PLAN A

Reflexión # 126. Viernes 05- Junio 2026

Pasos para realizar hoy:

1) Ver el siguiente video explicativo: Aprende quién es el Espíritu Santo en la Biblia
2). Lee y escucha: | Números 9

Números 9

Celebración de la pascua

1Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo:
2Los hijos de Israel celebrarán la pascua a su tiempo.
3El decimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la celebraréis a su tiempo; conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes la celebraréis.
4Y habló Moisés a los hijos de Israel para que celebrasen la pascua.
5Celebraron la pascua en el mes primero, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, en el desierto de Sinaí; conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés, así hicieron los hijos de Israel.
6Pero hubo algunos que estaban inmundos a causa de muerto, y no pudieron celebrar la pascua aquel día; y vinieron delante de Moisés y delante de Aarón aquel día,
7y le dijeron aquellos hombres: Nosotros estamos inmundos por causa de muerto; ¿por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda a Jehová a su tiempo entre los hijos de Israel?
8Y Moisés les respondió: Esperad, y oiré lo que ordena Jehová acerca de vosotros.
9Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
10Habla a los hijos de Israel, diciendo: Cualquiera de vosotros o de vuestros descendientes, que estuviere inmundo por causa de muerto o estuviere de viaje lejos, celebrará la pascua a Jehová.
11En el mes segundo, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, la celebrarán; con panes sin levadura y hierbas amargas la comerán.
12No dejarán del animal sacrificado para la mañana, ni quebrarán hueso de él; conforme a todos los ritos de la pascua la celebrarán.
13Mas el que estuviere limpio, y no estuviere de viaje, si dejare de celebrar la pascua, la tal persona será cortada de entre su pueblo; por cuanto no ofreció a su tiempo la ofrenda de Jehová, el tal hombre llevará su pecado.
14Y si morare con vosotros extranjero, y celebrare la pascua a Jehová, conforme al rito de la pascua y conforme a sus leyes la celebrará; un mismo rito tendréis, tanto el extranjero como el natural de la tierra.

La nube sobre el tabernáculo

15El día que el tabernáculo fue erigido, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda del testimonio; y a la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana.
16Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego.
17Cuando se alzaba la nube del tabernáculo, los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube paraba, allí acampaban los hijos de Israel.
18Al mandato de Jehová los hijos de Israel partían, y al mandato de Jehová acampaban; todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados.
19Cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehová, y no partían.
20Y cuando la nube estaba sobre el tabernáculo pocos días, al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían.
21Y cuando la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, o cuando a la mañana la nube se levantaba, ellos partían; o si había estado un día, y a la noche la nube se levantaba, entonces partían.
22O si dos días, o un mes, o un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él, los hijos de Israel seguían acampados, y no se movían; mas cuando ella se alzaba, ellos partían.
23Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.

3). Lee y escucha: | Salmos 50

Salmos 50

Dios juzgará al mundo

1El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra,
Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
2De Sion, perfección de hermosura,
Dios ha resplandecido.
3Vendrá nuestro Dios, y no callará;
Fuego consumirá delante de él,
Y tempestad poderosa le rodeará.
4Convocará a los cielos de arriba,
Y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
5Juntadme mis santos,
Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
6Y los cielos declararán su justicia,
Porque Dios es el juez. Selah
7Oye, pueblo mío, y hablaré;
Escucha, Israel, y testificaré contra ti:
Yo soy Dios, el Dios tuyo.
8No te reprenderé por tus sacrificios,
Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.
9No tomaré de tu casa becerros,
Ni machos cabríos de tus apriscos.
10Porque mía es toda bestia del bosque,
Y los millares de animales en los collados.
11Conozco a todas las aves de los montes,
Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.
12Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti;
Porque mío es el mundo y su plenitud.
13¿He de comer yo carne de toros,
O de beber sangre de machos cabríos?
14Sacrifica a Dios alabanza,
Y paga tus votos al Altísimo;
15E invócame en el día de la angustia;
Te libraré, y tú me honrarás.
16Pero al malo dijo Dios:
¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes,
Y que tomar mi pacto en tu boca?
17Pues tú aborreces la corrección,
Y echas a tu espalda mis palabras.
18Si veías al ladrón, tú corrías con él,
Y con los adúlteros era tu parte.
19Tu boca metías en mal,
Y tu lengua componía engaño.
20Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano;
Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
21Estas cosas hiciste, y yo he callado;
Pensabas que de cierto sería yo como tú;
Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.
22Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios,
No sea que os despedace, y no haya quien os libre.
23El que sacrifica alabanza me honrará;
Y al que ordenare su camino,
Le mostraré la salvación de Dios.

