas y se secaron; las consumió el fuego.
13Y ahora está plantada en el desierto, en tierra de sequedad y de aridez.
14Y ha salido fuego de la vara de sus ramas, que ha consumido su fruto, y no ha quedado en ella vara fuerte para cetro de rey. Endecha es esta, y de endecha servirá
4) Lamento por los príncipes de Israel: Un análisis del capítulo 19 de Ezequiel
El Lamento de Ezequiel: Una Lección de Historia y Reflexión
Reflexión | Ezequiel 19:10 - 11
“Tu madre fue como una vid en medio de la viña, plantada junto a las aguas, dando fruto y echando vástagos a causa de las muchas aguas. Y ella tuvo varas fuertes para cetros de reyes; y se elevó su estatura por encima entre las ramas, y fue vista por causa de su altura y la multitud de sus sarmientos.” Ezequiel 19:10 – 11
El Simbólico Lamento por Judá
El lamento por los príncipes de Israel, citado en Ezequiel 19, es un poema conmovedor, que revela no solo el destino de un linaje, sino la fragilidad de toda una nación. La imagen de la leona, como madre de los reyes, es asombrosa y poderosa. Sabemos que el rey de la selva es el león, símbolo magistral del linaje davídico. Al leer las palabras de Ezequiel, uno no puede evitar sentir el peso de la historia y la trágica decadencia.
Este simbolismo se enlaza con otras imágenes bíblicas:
- “Judá es cachorro de león… el cetro no se apartará de Judá.” (Génesis 49:9‑10)
- “Y levantaré sobre ellas un solo pastor… mi siervo David.” (Ezequiel 34:23)
Ambos textos refuerzan la idea de que la realeza de Judá tenía un origen Divino, pero también una responsabilidad espiritual que, al ser abandonada, condujo a la ruina.
Un Triste Análisis de los Reyes
En el contexto bíblico, los reyes mencionados no son meros personajes; son representaciones del orgullo y el poder que se desmoronaron ante la adversidad. Joacaz fue capturado, mientras que el destino de Sedequías se convirtió en un oscuro presagio. La forma en que Ezequiel lo describe nos permite vislumbrar el fin de una era, donde el imperio de la nación se fracturó. No hay duda de que esas palabras resuenan en el eco de lo que significa perder no solo un poder, sino también la identidad misma.
La caída de estos reyes cumple advertencias antiguas:
- “Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios… servirás a tus enemigos.” (Deuteronomio 28:47‑48)
- “Y mi siervo David será rey sobre ellos… y guardarán mis estatutos.” (Ezequiel 37:24)
La historia demuestra que cuando el liderazgo se corrompe, la nación entera sufre. Ezequiel no solo narra hechos: revela un patrón espiritual que atraviesa generaciones.
La Caída de la Nación y su Reflexión
Este lamento se convierte en una súplica por la humanidad. Al igual que el linaje e institucional que se destruye irremediablemente desde adentro, a lo largo de la historia, encontramos patrones repetidos. Desde el imperio romano hasta ciertos movimientos actuales, Ezequiel nos recuerda que la raíz del dilema humano es el pecado personal. Es una lección que nos impulsa a buscar soluciones más profundas que las que pueden ofrecer reyes o presidentes. El lamento finaliza dejando un eco: la respuesta a nuestra quebrantada humanidad no se encuentra en nombramientos, sino en un genuino cambio interno.
La Biblia confirma esta verdad:
- “Engañoso es el corazón más que todas las cosas.” (Jeremías 17:9)
- “Si se humillare mi pueblo… y se convirtiere de sus malos caminos, entonces yo oiré.” (2 Crónicas 7:14)
- “No confiéis en los príncipes… en quien no hay salvación.” (Salmo 146:3)
Ezequiel 19 no es solo un lamento histórico: es un espejo espiritual. Nos recuerda que la verdadera restauración no proviene de estructuras humanas, sino del retorno sincero al Dios que planta, poda, restaura y vuelve a levantar lo que parecía perdido.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
