PLAN A
Reflexión # 111. Jueves 21 - Mayo 2026
Pasos para realizar hoy:
1) La Ofrenda que Nos Igualó: Éxodo 30:15 y el Misterio del Corazón
1). Lee y escucha: | Levítico 21
Lee y escucha: Levítico 21 (Texto)
Levítico 21
Santidad de los sacerdotes
1Jehová dijo a Moisés: Habla a los sacerdotes hijos de Aarón, y diles que no se contaminen por un muerto en sus pueblos.
2Mas por su pariente cercano, por su madre o por su padre, o por su hijo o por su hermano,
3o por su hermana virgen, a él cercana, la cual no haya tenido marido, por ella se contaminará.
4No se contaminará como cualquier hombre de su pueblo, haciéndose inmundo.
5No harán tonsura en su cabeza, ni raerán la punta de su barba, ni en su carne harán rasguños.
6Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios, porque las ofrendas encendidas para Jehová y el pan de su Dios ofrecen; por tanto, serán santos.
7Con mujer ramera o infame no se casarán, ni con mujer repudiada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Dios.
8Le santificarás, por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece; santo será para ti, porque santo soy yo Jehová que os santifico.
9Y la hija del sacerdote, si comenzare a fornicar, a su padre deshonra; quemada será al fuego.
10Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción, y que fue consagrado para llevar las vestiduras, no descubrirá su cabeza, ni rasgará sus vestidos,
11ni entrará donde haya alguna persona muerta; ni por su padre ni por su madre se contaminará.
12Ni saldrá del santuario, ni profanará el santuario de su Dios; porque la consagración por el aceite de la unción de su Dios está sobre él. Yo Jehová.
13Tomará por esposa a una mujer virgen.
14No tomará viuda, ni repudiada, ni infame ni ramera, sino tomará de su pueblo una virgen por mujer,
15para que no profane su descendencia en sus pueblos; porque yo Jehová soy el que los santifico.
16Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
17Habla a Aarón y dile: Ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios.
18Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado,
19o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano,
20o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado.
21Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová. Hay defecto en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios.
22Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas, podrá comer.
23Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico.
24Y Moisés habló esto a Aarón, y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel.
2) Ver el siguiente video explicativo: Qué significa la idea de "santidad" en la Biblia
3). Lee y escucha: | Salmos 32
Salmos 32 (Texto)
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Salmos 32
La dicha del perdón
1Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
2Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño.
3Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día.
4Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah
5Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah
6Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado;
Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
7Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia;
Con cánticos de liberación me rodearás. Selah
8Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos.
9No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento,
Que han de ser sujetados con cabestro y con freno,
Porque si no, no se acercan a ti.
10Muchos dolores habrá para el impío;
Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.
11Alegraos en Jehová y gozaos, justos;
Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.
4). Lee y escucha: | Eclesiastés 5
Eclesiastés 5 (Texto)
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Eclesiastés 5
La insensatez de hacer votos a la ligera
1Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.
2No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.
3Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio.
4Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.
5Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.
6No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
7Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.
La vanidad de la vida
8Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos.
9Además, el provecho de la tierra es para todos; el rey mismo está sujeto a los campos.
10El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.
11Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?
12Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia.
13Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal;
14las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano.
15Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano.
16Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano?
17Además de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho afán y dolor y miseria.
18He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.
19Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios.
20Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón.
Reflexiones sobre Salmo 32:8: La guía Divina en tiempos inciertos
Reflexión: Salmo 32:8
«Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.» Salmo 32:8
La Promesa de la Guía Divina
Al reflexionar sobre el Salmo 32:8, descubrimos la profunda conexión que este pasaje tiene con nuestras vidas. Este versículo nos asegura que Dios siempre está dispuesto a guiarnos y enseñarnos, independientemente de nuestras circunstancias. En un mundo repleto de incertidumbres, tener la certeza de que Dios «fija sus ojos» sobre nosotros es un bálsamo para nuestras almas.
La Importancia de Escuchar Su Voz
El Salmo nos invita a considerar nuestra disposición para escuchar y seguir la guía de Dios. Con frecuencia, nos encontramos atrapados en nuestras propias ideas y planes, olvidando que hay un camino mejor, uno diseñado por nuestro Creador. La guía Divina no solo es un recurso, sino una bendición que debemos buscar con humildad y apertura.
Caminando Con Sabiduría y Confianza
Para encontrar claridad en nuestras decisiones, es vital recurrir a la sabiduría Divina a través de la oración, la meditación en la Palabra y la comunidad de fe (Iglesia). Así como David, podemos experimentar la alegría de ser dirigidos por el Señor en cada aspecto de nuestras vidas. En cada paso, dejemos que el Salmo 32:8 nos recuerde que, al abrir nuestros corazones a Su dirección, encontramos la paz y la serenidad que necesitamos para avanzar.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
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