4). Lee y escucha: | Cantares 8

Cantares 8

1¡Oh, si tú fueras como un hermano mío
Que mamó los pechos de mi madre!
Entonces, hallándote fuera, te besaría,
Y no me menospreciarían.
2Yo te llevaría, te metería en casa de mi madre;
Tú me enseñarías,
Y yo te haría beber vino
Adobado del mosto de mis granadas.
3Su izquierda esté debajo de mi cabeza,
Y su derecha me abrace.
4Os conjuro, oh doncellas de Jerusalén,
Que no despertéis ni hagáis velar al amor,
Hasta que quiera.

El poder del amor

5¿Quién es ésta que sube del desierto,
Recostada sobre su amado?
Debajo de un manzano te desperté;
Allí tuvo tu madre dolores,
Allí tuvo dolores la que te dio a luz.
6Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo;
Porque fuerte es como la muerte el amor;
Duros como el Seol los celos;
Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.
7Las muchas aguas no podrán apagar el amor,
Ni lo ahogarán los ríos.
Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor,
De cierto lo menospreciarían.
8Tenemos una pequeña hermana,
Que no tiene pechos;
¿Qué haremos a nuestra hermana
Cuando de ella se hablare?
9Si ella es muro,
Edificaremos sobre él un palacio de plata;
Si fuere puerta,
La guarneceremos con tablas de cedro.
10Yo soy muro, y mis pechos como torres,
Desde que fui en sus ojos como la que halla paz.
11Salomón tuvo una viña en Baal-hamón,
La cual entregó a guardas,
Cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto.
12Mi viña, que es mía, está delante de mí;
Las mil serán tuyas, oh Salomón,
Y doscientas para los que guardan su fruto.
13Oh, tú que habitas en los huertos,
Los compañeros escuchan tu voz;
Házmela oír.
14Apresúrate, amado mío,
Y sé semejante al corzo, o al cervatillo,
Sobre las montañas de los aromas.

La Lección de Números 9:18: Caminar al Ritmo de Dios

“Al mandato del Señor los hijos de Israel partían, y al mandato del Señor acampaban; todos los días que la nube permanecía sobre el tabernáculo, ellos permanecían acampados.” Números 9:18

Números 9:18 y la Dirección Divina

El versículo de Números 9:18 nos muestra un aspecto fundamental de la vida espiritual: la importancia de seguir la dirección Divina. «Al mandato del Señor, los hijos de Israel partían, y al mandato del Señor acampaban». Este pasaje no solo sea un recordatorio de obediencia, sino también un ejemplo de cómo vivir en armonía con los tiempos de Dios.

El Compás de la Nube

La nube que guiaba al pueblo hebreo representa la presencia de Dios, marcando el ritmo de su andar. No era una simple guía, sino un compás que les enseñaba a esperar y a estar listos para avanzar. En un mundo lleno de presión y prisa, este concepto es un susurro tranquilizador que nos recuerda que no estamos solos en nuestro camino. A veces, Dios nos pide que nos detengamos; otras veces, nos impulsa a avanzar. Ambas acciones son esenciales para nuestro crecimiento espiritual.

Una Vida de Obediencia y Gracia

La madurez espiritual no consiste en correr más rápido, sino en discernir cuándo es el momento adecuado para cada paso. Al seguir el ritmo de Dios, convertimos nuestra vida en un peregrinaje enriquecedor donde cada paso tiene un propósito. Como en Números 9:18, aprender a obedecer a través de la espera y la acción nos permite crecer en gracia y entendimiento.

Señor, enséñanos a movernos cuando Tú hablas y a detenernos cuando Tú callas. Que tu presencia sea nuestra brújula, nuestro ritmo y nuestro descanso. Haznos sensibles a tu nube, atentos a tu voz y obedientes a tu dirección. Amén.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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