PLAN A
Reflexión # 153. Jueves 02 - Julio 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Ver el siguiente video explicativo: Resumen del libro de Deuteronomio
2). Lee y escucha: | Deuteronomio 1
Lee y escucha: Deuteronomio 1 Texto)
Deuteronomio 1
Moisés recuerda a Israel las promesas de Jehová en Horeb
1Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab.
2Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea.
3Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo, el primero del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová le había mandado acerca de ellos,
4después que derrotó a Sehón rey de los amorreos, el cual habitaba en Hesbón, y a Og rey de Basán que habitaba en Astarot en Edrei.
5De este lado del Jordán, en tierra de Moab, resolvió Moisés declarar esta ley, diciendo:
6Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis estado bastante tiempo en este monte.
7Volveos e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el Arabá, en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto a la costa del mar, a la tierra del cananeo, y al Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates.
8Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra que Jehová juró a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia después de ellos.
Nombramiento de jueces
9En aquel tiempo yo os hablé diciendo: Yo solo no puedo llevaros.
10Jehová vuestro Dios os ha multiplicado, y he aquí hoy vosotros sois como las estrellas del cielo en multitud.
11¡Jehová Dios de vuestros padres os haga mil veces más de lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido!
12¿Cómo llevaré yo solo vuestras molestias, vuestras cargas y vuestros pleitos?
13Dadme de entre vosotros, de vuestras tribus, varones sabios y entendidos y expertos, para que yo los ponga por vuestros jefes.
14Y me respondisteis y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.
15Y tomé a los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y los puse por jefes sobre vosotros, jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez, y gobernadores de vuestras tribus.
16Y entonces mandé a vuestros jueces, diciendo: Oíd entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el extranjero.
17No hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré.
18Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais de hacer.
Misión de los doce espías
19Y salidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que habéis visto, por el camino del monte del amorreo, como Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-barnea.
20Entonces os dije: Habéis llegado al monte del amorreo, el cual Jehová nuestro Dios nos da.
21Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes.
22Y vinisteis a mí todos vosotros, y dijisteis: Enviemos varones delante de nosotros que nos reconozcan la tierra, y a su regreso nos traigan razón del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de llegar.
23Y el dicho me pareció bien; y tomé doce varones de entre vosotros, un varón por cada tribu.
24Y se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta el valle de Escol, y reconocieron la tierra.
25Y tomaron en sus manos del fruto del país, y nos lo trajeron, y nos dieron cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que Jehová nuestro Dios nos da.
26Sin embargo, no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios;
27y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehová nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo para destruirnos.
28¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y también vimos allí a los hijos de Anac.
29Entonces os dije: No temáis, ni tengáis miedo de ellos.
30Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos.
31Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar.
32Y aun con esto no creísteis a Jehová vuestro Dios,
33quien iba delante de vosotros por el camino para reconoceros el lugar donde habíais de acampar, con fuego de noche para mostraros el camino por donde anduvieseis, y con nube de día.
Dios castiga a Israel
34Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enojó, y juró diciendo:
35No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres,
36excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a Jehová.
37También contra mí se airó Jehová por vosotros, y me dijo: Tampoco tú entrarás allá.
38Josué hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímale, porque él la hará heredar a Israel.
39Y vuestros niños, de los cuales dijisteis que servirían de botín, y vuestros hijos que no saben hoy lo bueno ni lo malo, ellos entrarán allá, y a ellos la daré, y ellos la heredarán.
40Pero vosotros volveos e id al desierto, camino del Mar Rojo.
La derrota en Horma
41Entonces respondisteis y me dijisteis: Hemos pecado contra Jehová; nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo lo que Jehová nuestro Dios nos ha mandado. Y os armasteis cada uno con sus armas de guerra, y os preparasteis para subir al monte.
42Y Jehová me dijo: Diles: No subáis, ni peleéis, pues no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos.
43Y os hablé, y no disteis oído; antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová, y persistiendo con altivez subisteis al monte.
44Pero salió a vuestro encuentro el amorreo, que habitaba en aquel monte, y os persiguieron como hacen las avispas, y os derrotaron en Seir, hasta Horma.
45Y volvisteis y llorasteis delante de Jehová, pero Jehová no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.
46Y estuvisteis en Cades por muchos días, los días que habéis estado allí.
3). Lee y escucha: | Salmos 89
Lee y escucha: | Salmos 89 (Texto)
Salmos 89
Pacto de Dios con David
1Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.
2Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; En los cielos mismos afirmarás tu verdad.
3Hice pacto con mi escogido; Juré a David mi siervo, diciendo:
4Para siempre confirmaré tu descendencia, Y edificaré tu trono por todas las generaciones. Selah
5Celebrarán los cielos tus maravillas, oh Jehová, Tu verdad también en la congregación de los santos.
6Porque ¿quién en los cielos se igualará a Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados?
7Dios temible en la gran congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.
8Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, Y tu fidelidad te rodea.
9Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
10Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte; Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos.
11Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.
12El norte y el sur, tú los creaste; El Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre.
13Tuyo es el brazo potente; Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.
14Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; Misericordia y verdad van delante de tu rostro.
15Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.
16En tu nombre se alegrará todo el día, Y en tu justicia será enaltecido.
17Porque tú eres la gloria de su potencia, Y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder.
18Porque Jehová es nuestro escudo, Y nuestro rey es el Santo de Israel.
19Entonces hablaste en visión a tu santo, Y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; He exaltado a un escogido de mi pueblo.
20Hallé a David mi siervo; Lo ungí con mi santa unción.
