PLAN A
Reflexión # 155. Sábado 04 - Julio 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Ver el siguiente video explicativo: Yahweh - SEÑOR
2). Lee y escucha: | Deuteronomio 3
Lee y escucha: Deuteronomio 3 Texto)
Deuteronomio 3
Israel derrota a Og rey de Basán
1Volvimos, pues, y subimos camino de Basán, y nos salió al encuentro Og rey de Basán para pelear, él y todo su pueblo, en Edrei.
2Y me dijo Jehová: No tengas temor de él, porque en tu mano he entregdo a él y a todo su pueblo, con su tierra; y harás con él como hiciste con Sehón rey amorreo, que habitaba en Hesbón.
3Y Jehová nuestro Dios entregó también en nuestra mano a Og rey de Basán, y a todo su pueblo, al cual derrotamos hasta acabar con todos.
4Y tomamos entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les tomásemos; sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del reino de Og en Basán.
5Todas estas eran ciudades fortificadas con muros altos, con puertas y barras, sin contar otras muchas ciudades sin muro.
6Y las destruimos, como hicimos a Sehón rey de Hesbón, matando en toda ciudad a hombres, mujeres y niños.
7Y tomamos para nosotros todo el ganado, y los despojos de las ciudades.
8También tomamos en aquel tiempo la tierra desde el arroyo de Arnón hasta el monte de Hermón, de manos de los dos reyes amorreos que estaban a este lado del Jordán.
9(Los sidonios llaman a Hermón, Sirión; y los amorreos, Senir.)
10Todas las ciudades de la llanura, y todo Galaad, y todo Basán hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.
11Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre.
Rubén, Gad y la media tribu de Manasés se establecen al oriente del Jordán
12Y esta tierra que heredamos en aquel tiempo, desde Aroer, que está junto al arroyo de Arnón, y la mitad del monte de Galaad con sus ciudades, la di a los rubenitas y a los gaditas;
13y el resto de Galaad, y todo Basán, del reino de Og, toda la tierra de Argob, que se llamaba la tierra de los gigantes, lo di a la media tribu de Manasés.
14Jair hijo de Manasés tomó toda la tierra de Argob hasta el límite con Gesur y Maaca, y la llamó por su nombre, Basán- havot-jair, hasta hoy.
15Y Galaad se lo di a Maquir.
16Y a los rubenitas y gaditas les di de Galaad hasta el arroyo de Arnón, teniendo por límite el medio del valle, hasta el arroyo de Jaboc, el cual es límite de los hijos de Amón;
17también el Arabá, con el Jordán como límite desde Cineret hasta el mar del Arabá, el Mar Salado, al pie de las laderas del Pisga al oriente.
18Y os mandé entonces, diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado esta tierra por heredad; pero iréis armados todos los valientes delante de vuestros hermanos los hijos de Israel.
19Solamente vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestros ganados (yo sé que tenéis mucho ganado), quedarán en las ciudades que os he dado,
20hasta que Jehová dé reposo a vuestros hermanos, así como a vosotros, y hereden ellos también la tierra que Jehová vuestro Dios les da al otro lado del Jordán; entonces os volveréis cada uno a la heredad que yo os he dado.
21Ordené también a Josué en aquel tiempo, diciendo: Tus ojos vieron todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho a aquellos dos reyes; así hará Jehová a todos los reinos a los cuales pasarás tú.
22No los temáis; porque Jehová vuestro Dios, él es el que pelea por vosotros.
No se le permite a Moisés entrar a Canaán
23Y oré a Jehová en aquel tiempo, diciendo:
24Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas?
25Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.
26Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová: Basta, no me hables más de este asunto.
27Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás el Jordán.
28Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás.
29Y paramos en el valle delante de Bet-peor.
3). Lee y escucha: | Salmos 91
Lee y escucha: | Salmos 91 (Texto)
Salmos 91.
Morando bajo la sombra del Omnipotente
1El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.
2Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.
3El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora.
4Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.
5No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día,
6Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.
7Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.
8Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos.
9Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación,
10No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.
11Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.
12En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.
13Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.
14Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
15Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.
16Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.
4). Lee y escucha: | Isaías 31
Lee y escucha: | Isaías 31 (Texto)
Isaías 31
Los egipcios son hombres y no dioses
1¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!
2Pero él también es sabio, y traerá el mal, y no retirará sus palabras. Se levantará, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los que hacen iniquidad.
3Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una.
4Porque Jehová me dijo a mí de esta manera: Como el león y el cachorro de león ruge sobre la presa, y si se reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo espantarán sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos; así Jehová de los ejércitos descenderá a pelear sobre el monte de Sion, y sobre su collado.
5Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando, preservando y salvando.
6Volved a aquel contra quien se rebelaron profundamente los hijos de Israel.
7Porque en aquel día arrojará el hombre sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.
8Entonces caerá Asiria por espada no de varón, y la consumirá espada no de hombre; y huirá de la presencia de la espada, y sus jóvenes serán tributarios.
9Y de miedo pasará su fortaleza, y sus príncipes, con pavor, dejarán sus banderas, dice Jehová, cuyo fuego está en Sion, y su horno en Jerusalén.
La naturaleza del arrepentimiento en Isaías 31
Reflexión: Isaías 31: 1
La naturaleza del arrepentimiento en Isaías 31
“¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!” Isaías 31: 1
Contexto histórico de Isaías 31
Aunque Isaías 31 comienza con un enfoque histórico, el texto se extiende hacia un horizonte más amplio, donde la esperanza se convierte en el tema central. El profeta Isaías lamenta a aquellos que buscan ayuda en Egipto y confían en la fuerza de sus carros de guerra, mientras ignoran al Santo de Israel. Esta falta de fe se critica con realidad y sarcasmo, enfatizando el peligro de buscar soluciones humanas en lugar de Divinas.
El llamado al arrepentimiento
Los versículos más significativos de este capítulo son aquellos en prosa, donde se invita a los israelitas a regresar a Dios, el cual advierte sobre las consecuencias del pecado. Isaías declara: «En aquel día, rechazaréis los ídolos de plata y oro que habéis fabricado con vuestras manos«. Este llamado al arrepentimiento es claro y contundente; no hay espacio para una fe parcial o una lealtad selectiva. La verdadera lealtad a Dios exige una renuncia total a la idolatría.
La respuesta Divina ante la rebelión
Isaías enfatiza la capacidad de Dios para defender a su pueblo del enemigo, utilizando imágenes poderosas como las de un león y una bandada de aves protegiendo a sus crías. Esta metáfora resalta la fuerza y el cuidado del SEÑOR. Aunque la liberación de los asirios es un evento concreto del pasado, las promesas de Dios trascienden el tiempo y apuntan hacia una redención futura, revelando el cumplimiento profético de la restauración y la justicia Divina.
Preguntas para reflexionar y comentar:
¿En qué áreas de mi vida sigo buscando “caballos y carros de Egipto”, es decir, soluciones humanas que me parecen fuertes, mientras descuido la mirada hacia el Santo de Israel?
¿Qué ídolos —ideas, hábitos, seguridades, afectos— necesito rechazar “en aquel día” para que mi arrepentimiento sea completo y no una lealtad parcial a Dios?
¿Cómo cambia mi visión de la obediencia cuando recuerdo que Dios no solo corrige, sino que también protege con la fuerza del león y la ternura de las aves que cubren a sus crías?
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
¿Quieres ver el Plan B de lectura bíblica?
![]()
