PLAN A

Reflexión # 181. Jueves 30 - Julio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Deuteronomio 30

Deuteronomio 30

Condiciones para la restauración y la bendición

1Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios,
2y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,
3entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios.
4Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará;
5y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres.
6Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.
7Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron.
8Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová, y pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy.
9Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres,
10cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.
11Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.
12No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?
13Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?
14Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
15Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;
16porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
17Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,
18yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.
19A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;
20amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.

2). Lee y escucha: | Salmos 123

Lee y escucha: | Salmos 123

Plegaria pidiendo misericordia

1A ti alcé mis ojos, A ti que habitas en los cielos.
2He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, Hasta que tenga misericordia de nosotros.
3Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros, Porque estamos muy hastiados de menosprecio.
4Hastiada está nuestra alma Del escarnio de los que están en holgura, Y del menosprecio de los soberbios.

2). Lee y escucha: | Salmos 124

Lee y escucha: | Salmos 124

Alabanza por haber sido librado de los enemigos

1A no haber estado Jehová por nosotros, Diga ahora Israel;
2A no haber estado Jehová por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres,
3Vivos nos habrían tragado entonces, Cuando se encendió su furor contra nosotros.
4Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente;
5Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas impetuosas.
6Bendito sea Jehová, Que no nos dio por presa a los dientes de ellos.
7Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; Se rompió el lazo, y escapamos nosotros.
8Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.

2). Lee y escucha: | Salmos 125

Lee y escucha: | Salmos 125

Dios protege a su pueblo

1Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, Que no se mueve, sino que permanece para siempre.
2Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, Así Jehová está alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre.
3Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; No sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad.
4Haz bien, oh Jehová, a los buenos, Y a los que son rectos en su corazón.
5Mas a los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que hacen iniquidad; Paz sea sobre Israel.

3). Ver el siguiente video explicativo: Una forma en la que Dios quiere conectarse contigo.
4). Lee y escucha: | Isaías 57

Isaías 57

Condenación de la idolatría de Israel

1Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo.
2Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.
3Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, generación del adúltero y de la fornicaria.
4¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa,
5que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los peñascos?
6En las piedras lisas del valle está tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y a ellas derramaste libación, y ofreciste presente. ¿No habré de castigar estas cosas?
7Sobre el monte alto y empinado pusiste tu cama; allí también subiste a hacer sacrificio.
8Y tras la puerta y el umbral pusiste tu recuerdo; porque a otro, y no a mí, te descubriste, y subiste, y ensanchaste tu cama, e hiciste con ellos pacto; amaste su cama dondequiera que la veías.
9Y fuiste al rey con ungüento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del Seol.
10En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No hay remedio; hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto, no te desalentaste.
11¿Y de quién te asustaste y temiste, que has faltado a la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino al pensamiento? ¿No he guardado silencio desde tiempos antiguos, y nunca me has temido?
12Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán.
13Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la tierra por heredad, y poseerá mi santo monte.
14Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo.
15Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
16Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado.
17Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí, escondí mi rostro y me indigné; y él siguió rebelde por el camino de su corazón.
18He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados;
19produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré.
20Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
21No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.

El Mensaje de Isaías 57: Humildad y Promesa de Paz

“Yo habito en la altura y la santidad, pero estoy con el de espíritu contrito y humillado…”   Isaías 57:15

La Muerte del Justo y la Indiferencia del Pueblo

En Isaías 57, se presenta un contraste significativo entre la vida de los justos y la reacción del pueblo. El justo muere en paz, un destino que muchos no comprenden. Este versículo resalta la perspectiva Divina, donde la muerte no es vista como un final, sino como una entrada a la tranquilidad eterna.

La Idolatría y la Infidelidad Espiritual de Israel

El capítulo también aborda de manera contundente la idolatría y la infidelidad de Israel. Dios denuncia las alianzas formadas con pueblos paganos, así como la búsqueda de seguridad en ídolos. La insistente rebeldía del pueblo es retratada como un cansancio del alma, mostrando así cuán lejos se han desviado de la verdadera fuente de paz y consuelo.

Promesa de Restauración para los Contritos

A pesar de la infidelidad, Isaías 57 ofrece una hermosa promesa de restauración. Dios, el “alto y sublime”, promete habitar con aquellos que tienen un espíritu contrito y humillado. Este versículo no solo destaca su grandeza, sino también su cercanía con los quebrantados. La sanidad y la paz son ofrecidas a quienes reconocen su necesidad, justo como se revela en Isaías 57:15.

La Sentencia Final: No Hay Paz para los Malos

Por último, el capítulo concluye con una clara advertencia: no hay paz para los impíos. Comparados con un mar agitado, ellos viven en continua inquietud. Este contraste final subraya la esencia del mensaje de Isaías: hay una elección entre el camino de la rebelión y el camino de la humildad y el arrepentimiento.

 

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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