21Mi mano estará siempre con él, Mi brazo también lo fortalecerá.
22No lo sorprenderá el enemigo, Ni hijo de iniquidad lo quebrantará;
23Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos, Y heriré a los que le aborrecen.
24Mi verdad y mi misericordia estarán con él, Y en mi nombre será exaltado su poder.
25Asimismo pondré su mano sobre el mar, Y sobre los ríos su diestra.
26El me clamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salvación.
27Yo también le pondré por primogénito, El más excelso de los reyes de la tierra.
28Para siempre le conservaré mi misericordia, Y mi pacto será firme con él.
29Pondré su descendencia para siempre, Y su trono como los días de los cielos.
30Si dejaren sus hijos mi ley, Y no anduvieren en mis juicios,
31Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos,
32Entonces castigaré con vara su rebelión, Y con azotes sus iniquidades.
33Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi verdad.
34No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
35Una vez he jurado por mi santidad, Y no mentiré a David.
36Su descendencia será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí.
37Como la luna será firme para siempre, Y como un testigo fiel en el cielo. Selah
38Mas tú desechaste y menospreciaste a tu ungido, Y te has airado con él.
39Rompiste el pacto de tu siervo; Has profanado su corona hasta la tierra.
40Aportillaste todos sus vallados; Has destruido sus fortalezas.
41Lo saquean todos los que pasan por el camino; Es oprobio a sus vecinos.
42Has exaltado la diestra de sus enemigos; Has alegrado a todos sus adversarios.
43Embotaste asimismo el filo de su espada, Y no lo levantaste en la batalla.
44Hiciste cesar su gloria, Y echaste su trono por tierra.
45Has acortado los días de su juventud; Le has cubierto de afrenta. Selah
46¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego?
47Recuerda cuán breve es mi tiempo; ¿Por qué habrás creado en vano a todo hijo de hombre?
48¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol? Selah
49Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, Que juraste a David por tu verdad?
50Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; Oprobio de muchos pueblos, que llevo en mi seno.
51Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado, Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.
52Bendito sea Jehová para siempre. Amén, y Amén.
4). Lee y escucha: | Isaías 29
Lee y escucha: | Isaías 29 (Texto)
Isaías 29
Ariel y sus enemigos
1¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David! Añadid un año a otro, las fiestas sigan su curso.
2Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mí como Ariel.
3Porque acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré con campamentos, y levantaré contra ti baluartes.
4Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo.
5Y la muchedumbre de tus enemigos será como polvo menudo, y la multitud de los fuertes como tamo que pasa; y será repentinamente, en un momento.
6Por Jehová de los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor.
7Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las naciones que pelean contra Ariel, y todos los que pelean contra ella y su fortaleza, y los que la ponen en apretura.
8Y les sucederá como el que tiene hambre y sueña, y le parece que come, pero cuando despierta, su estómago está vacío; o como el que tiene sed y sueña, y le parece que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y sediento; así será la multitud de todas las naciones que pelearán contra el monte de Sion.
Ceguera e hipocresía de Israel
9Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegaos; embriagaos, y no de vino; tambalead, y no de sidra.
10Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes.
11Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está sellado.
12Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá: No sé leer.
13Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;
14por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.
15¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?
16Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: No entendió?
Redención de Israel
17¿No se convertirá de aquí a muy poco tiempo el Líbano en campo fructífero, y el campo fértil será estimado por bosque?
18En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas.
19Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel.
20Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad,
21los que hacen pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad.
22Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob: No será ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido;
23porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán mi nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel.
24Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.
Isaías 29:13: La Raíz del Juicio y la Esperanza de Restauración
Reflexión: Isaías 29:13
“Este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.” Isaías 29:13.
El Contexto de Isaías 29
El capítulo 29 del libro de Isaías ofrece una profunda reflexión sobre el estado espiritual del pueblo de Israel. Desde los versículos 1 al 8, se presenta un juicio sobre Ariel (Jerusalén), describiendo imágenes de asedio y humillación que revelan la gravedad del momento histórico. Este juicio no es meramente un castigo, sino una manifestación de la distancia que existe entre la adoración superficial y la verdadera relación con Dios.
La Ceguera Espiritual
En los versículos 9 al 12, Isaías aborda el tema de la ceguera espiritual. El libro sellado simboliza la incapacidad del pueblo para entender la Palabra de Dios, lo que genera un vacío espiritual significativo. Este fenómeno se menciona de manera general, aludiendo a una comunidad (o Iglesia) que, a pesar de sus ritos, no logra captar el mensaje Divino. La falta de entendimiento espiritual entre el pueblo es la raíz de muchos de sus problemas.
Isaías 29:13: Corazón y Adoración
El versículo 13 es el eje literario y teológico del capítulo, señalando que el pueblo se acerca a Dios con su boca, pero su corazón está lejos de Él. Esta hipocresía religiosa es la causa profunda del juicio en Isaías 29. La crítica de Isaías no solo destaca la inconsistencia entre los labios y el corazón, sino que también establece un marco teológico para la futura restauración, donde los humildes verán, oirán y entenderán. Aquí, la intervención Divina se presenta como esencial para transformar esta situación.
Preguntas para reflexionar y comentar:
¿En qué área de tu vida sientes que tus Palabras hacia Dios van por un camino, pero tu corazón va por otro, y qué paso concreto puedes dar hoy para volver a una adoración auténtica y sincera?
¿Qué parte de tu relación con Dios necesita pasar de los labios al corazón?
¿En qué área de tu vida reconoces que has honrado a Dios con palabras, pero no con el corazón, y cómo imaginas que Él quiere restaurar esa parte de ti?
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
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