PLAN A
Reflexión # 156. Domingo 05 - Julio 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Ver el siguiente video explicativo: Amor
2). Lee y escucha: | Deuteronomio 4
Lee y escucha: Deuteronomio 4 Texto)
Deuteronomio 4
Moisés exhorta a la obediencia
1Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.
2No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene.
3Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal- peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó Jehová tu Dios de en medio de ti.
4Mas vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.
5Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella.
6Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.
7Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?
8Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?
La experiencia de Israel en Horeb
9Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.
10El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos;
11y os acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube y oscuridad;
12y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis.
13Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.
14A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella.
Advertencia contra la idolatría
15Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego;
16para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra,
17figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire,
18figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra.
19No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.
20Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este día.
21Y Jehová se enojó contra mí por causa de vosotros, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
22Así que yo voy a morir en esta tierra, y no pasaré el Jordán; mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra.
23Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido.
24Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.
25Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo;
26yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos.
27Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará Jehová.
28Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
29Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.
30Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz;
31porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.
32Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella.
33¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer?
34¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?
35A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él.
36Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego.
37Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder,
38para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy.
39Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.
40Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.
Las ciudades de refugio al oriente del Jordán
41Entonces apartó Moisés tres ciudades a este lado del Jordán al nacimiento del sol,
42para que huyese allí el homicida que matase a su prójimo sin intención, sin haber tenido enemistad con él nunca antes; y que huyendo a una de estas ciudades salvase su vida:
43Beser en el desierto, en tierra de la llanura, para los rubenitas; Ramot en Galaad para los gaditas, y Golán en Basán para los de Manasés.
Moisés recapitula la promulgación de la ley
44Esta, pues, es la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel.
45Estos son los testimonios, los estatutos y los decretos que habló Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto;
46a este lado del Jordán, en el valle delante de Bet-peor, en la tierra de Sehón rey de los amorreos que habitaba en Hesbón, al cual derrotó Moisés con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto;
47y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basán; dos reyes de los amorreos que estaban de este lado del Jordán, al oriente.
48Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón, hasta el monte de Sion, que es Hermón;
49y todo el Arabá de este lado del Jordán, al oriente, hasta el mar del Arabá, al pie de las laderas del Pisga.
3). Lee y escucha: | Salmos 92
Lee y escucha: | Salmos 92 (Texto)
Salmos 92.
Alabanza por la bondad de Dios
1Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;
2Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche,
3En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa.
4Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo.
5¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.
6El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto.
7Cuando brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que hacen iniquidad, Es para ser destruidos eternamente.
8Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
9Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, Porque he aquí, perecerán tus enemigos; Serán esparcidos todos los que hacen maldad.
10Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco.
11Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
12El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano.
13Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán.
14Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes,
15Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, Y que en él no hay injusticia.
3). Lee y escucha: | Salmos 93
Lee y escucha: | Salmos 93 (Texto)
Salmos 93.
La majestad de Jehová
1Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá.
2Firme es tu trono desde entonces; Tú eres eternamente.
3Alzaron los ríos, oh Jehová, Los ríos alzaron su sonido; Alzaron los ríos sus ondas.
4Jehová en las alturas es más poderoso Que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas del mar.
5Tus testimonios son muy firmes; La santidad conviene a tu casa, Oh Jehová, por los siglos y para siempre.
4). Lee y escucha: | Isaías 32
Lee y escucha: | Isaías 32 (Texto)
Isaías 32
El Rey justo
1He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio.
2Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.
3No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos.
4Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos hablará rápida y claramente.
5El ruin nunca más será llamado generoso, ni el tramposo será llamado espléndido.
6Porque el ruin hablará ruindades, y su corazón fabricará iniquidad, para cometer impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.
7Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para enredar a los simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio contra el pobre.
8Pero el generoso pensará generosidades, y por generosidades será exaltado.
Advertencia a las mujeres de Jerusalén
9Mujeres indolentes, levantaos, oíd mi voz; hijas confiadas, escuchad mi razón.
10De aquí a algo más de un año tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no vendrá.
11Temblad, oh indolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con cilicio.
12Golpeándose el pecho lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil.
13Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinos y cardos, y aun sobre todas las casas en que hay alegría en la ciudad de alegría.
14Porque los palacios quedarán desiertos, la multitud de la ciudad cesará; las torres y fortalezas se volverán cuevas para siempre, donde descansen asnos monteses, y ganados hagan majada;
15hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque.
16Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia.
17Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.
18Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.
19Y cuando caiga granizo, caerá en los montes; y la ciudad será del todo abatida.
20Dichosos vosotros los que sembráis junto a todas las aguas, y dejáis libres al buey y al asno.
La Alternativa de Isaías: Un Gobierno Justo
Reflexión: Isaías 32: 17
“Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.” Isaías 32: 17
Los Peligros de Confiar en Egipto
El libro de Isaías nos muestra las consecuencias de confiar en potencias como Egipto en lugar de en Dios. En los capítulos 30 y 31, se expone el problema de esta dependencia, revelando cómo los líderes y diplomáticos han fracasado en brindar soluciones duraderas. El profeta Isaías destaca un tiempo de complacencia y desesperación entre las autoridades que, a pesar de sus intentos, sólo llevan al pueblo hacia el sufrimiento.
La Visión de un Buen Gobierno
A medida que avanzamos a los capítulos 32 y 33, Isaías presenta una alternativa a la crisis actual: un buen gobierno dirigido por un “Rey Justo” (Cristo viene pronto a cumplir esa palabra). Este monarca representa la justicia y la corrección Divina, lo que contrasta con el estado actual del liderazgo. El profeta espera que tal gobernante aparezca en el futuro, pero también aborda la urgente necesidad de cambio en su propia época, donde la arrogancia y la confusión son palpables entre los enemigos de Israel.
La Transformación a Través del Juicio
Isaías anticipa que antes de experimentar el reinado de Dios, debe haber un juicio. A pesar de la penumbra que rodea la ciudad, se profetiza que el derramamiento del Espíritu transformará a su pueblo. Al ojo del crítico, las predicciones de Isaías no son simplemente escatológicas; reflejan las luchas contemporáneas y el propósito Divino en medio de la adversidad. Este desbordamiento del Espíritu (bautizo) se considera crucial, especialmente para los creyentes, pues les brinda la esperanza de un futuro glorioso donde el reino de Dios se establezca por completo.
Pregunta para reflexionar y comentar:
¿Qué aspectos de mi vida siguen dependiendo de “Egipto”—mis propias fuerzas, mis estrategias, mis seguridades humanas—en lugar de abrirse al reinado justo y a la paz que Dios promete a quienes permiten que su Espíritu transforme su manera de pensar, decidir y confiar?
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
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