PLAN A
Reflexión # 154. Viernes 03 - Julio 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Ver el siguiente video explicativo: Shemá - Escucha
2). Lee y escucha: | Deuteronomio 2
Lee y escucha: Deuteronomio 2 Texto)
Deuteronomio 2
Los años en el desierto
1Luego volvimos y salimos al desierto, camino del Mar Rojo, como Jehová me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por mucho tiempo.
2Y Jehová me habló, diciendo:
3Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte.
4Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el territorio de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho.
5No os metáis con ellos, porque no os daré de su tierra ni aun lo que cubre la planta de un pie; porque yo he dado por heredad a Esaú el monte de Seir.
6Compraréis de ellos por dinero los alimentos, y comeréis; y también compraréis de ellos el agua, y beberéis;
7pues Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto; estos cuarenta años Jehová tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado.
8Y nos alejamos del territorio de nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, por el camino del Arabá desde Elat y Ezión-geber; y volvimos, y tomamos el camino del desierto de Moab.
9Y Jehová me dijo: No molestes a Moab, ni te empeñes con ellos en guerra, porque no te daré posesión de su tierra; porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos de Lot.
10(Los emitas habitaron en ella antes, pueblo grande y numeroso, y alto como los hijos de Anac.
11Por gigantes eran ellos tenidos también, como los hijos de Anac; y los moabitas los llaman emitas.
12Y en Seir habitaron antes los horeos, a los cuales echaron los hijos de Esaú; y los arrojaron de su presencia, y habitaron en lugar de ellos, como hizo Israel en la tierra que les dio Jehová por posesión.)
13Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.
14Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta cuando pasamos el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como Jehová les había jurado.
15Y también la mano de Jehová vino sobre ellos para destruirlos de en medio del campamento, hasta acabarlos.
16Y aconteció que después que murieron todos los hombres de guerra de entre el pueblo,
17Jehová me habló, diciendo:
18Tú pasarás hoy el territorio de Moab, a Ar.
19Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado por heredad.
20(Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos;
21pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Estos sucedieron a aquéllos, y habitaron en su lugar,
22como hizo Jehová con los hijos de Esaú que habitaban en Seir, delante de los cuales destruyó a los horeos; y ellos sucedieron a éstos, y habitaron en su lugar hasta hoy.
23Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)
24Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él.
25Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti.
Israel derrota a Sehón
26Y envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón rey de Hesbón con palabras de paz, diciendo:
27Pasaré por tu tierra por el camino; por el camino iré, sin apartarme ni a diestra ni a siniestra.
28La comida me venderás por dinero, y comeré; el agua también me darás por dinero, y beberé; solamente pasaré a pie,
29como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seir, y los moabitas que habitaban en Ar; hasta que cruce el Jordán a la tierra que nos da Jehová nuestro Dios.
30Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hasta hoy.
31Y me dijo Jehová: He aquí yo he comenzado a entregar delante de ti a Sehón y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella para que la heredes.
32Y nos salió Sehón al encuentro, él y todo su pueblo, para pelear en Jahaza.
33Mas Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y lo derrotamos a él y a sus hijos, y a todo su pueblo.
34Tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, mujeres y niños; no dejamos ninguno.
35Solamente tomamos para nosotros los ganados, y los despojos de las ciudades que habíamos tomado.
36Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros; todas las entregó Jehová nuestro Dios en nuestro poder.
37Solamente a la tierra de los hijos de Amón no llegamos; ni a todo lo que está a la orilla del arroyo de Jaboc ni a las ciudades del monte, ni a lugar alguno que Jehová nuestro Dios había prohibido.
3). Lee y escucha: | Salmos 90
Lee y escucha: | Salmos 90 (Texto)
Salmos 90
La eternidad de Dios y la transitoriedad del hombre
1Señor, tú nos has sido refugio
De generación en generación.
2Antes que naciesen los montes
Y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
3Vuelves al hombre hasta ser quebrantado,
Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
4Porque mil años delante de tus ojos
Son como el día de ayer, que pasó,
Y como una de las vigilias de la noche.
5Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño,
Como la hierba que crece en la mañana.
6En la mañana florece y crece;
A la tarde es cortada, y se seca.
7Porque con tu furor somos consumidos,
Y con tu ira somos turbados.
8Pusiste nuestras maldades delante de ti,
Nuestros yerros a la luz de tu rostro.
9Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira;
Acabamos nuestros años como un pensamiento.
10Los días de nuestra edad son setenta años;
Y si en los más robustos son ochenta años,
Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,
Porque pronto pasan, y volamos.
11¿Quién conoce el poder de tu ira,
Y tu indignación según que debes ser temido?
12Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
Que traigamos al corazón sabiduría.
13Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo?
Y aplácate para con tus siervos.
14De mañana sácianos de tu misericordia,
Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
15Alégranos conforme a los días que nos afligiste,
Y los años en que vimos el mal.
