PLAN A
Reflexión # 147. Viernes 26 - Junio 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Ver el siguiente video explicativo: Repaso del libro de Números
2). Lee y escucha: | Números 31
Lee y escucha: Números 31 Texto)
Números 31
Venganza de Israel contra Madián
1Jehová habló a Moisés, diciendo:
2Haz la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas; después serás recogido a tu pueblo.
3Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan contra Madián y hagan la venganza de Jehová en Madián.
4Mil de cada tribu de todas las tribus de los hijos de Israel, enviaréis a la guerra.
5Así fueron dados de los millares de Israel, mil por cada tribu, doce mil en pie de guerra.
6Y Moisés los envió a la guerra; mil de cada tribu envió; y Finees hijo del sacerdote Eleazar fue a la guerra con los vasos del santuario, y con las trompetas en su mano para tocar.
7Y pelearon contra Madián, como Jehová lo mandó a Moisés, y mataron a todo varón.
8Mataron también, entre los muertos de ellos, a los reyes de Madián, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián; también a Balaam hijo de Beor mataron a espada.
9Y los hijos de Israel llevaron cautivas a las mujeres de los madianitas, a sus niños, y todas sus bestias y todos sus ganados; y arrebataron todos sus bienes,
10e incendiaron todas sus ciudades, aldeas y habitaciones.
11Y tomaron todo el despojo, y todo el botín, así de hombres como de bestias.
12Y trajeron a Moisés y al sacerdote Eleazar, y a la congregación de los hijos de Israel, los cautivos y el botín y los despojos al campamento, en los llanos de Moab, que están junto al Jordán frente a Jericó.
13Y salieron Moisés y el sacerdote Eleazar, y todos los príncipes de la congregación, a recibirlos fuera del campamento.
14Y se enojó Moisés contra los capitanes del ejército, contra los jefes de millares y de centenas que volvían de la guerra,
15y les dijo Moisés: ¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres?
16He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová.
17Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente.
18Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida.
19Y vosotros, cualquiera que haya dado muerte a persona, y cualquiera que haya tocado muerto, permaneced fuera del campamento siete días, y os purificaréis al tercer día y al séptimo, vosotros y vuestros cautivos.
20Asimismo purificaréis todo vestido, y toda prenda de pieles, y toda obra de pelo de cabra, y todo utensilio de madera.
Repartición del botín
21Y el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que venían de la guerra: Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha mandado a Moisés:
22Ciertamente el oro y la plata, el bronce, hierro, estaño y plomo,
23todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse; y haréis pasar por agua todo lo que no resiste el fuego.
24Además lavaréis vuestros vestidos el séptimo día, y así seréis limpios; y después entraréis en el campamento.
25Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
26Toma la cuenta del botín que se ha hecho, así de las personas como de las bestias, tú y el sacerdote Eleazar, y los jefes de los padres de la congregación;
27y partirás por mitades el botín entre los que pelearon, los que salieron a la guerra, y toda la congregación.
28Y apartarás para Jehová el tributo de los hombres de guerra que salieron a la guerra; de quinientos, uno, así de las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas.
29De la mitad de ellos lo tomarás; y darás al sacerdote Eleazar la ofrenda de Jehová.
30Y de la mitad perteneciente a los hijos de Israel tomarás uno de cada cincuenta de las personas, de los bueyes, de los asnos, de las ovejas y de todo animal, y los darás a los levitas, que tienen la guarda del tabernáculo de Jehová.
31E hicieron Moisés y el sacerdote Eleazar como Jehová mandó a Moisés.
32Y fue el botín, el resto del botín que tomaron los hombres de guerra, seiscientas setenta y cinco mil ovejas,
33setenta y dos mil bueyes,
34y sesenta y un mil asnos.
35En cuanto a personas, de mujeres que no habían conocido varón, eran por todas treinta y dos mil.
36Y la mitad, la parte de los que habían salido a la guerra, fue el número de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas;
37y el tributo de las ovejas para Jehová fue seiscientas setenta y cinco.
38De los bueyes, treinta y seis mil; y de ellos el tributo para Jehová, setenta y dos.
39De los asnos, treinta mil quinientos; y de ellos el tributo para Jehová, sesenta y uno.
40Y de las personas, dieciséis mil; y de ellas el tributo para Jehová, treinta y dos personas.
41Y dio Moisés el tributo, para ofrenda elevada a Jehová, al sacerdote Eleazar, como Jehová lo mandó a Moisés.
42Y de la mitad para los hijos de Israel, que apartó Moisés de los hombres que habían ido a la guerra
43(la mitad para la congregación fue: de las ovejas, trescientas treinta y siete mil quinientas;
44de los bueyes, treinta y seis mil;
45de los asnos, treinta mil quinientos;
46y de las personas, dieciséis mil);
47de la mitad, pues, para los hijos de Israel, tomó Moisés uno de cada cincuenta, así de las personas como de los animales, y los dio a los levitas, que tenían la guarda del tabernáculo de Jehová, como Jehová lo había mandado a Moisés.
48Vinieron a Moisés los jefes de los millares de aquel ejército, los jefes de millares y de centenas,
49y dijeron a Moisés: Tus siervos han tomado razón de los hombres de guerra que están en nuestro poder, y ninguno ha faltado de nosotros.
50Por lo cual hemos ofrecido a Jehová ofrenda, cada uno de lo que ha hallado, alhajas de oro, brazaletes, manillas, anillos, zarcillos y cadenas, para hacer expiación por nuestras almas delante de Jehová.
