PLAN A

Reflexión # 178. Lunes 27 - Julio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Deuteronomio 27

Deuteronomio 27

Orden de escribir la ley en piedras sobre el Monte Ebal

1Ordenó Moisés, con los ancianos de Israel, al pueblo, diciendo: Guardaréis todos los mandamientos que yo os prescribo hoy.
2Y el día que pases el Jordán a la tierra que Jehová tu Dios te da, levantarás piedras grandes, y las revocarás con cal;
3y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hayas pasado para entrar en la tierra que Jehová tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho.
4Cuando, pues, hayas pasado el Jordán, levantarás estas piedras que yo os mando hoy, en el monte Ebal, y las revocarás con cal;
5y edificarás allí un altar a Jehová tu Dios, altar de piedras; no alzarás sobre ellas instrumento de hierro.
6De piedras enteras edificarás el altar de Jehová tu Dios, y ofrecerás sobre él holocausto a Jehová tu Dios;
7y sacrificarás ofrendas de paz, y comerás allí, y te alegrarás delante de Jehová tu Dios.
8Y escribirás muy claramente en las piedras todas las palabras de esta ley.
9Y Moisés, con los sacerdotes levitas, habló a todo Israel, diciendo: Guarda silencio y escucha, oh Israel; hoy has venido a ser pueblo de Jehová tu Dios.
10Oirás, pues, la voz de Jehová tu Dios, y cumplirás sus mandamientos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy.

Las maldiciones en el monte Ebal

11Y mandó Moisés al pueblo en aquel día, diciendo:
12Cuando hayas pasado el Jordán, éstos estarán sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín.
13Y éstos estarán sobre el monte Ebal para pronunciar la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí.
14Y hablarán los levitas, y dirán a todo varón de Israel en alta voz:
15Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén.
16Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
17Maldito el que redujere el límite de su prójimo. Y dirá todo el pueblo: Amén.
18Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dirá todo el pueblo: Amén.
19Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén.
20Maldito el que se acostare con la mujer de su padre, por cuanto descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
21Maldito el que se ayuntare con cualquier bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén.
22Maldito el que se acostare con su hermana, hija de su padre, o hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
23Maldito el que se acostare con su suegra. Y dirá todo el pueblo: Amén.
24Maldito el que hiriere a su prójimo ocultamente. Y dirá todo el pueblo: Amén.
25Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén.
26Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.

2). Lee y escucha: | Salmos 119: 121-144

Salmos 119: 121- 144

121Juicio y justicia he hecho; No me abandones a mis opresores.
122Afianza a tu siervo para bien; No permitas que los soberbios me opriman.
123Mis ojos desfallecieron por tu salvación, Y por la palabra de tu justicia.
124Haz con tu siervo según tu misericordia, Y enséñame tus estatutos.
125Tu siervo soy yo, dame entendimiento Para conocer tus testimonios.
126Tiempo es de actuar, oh Jehová, Porque han invalidado tu ley.
127Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy puro.
128Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, Y aborrecí todo camino de mentira. Pe
129Maravillosos son tus testimonios; Por tanto, los ha guardado mi alma.
130La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.
131Mi boca abrí y suspiré, Porque deseaba tus mandamientos.
132Mírame, y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu nombre.
133Ordena mis pasos con tu palabra, Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
134Líbrame de la violencia de los hombres, Y guardaré tus mandamientos.
135Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo, Y enséñame tus estatutos.
136Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley. Tsade
137Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios.
138Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles.
139Mi celo me ha consumido, Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
140Sumamente pura es tu palabra, Y la ama tu siervo.
141Pequeño soy yo, y desechado, Mas no me he olvidado de tus mandamientos.
142Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.
143Aflicción y angustia se han apoderado de mí, Mas tus mandamientos fueron mi delicia.
144Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.

3). Ver el siguiente video explicativo: El Despreciado, pero Portador de Gloria: Una Mirada a Isaías 53: 3
4). Lee y escucha: | Isaías 54

Isaías 54

El amor eterno de Jehová hacia Israel

1Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.
2Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.
3Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas.
4No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.
5Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.
6Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo.
7Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias.
8Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.
9Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré.
10Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.
11Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundaré.
12Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de piedras preciosas.
13Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos.
14Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se acercará a ti.
15Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá.
16He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para destruir.
17Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.

La Promesa de Paz en la Profecía de Isaías

“Porque los montes se moverán y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dice Jehová, que tiene misericordia de ti.”  Isaías 54:10

La Paz Anunciada en Isaías

La profecía de Isaías nos presenta un mensaje contundente sobre la «paz» que fluye de una relación adecuada con el Dios viviente y soberano. En su Escritura, el profeta menciona repetidamente el bienestar total que se resulta de esta conexión Divina. De especial relevancia es la referencia al Mesías como el «príncipe de paz» (Isaías 9:6), quien estableció un reino de paz eterna (Isaías 9:7).

La Paz Reservada a los Creyentes

A pesar de ser buenas noticias (Isaías 52:7), Isaías también nos advierte que esta paz está reservada solo para aquellos que confían en Dios (Isaías 26:3). La Escritura es clara: «no hay paz para el malvado» (Isaías 48:22). Aquellos que depositan su fe en el SEÑOR se convierten en testigos de la reconciliación que ha sido posible gracias al sufrimiento del Siervo, quien, como enseña Isaías 53:5, «sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados».

El Pacto de Paz y Su Promesa

Isaías 54 y 55 celebran la gran paz que se le otorga a los hijos de Sion (Isaías 54:13). Este «pacto de paz» (Isaías 54:10) es una promesa que Dios establece de forma inquebrantable. La Escritura resuena con la esperanza de un pueblo que, al salir con alegría, será guiado en paz (Isaías 55:12). Este glorioso plan se manifiesta como una conexión con pactos anteriores, reflejando interacciones pasadas entre Dios y Su pueblo, garantizando así un futuro lleno de paz para aquellos que creen en su Palabra, amén.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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