PLAN A
Reflexión # 175. Viernes 24 - Julio 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Lee y escucha: | Deuteronomio 24
Lee y escucha: Deuteronomio 24 Texto)
Deuteronomio 24
1Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.
2Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.
3Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer,
4no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
5Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó.
6No tomarás en prenda la muela del molino, ni la de abajo ni la de arriba; porque sería tomar en prenda la vida del hombre.
7Cuando fuere hallado alguno que hubiere hurtado a uno de sus hermanos los hijos de Israel, y le hubiere esclavizado, o le hubiere vendido, morirá el tal ladrón, y quitarás el mal de en medio de ti.
8En cuanto a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar diligentemente y hacer según todo lo que os enseñaren los sacerdotes levitas; según yo les he mandado, así cuidaréis de hacer.
9Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios a María en el camino, después que salisteis de Egipto.
10Cuando entregares a tu prójimo alguna cosa prestada, no entrarás en su casa para tomarle prenda.
11Te quedarás fuera, y el hombre a quien prestaste te sacará la prenda.
12Y si el hombre fuere pobre, no te acostarás reteniendo aún su prenda.
13Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga, para que pueda dormir en su ropa, y te bendiga; y te será justicia delante de Jehová tu Dios.
14No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades.
15En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado.
16Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado.
17No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda,
18sino que te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y que de allí te rescató Jehová tu Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto.
19Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos.
20Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.
21Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.
22Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que
2). Lee y escucha: | Salmos 119: 49 - 72
Lee y escucha: | Salmos 119:25- 42 Texto)
Salmos 119:49 – 72
49Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar.
50Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.
51Los soberbios se burlaron mucho de mí, Mas no me he apartado de tu ley.
52Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y me consolé.
53Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos Que dejan tu ley.
54Cánticos fueron para mí tus estatutos En la casa en donde fui extranjero.
55Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley.
56Estas bendiciones tuve Porque guardé tus mandamientos. Chet
57Mi porción es Jehová; He dicho que guardaré tus palabras.
58Tu presencia supliqué de todo corazón; Ten misericordia de mí según tu palabra.
59Consideré mis caminos, Y volví mis pies a tus testimonios.
60Me apresuré y no me retardé En guardar tus mandamientos.
61Compañías de impíos me han rodeado, Mas no me he olvidado de tu ley.
62A medianoche me levanto para alabarte Por tus justos juicios.
63Compañero soy yo de todos los que te temen Y guardan tus mandamientos.
64De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra; Enséñame tus estatutos. Tet
65Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme a tu palabra.
66Enséñame buen sentido y sabiduría, Porque tus mandamientos he creído.
67Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.
68Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.
69Contra mí forjaron mentira los soberbios, Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
70Se engrosó el corazón de ellos como sebo, Mas yo en tu ley me he regocijado.
71Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos.
72Mejor me es la ley de tu boca Que millares de oro y plata.
3). Ver el siguiente video explicativo: Despreciado, pero Portador de Gloria: Una Mirada a Isaías 53: 3.
4). Lee y escucha: | Isaías 51
Lee y escucha: | Isaías 51 (Texto)
Isaías 51 1Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.
2Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.
3Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.
4Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz de los pueblos.
5Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán a los pueblos; a mí me esperan los de la costa, y en mi brazo ponen su esperanza.
6Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.
7Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes.
8Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación por siglos de siglos.
9Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón?
10¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?
11Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.
12Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?
13Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?
14El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan.
15Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
16Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú.
17Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos.
18De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la guíe; ni quien la tome de la mano, de todos los hijos que crió.
19Estas dos cosas te han acontecido: asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién se dolerá de ti? ¿Quién te consolará?
20Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como antílope en la red, llenos de la indignación de Jehová, de la ira del Dios tuyo.
21Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino:
22Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca más lo beberás.
23Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate, y pasaremos por encima de ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para que pasaran.
Reflexiones sobre la Última Parte de Isaías: Esperanza y Justicia
Reflexión: Isaías 51: 12
“Yo, yo soy vuestro consolador.” Isaías 51: 12.
El contexto histórico de Isaías 56-66
La última parte de Isaías (capítulos 56-66) se desarrolla en un momento crucial tras el retorno de los exiliados de Babilonia. Este periodo fue marcado por la turbulencia, tal como se refleja en otros textos de las escrituras, incluyendo Esdras, Nehemías, Hageo y Zacarías. A pesar de los desafíos, las visiones de Isaías se extienden hacia una esperanza definitiva: la llegada de un nuevo cielo y una nueva tierra, tal como se menciona en Isaías 65:17.
La llamada a la justicia y la conducta correcta
Desde los inicios de esta sección, Isaías enfatiza dos conceptos cruciales: la justicia y el derecho. El SEÑOR ordena que aquellos que anhelan su salvación, que «va a llegar» (56:1), deben observar la justicia y practicar el derecho. Este llamamiento a la conducta justa no es solo un mandamiento; es un signo de lealtad al pacto y una anticipación de la justicia que está por venir. A diferencia de muchos en nuestra sociedad que viven sin mirar al futuro, los creyentes son llamados a vivir de una manera que refleja la esperanza del futuro prometido.
Inclusión de los rechazados y la promesa Divina
Isaías 56:3-8 contiene una poderosa promesa: las bendiciones de Dios no son exclusivas para un grupo selecto. A pesar de exclusiones históricas en la ley de Moisés, el texto destaca que incluso eunucos y extranjeros pueden ser aceptados. Esta inclusión muestra la capacidad de transformación y conversión que ofrece Dios, quien da «un nombre eterno» a quienes se aferran a su pacto. La comunidad de fe (La Iglesia), purificada por el siervo sufridor, se ve llamada a un estilo de vida de pureza mientras se ofrece un camino hacia la reconciliación Divina.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
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