PLAN A
Reflexión # 139. Jueves 18 - Junio 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Lee y escucha: | Números 23
Lee y escucha: Números 23 Texto)
Números 23
1Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.
2Balac hizo como le dijo Balaam; y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar.
3Y Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; quizá Jehová me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare, te avisaré. Y se fue a un monte descubierto.
4Y vino Dios al encuentro de Balaam, y éste le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero.
5Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así.
6Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab.
7Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente; Ven, maldíceme a Jacob, Y ven, execra a Israel.
8¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?
9Porque de la cumbre de las peñas lo veré, Y desde los collados lo miraré; He aquí un pueblo que habitará confiado, Y no será contado entre las naciones.
10¿Quién contará el polvo de Jacob, O el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, Y mi postrimería sea como la suya.
11Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones.
12El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca?
13Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás.
14Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.
15Entonces él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí.
16Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así.
17Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová?
18Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor:
19Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?
20He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla.
21No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, Y júbilo de rey en él.
22Dios los ha sacado de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo.
23Porque contra Jacob no hay agüero, Ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios!
24He aquí el pueblo que como león se levantará, Y como león se erguirá; No se echará hasta que devore la presa, Y beba la sangre de los muertos.
25Entonces Balac dijo a Balaam: Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas.
26Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te he dicho que todo lo que Jehová me diga, eso tengo que hacer?
27Y dijo Balac a Balaam: Te ruego que vengas, te llevaré a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas.
28Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Peor, que mira hacia el desierto.
29Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.
30Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.
2). Lee y escucha: | Salmos 72
Lee y escucha: | Salmos 72 (Texto)
Salmos 72
El reino de un rey justo
1Oh Dios, da tus juicios al rey,
Y tu justicia al hijo del rey.
2El juzgará a tu pueblo con justicia,
Y a tus afligidos con juicio.
3Los montes llevarán paz al pueblo,
Y los collados justicia.
4Juzgará a los afligidos del pueblo,
Salvará a los hijos del menesteroso,
Y aplastará al opresor.
5Te temerán mientras duren el sol
Y la luna, de generación en generación.
6Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada;
Como el rocío que destila sobre la tierra.
7Florecerá en sus días justicia,
Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.
8Dominará de mar a mar,
Y desde el río hasta los confines de la tierra.
9Ante él se postrarán los moradores del desierto,
Y sus enemigos lamerán el polvo.
10Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes;
Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.
11Todos los reyes se postrarán delante de él;
Todas las naciones le servirán.
12Porque él librará al menesteroso que clamare,
Y al afligido que no tuviere quien le socorra.
13Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso,
Y salvará la vida de los pobres.
14De engaño y de violencia redimirá sus almas,
Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.
15Vivirá, y se le dará del oro de Sabá,
Y se orará por él continuamente;
Todo el día se le bendecirá.
16Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes;
Su fruto hará ruido como el Líbano,
Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.
17Será su nombre para siempre,
Se perpetuará su nombre mientras dure el sol.
Benditas serán en él todas las naciones;
Lo llamarán bienaventurado.
18Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel,
El único que hace maravillas.
19Bendito su nombre glorioso para siempre,
Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.
20Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Isaí.
3). Ver el siguiente video explicativo: ¿Cuál es el plan de Dios para “la ciudad”?
4). Lee y escucha: | Isaías 14
Lee y escucha: | Isaías 14 (Texto)
Isaías 14
1Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob.
2Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron.
3Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,
4pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro!
5Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores;
6el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad.
7Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas.
8Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros.
9El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones.
10Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?
11Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
12¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.
13Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;
14sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
15Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.
16Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;
17que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?
18Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada;
19pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.
20No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos.
21Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus padres; no se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo.
22Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová.
23Y la convertiré en posesión de erizos, y en lagunas de agua; y la barreré con escobas de destrucción, dice Jehová de los ejércitos.
Asiria será destruida
24Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado;
25que quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro.
26Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta, la mano extendida sobre todas las naciones.
27Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?
Profecía sobre Filistea
28En el año que murió el rey Acaz fue esta profecía:
29No te alegres tú, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te hería; porque de la raíz de la culebra saldrá áspid, y su fruto, serpiente voladora.
30Y los primogénitos de los pobres serán apacentados, y los menesterosos se acostarán confiados; mas yo haré morir de hambre tu raíz, y destruiré lo que de ti quedare.
31Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea; porque humo vendrá del norte, no quedará uno solo en sus asambleas.
32¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo.
La Caída del Rey de Babilonia: La Soberbia del Corazón
Reflexión: Isaías 14:13
“Tú decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono…” Isaías 14:13.
Introducción a Isaías 14
El capítulo 14 del libro de Isaías nos presenta una profunda denuncia acerca de la caída del rey de Babilonia. Este pasaje revela la raíz del problema: la soberbia del corazón. La narrativa se desarrolla en un contexto de ironía y burla, enfatizando cómo la arrogancia humana se eleva por encima de Dios.
La Arrogancia y su Consecuencia
En Isaías 14:13 se revela el pensamiento interno del rey, actuando como el motor de su ruina. Este versículo es crucial ya que expone el eje literario del poema de burla, mostrando el contraste entre un deseo de ascenso y el inminente descenso. El rey declara: “subiré… levantaré mi trono…”, pero finalmente, esa arrogancia culmina en el anuncio de su caída: “serás derribado… al seol serás llevado”.
Justicia Divina y el Humilde Corazón
Isaías enfatiza que la justicia Divina no es caprichosa. La caída del rey no es un juicio arbitrario, sino una consecuencia directa de la soberbia que lleva a un corazón a exaltarse a sí mismo. Este mensaje resuena a lo largo del libro, donde se establece que Dios derriba a los soberbios y exalta a los humildes. Así, la caída del rey de Babilonia se convierte en una lección sobre la arrogancia humana y su incapacidad para ocupar el lugar de Dios.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
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