PLAN A

Reflexión # 170. Domingo 19 - Julio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Ver el siguiente video explicativo: Una forma en la que Dios quiere conectarse contigo
2). Lee y escucha: | Deuteronomio 19

Deuteronomio 19

Las ciudades de refugio

1Cuando Jehová tu Dios destruya a las naciones cuya tierra Jehová tu Dios te da a ti, y tú las heredes, y habites en sus ciudades, y en sus casas;
2te apartarás tres ciudades en medio de la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas.
3Arreglarás los caminos, y dividirás en tres partes la tierra que Jehová tu Dios te dará en heredad, y será para que todo homicida huya allí.
4Y este es el caso del homicida que huirá allí, y vivirá: aquel que hiriere a su prójimo sin intención y sin haber tenido enemistad con él anteriormente;
5como el que fuere con su prójimo al monte a cortar leña, y al dar su mano el golpe con el hacha para cortar algún leño, saltare el hierro del cabo, y diere contra su prójimo y éste muriere; aquél huirá a una de estas ciudades, y vivirá;
6no sea que el vengador de la sangre, enfurecido, persiga al homicida, y le alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte, no debiendo ser condenado a muerte por cuanto no tenía enemistad con su prójimo anteriormente.
7Por tanto yo te mando, diciendo: Separarás tres ciudades.
8Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como lo juró a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres,
9siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás tres ciudades más a estas tres,
10para que no sea derramada sangre inocente en medio de la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad, y no seas culpado de derramamiento de sangre.
11Pero si hubiere alguno que aborreciere a su prójimo y lo acechare, y se levantare contra él y lo hiriere de muerte, y muriere; si huyere a alguna de estas ciudades,
12entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán de allí, y lo entregarán en mano del vengador de la sangre para que muera.
13No le compadecerás; y quitarás de Israel la sangre inocente, y te irá bien.
14En la heredad que poseas en la tierra que Jehová tu Dios te da, no reducirás los límites de la propiedad de tu prójimo, que fijaron los antiguos.

Leyes sobre el testimonio

15No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación.
16Cuando se levantare testigo falso contra alguno, para testificar contra él,
17entonces los dos litigantes se presentarán delante de Jehová, y delante de los sacerdotes y de los jueces que hubiere en aquellos días.
18Y los jueces inquirirán bien; y si aquel testigo resultare falso, y hubiere acusado falsamente a su hermano,
19entonces haréis a él como él pensó hacer a su hermano; y quitarás el mal de en medio de ti.
20Y los que quedaren oirán y temerán, y no volverán a hacer más una maldad semejante en medio de ti.
21Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

3). Lee y escucha: | Salmos 114

Salmos 114

Las maravillas del Exodo

1Cuando salió Israel de Egipto,
La casa de Jacob del pueblo extranjero,
2Judá vino a ser su santuario,
E Israel su señorío.
3El mar lo vio, y huyó;
El Jordán se volvió atrás.
4Los montes saltaron como carneros,
Los collados como corderitos.
5¿Qué tuviste, oh mar, que huiste?
¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?
6Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros,
Y vosotros, collados, como corderitos?
7A la presencia de Jehová tiembla la tierra,
A la presencia del Dios de Jacob,
8El cual cambió la peña en estanque de aguas,
Y en fuente de aguas la roca.

3). Lee y escucha: | Salmos 115

Salmos 115

Dios y los ídolos

1No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros,
Sino a tu nombre da gloria,
Por tu misericordia, por tu verdad.
2¿Por qué han de decir las gentes:
¿Dónde está ahora su Dios?
3Nuestro Dios está en los cielos;
Todo lo que quiso ha hecho.
4Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombres.
5Tienen boca, mas no hablan;
Tienen ojos, mas no ven;
6Orejas tienen, mas no oyen;
Tienen narices, mas no huelen;
7Manos tienen, mas no palpan;
Tienen pies, mas no andan;
No hablan con su garganta.
8Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y cualquiera que confía en ellos.
9Oh Israel, confía en Jehová;
El es tu ayuda y tu escudo.
10Casa de Aarón, confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda y vuestro escudo.
11Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda y vuestro escudo.
12Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá;
Bendecirá a la casa de Israel;
Bendecirá a la casa de Aarón.
13Bendecirá a los que temen a Jehová,
A pequeños y a grandes.
14Aumentará Jehová bendición sobre vosotros;
Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
15Benditos vosotros de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
16Los cielos son los cielos de Jehová;
Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.
17No alabarán los muertos a JAH,
Ni cuantos descienden al silencio;
18Pero nosotros bendeciremos a JAH
Desde ahora y para siempre. Aleluya.

4). Lee y escucha: | Isaías 46

Isaías 46

1Se postró Bel, se abatió Nebo; sus imágenes fueron puestas sobre bestias, sobre animales de carga; esas cosas que vosotros solíais llevar son alzadas cual carga, sobre las bestias cansadas.
2Fueron humillados, fueron abatidos juntamente; no pudieron escaparse de la carga, sino que tuvieron ellos mismos que ir en cautiverio.
3Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz.
4Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.
5¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes?
6Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; se postran y adoran.
7Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar; allí se está, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni libra de la tribulación.
8Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores.
9Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,
10que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;
11que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.
12Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia:
13Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.

La Soberanía de Dios en Isaías 46

Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores.
9Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,
10que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”. Isaías 46: 8 – 10.

Introducción a Isaías 46

El capítulo 46 de Isaías se presenta como una declaración poderosa que llama a Israel a la fidelidad hacia Dios. Este pasaje se divide en tres partes, cada una con un mensaje relevante que desafía la idolatría y reafirma la soberanía Divina.

Ridiculizando a los dioses babilónicos

En los primeros versículos, Isaías se burla de los dioses babilónicos, Bel y Nebo. Bel, aclamado como el señor principal, simboliza el poder de Marduk, mientras que Nebo, hijo de Bel, es el patrón de la sabiduría. Isaías anticipa un tiempo en el que estos dioses se inclinarán y caerán, simbolizando su impotencia y eventual desaparición. Aunque en el siglo VI a.C. bajo Ciro, los babilonios no fueron eliminados, finalmente Bel y Nebo han caído en el olvido, mientras que millones aún adoran al Dios de Israel.

El Contraste entre la idolatría y la verdadera fe

La próxima sección, versículos 3 a 7, introduce un notable contraste: los ídolos deben ser llevados por sus seguidores, mientras que el Dios verdadero sostiene a su pueblo. Esta diferencia crítica resalta la carga que los idólatras llevan, en oposición a la liberación y el soporte que ofrece Dios a aquellos que confían en Él. Esta metáfora subraya la distancia entre dos sistemas religiosos: uno que exige esfuerzo humano y otro que proporciona salvación.

Una advertencia para el pueblo de Dios

Finalmente, en los versículos 8 a 13, Dios recuerda a Su pueblo su historia de gracia y poder, instándolos a no olvidar su pasado. La mención de Ciro es particularmente significativa, mostrando que Dios puede obrar a través de medios inesperados. En última instancia, el mensaje se centra en la soberanía de Dios y la urgencia de confiar en Su justicia y salvación, enfatizando que Su ayuda está cercana para aquellos que son obstinados de corazón.

 Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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