PLAN A

Reflexión # 171. Lunes 20 - Julio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Deuteronomio 20

Deuteronomio 20

Leyes sobre la guerra

1Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto.
2Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo,
3y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos;
4porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
5Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la estrene.
6¿Y quién ha plantado viña, y no ha disfrutado de ella? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la disfrute.
7¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la tome.
8Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo.
9Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, entonces los capitanes del ejército tomarán el mando a la cabeza del pueblo.
10Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le intimarás la paz.
11Y si respondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te será tributario, y te servirá.
12Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere guerra contigo, entonces la sitiarás.
13Luego que Jehová tu Dios la entregue en tu mano, herirás a todo varón suyo a filo de espada.
14Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que haya en la ciudad, todo su botín tomarás para ti; y comerás del botín de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó.
15Así harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones.
16Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida,
17sino que los destruirás completamente: al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado;
18para que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que ellos han hecho para sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios.
19Cuando sities a alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo hacha en ellos, porque de ellos podrás comer; y no los talarás, porque el árbol del campo no es hombre para venir contra ti en el sitio.
20Mas el árbol que sepas que no lleva fruto, podrás destruirlo y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad que te hace la guerra, hasta sojuzgarla.

2). Lee y escucha: | Salmos 116

Salmos 116

Acción de gracias por haber sido librado de la muerte

1Amo a Jehová, pues ha oído
Mi voz y mis súplicas;
2Porque ha inclinado a mí su oído;
Por tanto, le invocaré en todos mis días.
3Me rodearon ligaduras de muerte,
Me encontraron las angustias del Seol;
Angustia y dolor había yo hallado.
4Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo:
Oh Jehová, libra ahora mi alma.
5Clemente es Jehová, y justo;
Sí, misericordioso es nuestro Dios.
6Jehová guarda a los sencillos;
Estaba yo postrado, y me salvó.
7Vuelve, oh alma mía, a tu reposo,
Porque Jehová te ha hecho bien.
8Pues tú has librado mi alma de la muerte,
Mis ojos de lágrimas,
Y mis pies de resbalar.
9Andaré delante de Jehová
En la tierra de los vivientes.
10Creí; por tanto hablé,
Estando afligido en gran manera.
11Y dije en mi apresuramiento:
Todo hombre es mentiroso.
12¿Qué pagaré a Jehová
Por todos sus beneficios para conmigo?
13Tomaré la copa de la salvación,
E invocaré el nombre de Jehová.
14Ahora pagaré mis votos a Jehová
Delante de todo su pueblo.
15Estimada es a los ojos de Jehová
La muerte de sus santos.
16Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo,
Siervo tuyo soy, hijo de tu sierva;
Tú has roto mis prisiones.
17Te ofreceré sacrificio de alabanza,
E invocaré el nombre de Jehová.
18A Jehová pagaré ahora mis votos
Delante de todo su pueblo,
19En los atrios de la casa de Jehová,
En medio de ti, oh Jerusalén. Aleluya.

3). Ver el siguiente video explicativo: 3 maneras de elegir vivir en Babilonia (y cuál eligió Jesús)
4). Lee y escucha: | Isaías 47

Isaías 47

Juicio sobre Babilonia

1Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán tierna y delicada.
2Toma el molino y muele harina; descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos.
3Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será vista; haré retribución, y no se librará hombre alguno.
4Nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel.
5Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán señora de reinos.
6Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad, y los entregué en tu mano; no les tuviste compasión; sobre el anciano agravaste mucho tu yugo.
7Dijiste: Para siempre seré señora; y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimería.
8Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad.
9Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez; en toda su fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos.
10Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y nadie más.
11Vendrá, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás; caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de repente sobre ti.
12Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud; quizá podrás mejorarte, quizá te fortalecerás.
13Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti.
14He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará brasa para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten.
15Así te serán aquellos con quienes te fatigaste, los que traficaron contigo desde tu juventud; cada uno irá por su camino, no habrá quien te salve.

La Caída de Babilonia según Isaías 47

“Y dijiste: Para siempre seré señora; y no pensaste en esto, ni te acordaste de tu fin.” Isaías 47: 7

 Introducción a Isaías 47

El capítulo 47 de Isaías ofrece una profunda reflexión sobre la arrogancia y la eventual caída de Babilonia. Con una contundencia directa, el profeta nos muestra cómo esta grande ciudad, que se erige como soberana entre los reinos, olvidó que la soberanía es solo un aparente poder en manos de los hombres.

Poder y Soberbia de Babilonia

Babilonia se presenta como la «soberana de los reinos» (47:5), una ciudad convencida de su propia eternidad, al igual que otros imperios a lo largo de la historia. Se manifiesta una arrogancia tal que no puede concebir la idea de perderlo todo, como se detalla en sus descripciones de viudez y desconsolación (47:8). Su devoción a la astrología y la sabiduría humana se convierte en un símbolo de la futilidad de sus creencias en sí misma (47:12-13).

Un Mensaje con Dos Niveles

Isaías 47 no solo condena la soberbia de Babilonia, sino que se conecta de manera profunda con Isaías 48, donde se hace un llamado a los cautivos a regresar a Jerusalén. Aunque físicamente atrapados en Babilonia, teológicamente pertenecen a Jerusalén, una nueva esperanza que les invita a renacer. Este paralelismo nos enseña no solo sobre la historia de Babilonia, sino que representa cualquier cultura o civilización que confía ciegamente en su grandeza, ignorando que su tiempo también llegará a su fin.

En definitiva, el texto se convierte en un símbolo poderoso de advertencia y esperanza, recordándonos que la verdadera soberanía pertenece a Dios y que toda altivez será eventualmente humillada.

 Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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