PLAN A

Reflexión # 173. Miércoles 22 - Julio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Ver el siguiente video explicativo: Ley bíblica
2). Lee y escucha: | Deuteronomio 22

Deuteronomio 22

1Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano.
2Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque, y se lo devolverás.
3Así harás con su asno, así harás también con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda.
4Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.
5No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.
6Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos.
7Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días.
8Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere alguno.
9No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña.
10No ararás con buey y con asno juntamente.
11No vestirás ropa de lana y lino juntamente.
12Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras.

Leyes sobre la castidad

13Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere,
14y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen;
15entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad, en la puerta;
16y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece;
17y he aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar, diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura delante de los ancianos de la ciudad.
18Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán;
19y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días.
20Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven,
21entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti.
22Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel.
23Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella;
24entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.
25Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella;
26mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es en este caso.
27Porque él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la librase.
28Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos;
29entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.
30Ninguno tomará la mujer de su padre, ni profanará el lecho de su padre.

3). Lee y escucha: | Salmos 119:1-24

Salmos 119:1-24

Excelencias de la ley de Dios

1Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová.
2Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan;
3Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.
4Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos.
5¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos!
6Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese a todos tus mandamientos.
7Te alabaré con rectitud de corazón Cuando aprendiere tus justos juicios.
8Tus estatutos guardaré; No me dejes enteramente. Bet
9¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
10Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.
11En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
12Bendito tú, oh Jehová; Enséñame tus estatutos.
13Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.
14Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza.
15En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos.
16Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras. Guímel
17Haz bien a tu siervo; que viva, Y guarde tu palabra.
18Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.
19Forastero soy yo en la tierra; No encubras de mí tus mandamientos.
20Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.
21Reprendiste a los soberbios, los malditos, Que se desvían de tus mandamientos.
22Aparta de mí el oprobio y el menosprecio, Porque tus testimonios he guardado.
23Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; Mas tu siervo meditaba en tus estatutos,
24Pues tus testimonios son mis delicias Y mis consejeros. Dálet

4). Lee y escucha: | Isaías 49

Isaías 49

Israel, siervo de Jehová

1Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.
2Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba;
3y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.
4Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
5Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);
6dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.
7Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.

Dios promete restaurar a Sion

8Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades;
9para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.
10No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.
11Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.
12He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim.
13Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.
14Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí.
15¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
16He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.
17Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.
18Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.
19Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos.
20Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more.
21Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos?
22Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.
23Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí.
24¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano?
25Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.
26Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.

El Siervo del SEÑOR en Isaías 49: Una Reflexión Profunda

“Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los preservados de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.” Isaías 49: 6

Introducción al Siervo del SEÑOR

En los primeros seis versículos de Isaías 49, encontramos una profunda reflexión sobre el Siervo del SEÑOR. Aunque este siervo no es nombrado explícitamente, la descripción ofrecida nos permite extraer valiosas conclusiones sobre su identidad y función.

La Llamada Previa al Nacimiento

Isaías 49:1 menciona que, al igual que el profeta Jeremías, este siervo fue llamado por Dios antes de nacer. Esto establece un paralelismo significativo entre ambos personajes, enfatizando que su propósito fue Divinamente establecido desde el vientre materno. Jeremías 1:5 también refuerza esta idea de ser escogido antes del nacimiento.

La Identidad Compleja del Siervo

La identidad del siervo se torna aún más intrigante cuando Dios lo llama «Israel» en el versículo 3. Esta denominación implica que este siervo no solo es una simple representación de Israel, sino que encarna las características que Israel debería haber manifestado. A través de su ministerio profético y su sufrimiento, este siervo se presenta como el salvador de su pueblo, no limitado a restaurarlo físicamente a su tierra, sino guiándolo hacia una relación más cercana con Dios.

El Regreso a Dios

Isaías 49:8-12 señala que el regreso promete un pueblo que incluye no solo israelitas, sino también gentiles, lo que subraya la universalidad de la misión del siervo. En tiempos de angustia, es importante recordar el compromiso inquebrantable de Dios. El versículo 15 ofrece consuelo: “aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré!” Esto nos invita a reflexionar sobre la importancia de la fidelidad de Dios hacia su pueblo.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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