51Y Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de ellos, alhajas, todas elaboradas.
52Y todo el oro de la ofrenda que ofrecieron a Jehová los jefes de millares y de centenas fue dieciséis mil setecientos cincuenta siclos.
53Los hombres del ejército habían tomado botín cada uno para sí.
54Recibieron, pues, Moisés y el sacerdote Eleazar el oro de los jefes de millares y de centenas, y lo trajeron al tabernáculo de reunión, por memoria de los hijos de Israel delante de Jehová.
3). Lee y escucha: | Salmos 80
Lee y escucha: | Salmos 80 (Texto)
Salmos 80
Súplica por la restauración
1Oh Pastor de Israel, escucha;
Tú que pastoreas como a ovejas a José,
Que estás entre querubines, resplandece.
2Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés,
Y ven a salvarnos.
3Oh Dios, restáuranos;
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
4Jehová, Dios de los ejércitos,
¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo?
5Les diste a comer pan de lágrimas,
Y a beber lágrimas en gran abundancia.
6Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos,
Y nuestros enemigos se burlan entre sí.
7Oh Dios de los ejércitos, restáuranos;
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
8Hiciste venir una vid de Egipto;
Echaste las naciones, y la plantaste.
9Limpiaste sitio delante de ella,
E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
10Los montes fueron cubiertos de su sombra,
Y con sus sarmientos los cedros de Dios.
11Extendió sus vástagos hasta el mar,
Y hasta el río sus renuevos.
12¿Por qué aportillaste sus vallados,
Y la vendimian todos los que pasan por el camino?
13La destroza el puerco montés,
Y la bestia del campo la devora.
14Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora;
Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
15La planta que plantó tu diestra,
Y el renuevo que para ti afirmaste.
16Quemada a fuego está, asolada;
Perezcan por la reprensión de tu rostro.
17Sea tu mano sobre el varón de tu diestra,
Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.
18Así no nos apartaremos de ti;
Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.
19¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos!
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
4). Lee y escucha: | Isaías 23
Lee y escucha: | Isaías 23 (Texto)
Isaías 23
Profecía sobre Tiro
1Profecía sobre Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es Tiro hasta no quedar casa, ni a donde entrar; desde la tierra de Quitim les es revelado.
2Callad, moradores de la costa, mercaderes de Sidón, que pasando el mar te abastecían.
3Su provisión procedía de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo, de la mies del río. Fue también emporio de las naciones.
4Avergüénzate, Sidón, porque el mar, la fortaleza del mar habló, diciendo: Nunca estuve de parto, ni di a luz, ni crié jóvenes, ni levanté vírgenes.
5Cuando llegue la noticia a Egipto, tendrán dolor de las nuevas de Tiro.
6Pasaos a Tarsis; aullad, moradores de la costa.
7¿No era ésta vuestra ciudad alegre, con muchos días de antigüedad? Sus pies la llevarán a morar lejos.
8¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que repartía coronas, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?
9Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria, y para abatir a todos los ilustres de la tierra.
10Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis, porque no tendrás ya más poder.
11Extendió su mano sobre el mar, hizo temblar los reinos; Jehová mandó respecto a Canaán, que sus fortalezas sean destruidas.
12Y dijo: No te alegrarás más, oh oprimida virgen hija de Sidón. Levántate para pasar a Quitim, y aun allí no tendrás reposo.
13Mira la tierra de los caldeos. Este pueblo no existía; Asiria la fundó para los moradores del desierto. Levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; él la convirtió en ruinas.
14Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es vuestra fortaleza.
15Acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en olvido por setenta años, como días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro canción como de ramera.
16Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada; haz buena melodía, reitera la canción, para que seas recordada.
17Y acontecerá que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro; y volverá a comerciar, y otra vez fornicará con todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra.
18Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová; no se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias serán para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta saciarse, y vistan espléndidamente.
Cruzando las Aguas: Un Llamado a la Responsabilidad Personal
Reflexión: Isaías 23:6
“Pasaos a Tarsis; aullad, moradores de la costa.” Isaías 23:6
La Profundidad de «Cruzar las Aguas» en Isaías 23:6
Cuando encontramos la expresión «cruzar las aguas» en Isaías 23:6, no solo nos enfrentamos a una metáfora geográfica, sino a una invitación profunda a la introspección espiritual. Este llamado resuena especialmente en momentos de adversidad, cuando el juicio Divino se manifiesta y nos plantea preguntas críticas sobre nuestra participación en sistemas injustos.
Examinando Nuestro Corazón
La pregunta que surge es clara: ¿hemos estado, aunque sea pasivamente, al lado de la soberbia y la injusticia? Este pasaje nos desafía a replantearnos nuestra confianza. ¿Es más fuerte nuestra fe en nuestras capacidades y redes que en la dirección del SEÑOR? Al reflexionar, cruzar las aguas se transforma en un símbolo de despertar interior y de responsabilidad personal.
La Preparación para el Cambio
La vida puede cambiar en un instante, y la verdadera preparación no radica en acumular recursos, sino en cultivar un corazón sensible a las enseñanzas de Dios. Este llamado a cruzar las aguas nos invita a actuar, a no quedarnos paralizados por el miedo o la pérdida. Debemos responder con obediencia, humildad y discernimiento.
En tiempos de crisis, no hay lugar para la apática complacencia. La Escritura nos recuerda que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de volver al SEÑOR, revisar sus caminos y seguir su guía, incluso si eso significa soltar seguridades que parecían inamovibles.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
¿Quieres ver el Plan B de lectura bíblica?
![]()
