PLAN A

Reflexión # 160. Jueves 09 - Julio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Ver el siguiente video explicativo: El 1.° mandamiento: No tendrás otros dioses
2). Lee y escucha: | Deuteronomio 8

Deuteronomio 8

La buena tierra que han de poseer

1Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres.
2Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
3Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.
4Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años.
5Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.
6Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole.
7Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes;
8tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel;
9tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre.
10Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.

Amonestación de no olvidar a Dios

11Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy;
12no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites,
13y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;
14y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
15que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;
16que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien;
17y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.
18Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
19Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.
20Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios.

3). Lee y escucha: | Salmos 99

Salmos 99.

Fidelidad de Jehová para con Israel

1Jehová reina; temblarán los pueblos. El está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra.
2Jehová en Sion es grande, Y exaltado sobre todos los pueblos.
3Alaben tu nombre grande y temible; El es santo.
4Y la gloria del rey ama el juicio; Tú confirmas la rectitud; Tú has hecho en Jacob juicio y justicia.
5Exaltad a Jehová nuestro Dios, Y postraos ante el estrado de sus pies; El es santo.
6Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban a Jehová, y él les respondía.
7En columna de nube hablaba con ellos; Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado.
8Jehová Dios nuestro, tú les respondías; Les fuiste un Dios perdonador, Y retribuidor de sus obras.
9Exaltad a Jehová nuestro Dios, Y postraos ante su santo monte, Porque Jehová nuestro Dios es santo.

3). Lee y escucha: | Salmos 100

Salmos 100

Exhortación a la gratitud

1Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.
2Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo.
3Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
4Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.
5Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.

3). Lee y escucha: | Salmos 101

Salmos 101

 

promesa de vivir rectamente

1Misericordia y juicio cantaré; A ti cantaré yo, oh Jehová.
2Entenderé el camino de la perfección Cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.
3No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí.
4Corazón perverso se apartará de mí; No conoceré al malvado.
5Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.
6Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.
7No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.
8De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, Para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.

4). Lee y escucha: | Isaías 36

Isaías 36

La invasión de Senaquerib

1Aconteció en el año catorce del rey Ezequías, que Senaquerib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
2Y el rey de Asiria envió al Rabsaces con un gran ejército desde Laquis a Jerusalén contra el rey Ezequías; y acampó junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.
3Y salió a él Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna, escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller,
4a los cuales dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequías: El gran rey, el rey de Asiria, dice así: ¿Qué confianza es esta en que te apoyas?
5Yo digo que el consejo y poderío para la guerra, de que tú hablas, no son más que palabras vacías. Ahora bien, ¿en quién confías para que te rebeles contra mí?
6He aquí que confías en este báculo de caña frágil, en Egipto, en el cual si alguien se apoyare, se le entrará por la mano, y la atravesará. Tal es Faraón rey de Egipto para con todos los que en él confían.
7Y si me decís: En Jehová nuestro Dios confiamos; ¿no es éste aquel cuyos lugares altos y cuyos altares hizo quitar Ezequías, y dijo a Judá y a Jerusalén: Delante de este altar adoraréis?
8Ahora, pues, yo te ruego que des rehenes al rey de Asiria mi señor, y yo te daré dos mil caballos, si tú puedes dar jinetes que cabalguen sobre ellos.
9¿Cómo, pues, podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto con sus carros y su gente de a caballo?
10¿Acaso vine yo ahora a esta tierra para destruirla sin Jehová? Jehová me dijo: Sube a esta tierra y destrúyela.
11Entonces dijeron Eliaquim, Sebna y Joa al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos; y no hables con nosotros en lengua de Judá, porque lo oye el pueblo que está sobre el muro.
12Y dijo el Rabsaces: ¿Acaso me envió mi señor a que dijese estas palabras a ti y a tu señor, y no a los hombres que están sobre el muro, expuestos a comer su estiércol y beber su orina con vosotros?
13Entonces el Rabsaces se puso en pie y gritó a gran voz en lengua de Judá, diciendo: Oíd las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
14El rey dice así: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar.
15Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria.
16No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo,
17hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas.
18Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria?
19¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano?
20¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?
21Pero ellos callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey así lo había mandado, diciendo: No le respondáis.
22Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, vinieron a Ezequías, rasgados sus vestidos, y le contaron las palabras del Rabsaces.

Isaías 36-39: La Transición Histórica en el Libro de Isaías

Yo digo que el consejo y poderío para la guerra, de que tú hablas, no son más que palabras vacías. Ahora bien, ¿en quién confías para que te rebeles contra mí?” — Isaías 36:5

Introducción a Isaías 36-39

Los capítulos 36 a 39 del libro de Isaías actúan como un vínculo crucial entre las dos grandes partes del texto. Estos pasajes no solo presentan un relato histórico, sino que plantean una cuestión fundamental: ¿en quién confiaremos? Especialmente resonante es la pregunta planteada por el comandante asirio Sennacherib: «¿en quién confías?» (Isaías 36:5).

El Contexto Histórico

En Isaías 36, el rey Ezequías lidera a Judá en una rebelión contra Asiria, buscando apoyo en Egipto. Sin embargo, el orgulloso Sennacherib, tras una serie de victorias, decide invadir Jerusalén. Durante este tiempo, captura varias ciudades en Judá, dejando a Laquis y Jerusalén como las últimas resistencias. El comandante asirio intenta desmoralizar a los defensores al hablarles en hebreo, asegurándose de que el pueblo entienda sus palabras (Isaías 36:11-12).

Las Estrategias del Comandante Asirio

Es importante notar las tácticas manipulatorias que emplea el comandante asirio. Su discurso está impregnado de medias verdades y argumentos que buscan disminuir la fe en el Dios viviente. Es fundamental conocer a nuestro enemigo y sus mentiras, pues al hacerlo, podemos minimizar su impacto. La afirmación de que Asiria actúa como un siervo de Dios es un ejemplo de cómo puede interpretarse erróneamente la providencia Divina (Isaías 36:10).

Del mismo modo, el efecto psicológico de sus palabras es devastador; el miedo se convierte en una herramienta poderosa para desmoralizar al pueblo. La amenaza de una deportación suena casi atractiva, desdibujando las consecuencias reales del pecado y la muerte. ¿Qué formas de manipulación y medias verdades repetimos en nuestra sociedad actual para desmoralizar a nuestros compatriotas?

 

Preguntas para reflexionar y comentar:

¿Qué voces, como la del comandante asirio, intentan hoy sembrar miedo o desconfianza en tu vida espiritual?

Cuando enfrentas una crisis, ¿tiendes a confiar en “Egipto”, es decir, en apoyos humanos, o en la dirección de Dios?

¿Qué enseñanza te deja la respuesta de Ezequías cuando recibe la amenaza: callar, llevar la angustia a Dios y esperar su intervención?

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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