PLAN A

Reflexión # 128. Domingo 07- Junio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Números 11

Números 11

Jehová envía codornices

1Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento.
2Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió.
3Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego de Jehová se encendió en ellos.
4Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!
5Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;
6y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.
7Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bedelio.
8El pueblo se esparcía y lo recogía, y lo molía en molinos o lo majaba en morteros, y lo cocía en caldera o hacía de él tortas; su sabor era como sabor de aceite nuevo.
9Y cuando descendía el rocío sobre el campamento de noche, el maná descendía sobre él.
10Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira de Jehová se encendió en gran manera; también le pareció mal a Moisés.
11Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?
12¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres?
13¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos carne que comamos.
14No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía.
15Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.
16Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo.
17Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.
18Pero al pueblo dirás: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en oídos de Jehová, diciendo: ¡Quién nos diera a comer carne! ¡Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis.
19No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días,
20sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto?
21Entonces dijo Moisés: Seiscientos mil de a pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; ¡y tú dices: Les daré carne, y comerán un mes entero!
22¿Se degollarán para ellos ovejas y bueyes que les basten? ¿o se juntarán para ellos todos los peces del mar para que tengan abasto?
23Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no.
24Y salió Moisés y dijo al pueblo las palabras de Jehová; y reunió a los setenta varones de los ancianos del pueblo, y los hizo estar alrededor del tabernáculo.
25Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.
26Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los inscritos, pero no habían venido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento.
27Y corrió un joven y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento.
28Entonces respondió Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, uno de sus jóvenes, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos.
29Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.
30Y Moisés volvió al campamento, él y los ancianos de Israel.
31Y vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra.
32Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí a lo largo alrededor del campamento.
33Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande.
34Y llamó el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso.
35De Kibrot-hataava partió el pueblo a Hazerot, y se quedó en Hazerot.

2). Lee y escucha: | Salmos 52

Salmos 52

Futilidad de la jactancia del malo

1¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso?
La misericordia de Dios es continua.
2Agravios maquina tu lengua;
Como navaja afilada hace engaño.
3Amaste el mal más que el bien,
La mentira más que la verdad. Selah
4Has amado toda suerte de palabras perniciosas,
Engañosa lengua.
5Por tanto, Dios te destruirá para siempre;
Te asolará y te arrancará de tu morada,
Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah
6Verán los justos, y temerán;
Se reirán de él, diciendo:
7He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza,
Sino que confió en la multitud de sus riquezas,
Y se mantuvo en su maldad.
8Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios;
En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.
9Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así;
Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.

2). Lee y escucha: | Salmos 53

Salmos 53

Insensatez y maldad de los hombres

1Dice el necio en su corazón: No hay Dios.
Se han corrompido, e hicieron abominable maldad;
No hay quien haga bien.
2Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres,
Para ver si había algún entendido
Que buscara a Dios.
3Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.
4¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad,
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan,
Y a Dios no invocan?
5Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo,
Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti;
Los avergonzaste, porque Dios los desechó.
6¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel!
Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo,
Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

2). Lee y escucha: | Salmos 54

Salmos 54

Plegaria pidiendo protección contra los enemigos

1Oh Dios, sálvame por tu nombre,
Y con tu poder defiéndeme.
2Oh Dios, oye mi oración;
Escucha las razones de mi boca.
3Porque extraños se han levantado contra mí,
Y hombres violentos buscan mi vida;
No han puesto a Dios delante de sí. Selah
4He aquí, Dios es el que me ayuda;
El Señor está con los que sostienen mi vida.
5El devolverá el mal a mis enemigos;
Córtalos por tu verdad.
6Voluntariamente sacrificaré a ti;
Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.
7Porque él me ha librado de toda angustia,
Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.

3) Ver el siguiente video explicativo: Resumen del libro de Isaías
4). Lee y escucha: | Isaías 2

Isaías 2

Reinado universal de Jehová

1Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén.
2Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.
3Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
4Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.

Juicio de Jehová contra los soberbios

5Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.
6Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de costumbres traídas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros.
7Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra llena de caballos, y sus carros son innumerables.
8Además su tierra está llena de ídolos, y se han arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos.
9Y se ha inclinado el hombre, y el varón se ha humillado; por tanto, no los perdones.
10Métete en la peña, escóndete en el polvo, de la presencia temible de Jehová, y del resplandor de su majestad.
11La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día.
12Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido;
13sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todas las encinas de Basán;
14sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados elevados;
15sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
16sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas.
17La altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día.
18Y quitará totalmente los ídolos.
19Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante para castigar la tierra.
20Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase,
21y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra.
22Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?

La Humildad Ante la Grandeza de Dios

“La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día.”  Isaías 2:11.

Sabiduría de Isaías 2:11

En la vida, hay instantes en los que Dios interrumpe nuestro camino con delicadeza para revelarnos una verdad que a menudo preferimos ignorar: la altivez del corazón humano no puede sostenerse ante su Divina presencia. El profeta Isaías, al declarar que “la soberbia será humillada y solo el Señor será exaltado”, nos invita a reflexionar sobre la necesidad de restaurar el orden perdido en nuestro interior.

El Desorden del Orgullo

Cuando el orgullo toma el control, nuestra existencia se desordena. Las inquietudes empiezan a dominar nuestra mente cuando confiamos más en nuestras propias capacidades que en la gracia de Dios. Al levantar altares personales de éxito y autosuficiencia, nuestro corazón se vuelve pesado, cansado y dividido. Este trastorno interno es una señal clara de que necesitamos un cambio.

Un Regreso a la Verdad

Sin embargo, el día del SEÑOR se aproxima como un nuevo amanecer, listo para liberarnos de aquello que nos esclaviza inconscientemente. La humillación del orgullo no debe verse como una caída, sino como un regreso a la verdad y a la dependencia de Dios. Reconocer que solo Él merece ser exaltado produce en nosotros un cambio profundo: la ansiedad se disipa, la comparación desaparece y la necesidad de validación se apaga. La verdadera sanación se encuentra en permitir que Su luz revele lo que nos roba la paz. Que hoy el SEÑOR sea exaltado en tu vida querido lector bíblico, no como un acto forzado, sino como la consecuencia natural de un corazón que ha descubierto en Su grandeza el descanso y propósito anhelados.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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