PLAN A
Reflexión # 172. Martes 21 - Julio 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Ver el siguiente video explicativo: Ley bíblica
2). Lee y escucha: | Deuteronomio 21
Lee y escucha: Deuteronomio 21 Texto)
Deuteronomio 21
Expiación de un asesinato cuyo autor se desconoce
1Si en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas, fuere hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no se supiere quién lo mató,
2entonces tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán la distancia hasta las ciudades que están alrededor del muerto.
3Y los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el muerto, tomarán de las vacas una becerra que no haya trabajado, que no haya llevado yugo;
4y los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra a un valle escabroso, que nunca haya sido arado ni sembrado, y quebrarán la cerviz de la becerra allí en el valle.
5Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque a ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en el nombre de Jehová; y por la palabra de ellos se decidirá toda disputa y toda ofensa.
6Y todos los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el muerto lavarán sus manos sobre la becerra cuya cerviz fue quebrada en el valle;
7y protestarán y dirán: Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto.
8Perdona a tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel. Y la sangre les será perdonada.
9Y tú quitarás la culpa de la sangre inocente de en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto ante los ojos de Jehová.
Diversas leyes
10Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y Jehová tu Dios los entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos,
11y vieres entre los cautivos a alguna mujer hermosa, y la codiciares, y la tomares para ti por mujer,
12la meterás en tu casa; y ella rapará su cabeza, y cortará sus uñas,
13y se quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará en tu casa; y llorará a su padre y a su madre un mes entero; y después podrás llegarte a ella, y tú serás su marido, y ella será tu mujer.
14Y si no te agradare, la dejarás en libertad; no la venderás por dinero, ni la tratarás como esclava, por cuanto la humillaste.
15Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida;
16en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito;
17mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura.
18Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere;
19entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva;
20y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho.
21Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá.
22Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero,
23no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
3). Lee y escucha: | Salmos 117
Lee y escucha: | Salmos 117 (Texto)
Salmos 117
Alabanza por la misericordia de Jehová
1Alabad a Jehová, naciones todas;
Pueblos todos, alabadle.
2Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia,
Y la fidelidad de Jehová es para siempre. Aleluya.
3). Lee y escucha: | Salmos 118
Lee y escucha: | Salmos 118 (Texto)
Salmos 118
Acción de gracias por la salvación recibida de Jehová
1Alabad a Jehová, porque él es bueno;
Porque para siempre es su misericordia.
2Diga ahora Israel,
Que para siempre es su misericordia.
3Diga ahora la casa de Aarón,
Que para siempre es su misericordia.
4Digan ahora los que temen a Jehová,
Que para siempre es su misericordia.
5Desde la angustia invoqué a JAH,
Y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso.
6Jehová está conmigo; no temeré
Lo que me pueda hacer el hombre.
7Jehová está conmigo entre los que me ayudan;
Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen.
8Mejor es confiar en Jehová
Que confiar en el hombre.
9Mejor es confiar en Jehová
Que confiar en príncipes.
10Todas las naciones me rodearon;
Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.
11Me rodearon y me asediaron;
Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.
12Me rodearon como abejas; se enardecieron como fuego de espinos;
Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.
13Me empujaste con violencia para que cayese,
Pero me ayudó Jehová.
14Mi fortaleza y mi cántico es JAH,
Y él me ha sido por salvación.
15Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos;
La diestra de Jehová hace proezas.
16La diestra de Jehová es sublime;
La diestra de Jehová hace valentías.
17No moriré, sino que viviré,
Y contaré las obras de JAH.
18Me castigó gravemente JAH,
Mas no me entregó a la muerte.
19Abridme las puertas de la justicia;
Entraré por ellas, alabaré a JAH.
20Esta es puerta de Jehová;
Por ella entrarán los justos.
21Te alabaré porque me has oído,
Y me fuiste por salvación.
22La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
23De parte de Jehová es esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos.
24Este es el día que hizo Jehová;
Nos gozaremos y alegraremos en él.
25Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego;
Te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora.
26Bendito el que viene en el nombre de Jehová;
Desde la casa de Jehová os bendecimos.
27Jehová es Dios, y nos ha dado luz;
Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.
28Mi Dios eres tú, y te alabaré;
Dios mío, te exaltaré.
29Alabad a Jehová, porque él es bueno;
Porque para siempre es su misericordia.
4). Lee y escucha: | Isaías 48
Lee y escucha: | Isaías 47 (Texto)
Isaías 48
Dios reprende la infidelidad de Israel
1Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Judá, los que juran en el nombre de Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia;
2porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel confían; su nombre es Jehová de los ejércitos.
3Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.
4Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce,
5te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.
6Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.
7Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He aquí que yo lo sabía.
8Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oído; porque sabía que siendo desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre.
9Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte.
10He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción.
11Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro.
12Oyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé: Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero.
13Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos con el palmo; al llamarlos yo, comparecieron juntamente.
14Juntaos todos vosotros, y oíd. ¿Quién hay entre ellos que anuncie estas cosas? Aquel a quien Jehová amó ejecutará su voluntad en Babilonia, y su brazo estará sobre los caldeos.
15Yo, yo hablé, y le llamé y le traje; por tanto, será prosperado su camino.
16Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu.
17Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.
18¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar.
19Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas como los granos de arena; nunca su nombre sería cortado, ni raído de mi presencia.
20Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo.
21No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar agua de la piedra; abrió la peña, y corrieron las aguas.
22No hay paz para los malos, dijo Jehová.
La disposición espiritual de los judíos al regresar a Jerusalén
Reflexión: Isaías 48: 17
“Así dice Jehová, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy Jehová tu Dios, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.” Isaías 48: 17
El retorno a Jerusalén y la disposición del pueblo
La historia de los judíos en el exilio es una que refleja no solo un viaje físico, sino también una lucha espiritual. Una cosa es que Dios levantara a Ciro, permitiendo el regreso a Jerusalén, pero la verdadera interrogante es: ¿estarán dispuestos los judíos a regresar? Este regreso no solo implica reconstruir físicamente la ciudad, sino también un proceso de sanación espiritual que muchos parecen haber descuidado.
El desafío de abandonar el pecado
Isaías 48 presenta un panorama inquietante. A pesar de situarse en la ciudad santa, los cautivos parecen aferrarse a una identidad que ya no refleja su situación. El libro señala que invocan el nombre del Señor, pero no lo hacen con sinceridad. Esto genera una reflexión profunda: ¿cómo podrían reconstruir Jerusalén si no están dispuestos a abandonar las prácticas que los llevaron al exilio? La idolatría babilónica ha dejado una marca, y el desafío más grande no está en regresar físicamente, sino en liberarse espiritualmente de antiguos hábitos.
La advertencia Divina y la necesidad de transformación
Dios, en su misericordia, decide no destruir a su pueblo completamente. Se menciona que desean evitar caer en el orgullo que podría hacerles atribuir su retorno a sus propios ídolos. No obstante, si el pueblo persiste en su camino de pecado, incluso al volver, esa nueva libertad corre el riesgo de contaminarse. La advertencia: «no hay paz para el malvado», sigue resonando hoy. Es esencial que, al considerar el regreso a la tierra prometida, también haya un deseo sincero de renovación interna. Solo así, el regreso a Jerusalén puede ser un verdadero acto de restauración espiritual.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
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