16Aparezca en tus siervos tu obra,
Y tu gloria sobre sus hijos.
17Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros,
Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros;
Sí, la obra de nuestras manos confirma.
4). Lee y escucha: | Isaías 30
Lee y escucha: | Isaías 30 (Texto)
Isaías 30
La futilidad de confiar en Egipto
1¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!
2Que se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto.
3Pero la fuerza de Faraón se os cambiará en vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusión.
4Cuando estén sus príncipes en Zoán, y sus embajadores lleguen a Hanes,
5todos se avergonzarán del pueblo que no les aprovecha, ni los socorre, ni les trae provecho; antes les será para vergüenza y aun para oprobio.
6Profecía sobre las bestias del Neguev: Por tierra de tribulación y de angustia, de donde salen la leona y el león, la víbora y la serpiente que vuela, llevan sobre lomos de asnos sus riquezas, y sus tesoros sobre jorobas de camellos, a un pueblo que no les será de provecho.
7Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sería estarse quietos.
8Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre.
9Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová;
10que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;
11dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel.
12Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado;
13por tanto, os será este pecado como grieta que amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya caída viene súbita y repentinamente.
14Y se quebrará como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen pedazos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar, o para sacar agua del pozo.
15Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,
16sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos; por tanto, vosotros huiréis. Sobre corceles veloces cabalgaremos; por tanto, serán veloces vuestros perseguidores.
17Un millar huirá a la amenaza de uno; a la amenaza de cinco huiréis vosotros todos, hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte, y como bandera sobre una colina.
Promesa de la gracia de Dios a Israel
18Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él.
19Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá.
20Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros.
21Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.
22Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y la vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las apartarás como trapo asqueroso; ¡Sal fuera! les dirás.
23Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dará pan del fruto de la tierra, y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en espaciosas dehesas.
24Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra comerán grano limpio, aventado con pala y criba.
25Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado elevado, habrá ríos y corrientes de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres.
26Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó.
El juicio de Jehová sobre Asiria
27He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos; su rostro encendido, y con llamas de fuego devorador; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume.
28Su aliento, cual torrente que inunda; llegará hasta el cuello, para zarandear a las naciones con criba de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los pueblos, haciéndoles errar.
29Vosotros tendréis cántico como de noche en que se celebra pascua, y alegría de corazón, como el que va con flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de Israel.
30Y Jehová hará oír su potente voz, y hará ver el descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de granizo.
31Porque Asiria que hirió con vara, con la voz de Jehová será quebrantada.
32Y cada golpe de la vara justiciera que asiente Jehová sobre él, será con panderos y con arpas; y en batalla tumultuosa peleará contra ellos.
33Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto y preparado para el rey, profundo y ancho, cuya pira es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, lo enciende.
La Esencia de Salmos 90:12: Reflexionando sobre la Brevedad de la Vida
Reflexión: Salmos 90:12
“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” Salmos 90:12
El Contexto del Salmo 90
El Salmo 90, atribuido a Moisés, resalta la eternidad de Dios en contraste con la brevedad de la vida humana. A lo largo de este salmo, se describe la inmutabilidad de Dios en sus primeros versos, contrastándola con la fugacidad y fragilidad de nuestra existencia (vv.3–6). Esta dualidad es fundamental para entender el versículo crucial Salmos 90:12, que nos invita a reflexionar sobre nuestra temporalidad.
El Significado de Contar Nuestros Días
En el corazón del Salmo, el versículo 90:12 se convierte en un poderoso ruego, solicitando a Dios: «enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría«. Esta súplica no solo reconoce la brevedad del tiempo que nos ha sido dado, sino que también nos conecta con la urgencia de vivir con propósito y significado. Aquí, la sabiduría juega un papel crucial; al buscarla, transformamos nuestra toma de conciencia sobre la vida en acciones inspiradas.
La Conexión con la Misericordia de Dios
El versículo Salmos 90:12 actúa como un recordatorio de que la vida debe ser vivida con intención. La fragilidad humana se encuentra entrelazada con la misericordia Divina, y al implorar sabiduría, nos acercamos a comprender el valor de nuestros días. Incorporar la reflexión en oración, en este contexto, es esencial para aprovechar cada instante y redimir el tiempo que se nos ha concedido.
Referencias relacionadas
- La brevedad de la vida y la eternidad de Dios
- Salmos 39:4: “Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días, para que sepa yo cuán frágil soy.”
- Salmos 102:11–12: “Mis días son como sombra que se va, y yo me seco como la hierba. Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre.”
- Isaías 40:6–8: “Toda carne es hierba… la hierba se seca, la flor se marchita; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”
Pregunta para reflexionar y comentar:
¿Qué decisión concreta puedes tomar hoy para vivir con más propósito y aprovechar mejor el tiempo que Dios te da?
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
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