PLAN A

Reflexión # 167. Jueves 16 - Julio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Ver el siguiente video explicativo: 5.° mandamiento: Honra a tu padre y tu madre
2). Lee y escucha: | Deuteronomio 16

Deuteronomio 16

Fiestas anuales

1Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche.
2Y sacrificarás la pascua a Jehová tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para que habite allí su nombre.
3No comerás con ella pan con levadura; siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto.
4Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por siete días; y de la carne que matares en la tarde del primer día, no quedará hasta la mañana.
5No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades que Jehová tu Dios te da;
6sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que habite allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto.
7Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido; y por la mañana regresarás y volverás a tu habitación.
8Seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo día será fiesta solemne a Jehová tu Dios; no trabajarás en él.
9Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas.
10Y harás la fiesta solemne de las semanas a Jehová tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
11Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habitare en tus ciudades, y el extranjero, el huérfano y la viuda que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner allí su nombre.
12Y acuérdate de que fuiste siervo en Egipto; por tanto, guardarás y cumplirás estos estatutos.
13La fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar.
14Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones.
15Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre.
16Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías;
17cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado.

Administración de la justicia

18Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio.
19No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.
20La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da.
21No plantarás ningún árbol para Asera cerca del altar de Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho,
22ni te levantarás estatua, lo cual aborrece Jehová tu Dios.

3). Lee y escucha: | Salmos 108

Salmos 108

Petición de ayuda contra el enemigo

1Mi corazón está dispuesto, oh Dios;
Cantaré y entonaré salmos; esta es mi gloria.
2Despiértate, salterio y arpa;
Despertaré al alba.
3Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos;
A ti cantaré salmos entre las naciones.
4Porque más grande que los cielos es tu misericordia,
Y hasta los cielos tu verdad.
5Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios,
Y sobre toda la tierra sea enaltecida tu gloria.
6Para que sean librados tus amados,
Salva con tu diestra y respóndeme.
7Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré;
Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.
8Mío es Galaad, mío es Manasés,
Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza;
Judá es mi legislador.
9Moab, la vasija para lavarme;
Sobre Edom echaré mi calzado;
Me regocijaré sobre Filistea.
10¿Quién me guiará a la ciudad fortificada?
¿Quién me guiará hasta Edom?
11¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado,
Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?
12Danos socorro contra el adversario,
Porque vana es la ayuda del hombre.
13En Dios haremos proezas,
Y él hollará a nuestros enemigos.

3). Lee y escucha: | Salmos 109

Salmos 109

Clamor de venganza

1Oh Dios de mi alabanza, no calles;
2Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto contra mí;
Han hablado de mí con lengua mentirosa;
3Con palabras de odio me han rodeado,
Y pelearon contra mí sin causa.
4En pago de mi amor me han sido adversarios;
Mas yo oraba.
5Me devuelven mal por bien,
Y odio por amor.
6Pon sobre él al impío,
Y Satanás esté a su diestra.
7Cuando fuere juzgado, salga culpable;
Y su oración sea para pecado.
8Sean sus días pocos;
Tome otro su oficio.
9Sean sus hijos huérfanos,
Y su mujer viuda.
10Anden sus hijos vagabundos, y mendiguen;
Y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.
11Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene,
Y extraños saqueen su trabajo.
12No tenga quien le haga misericordia,
Ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
13Su posteridad sea destruida;
En la segunda generación sea borrado su nombre.
14Venga en memoria ante Jehová la maldad de sus padres,
Y el pecado de su madre no sea borrado.
15Estén siempre delante de Jehová,
Y él corte de la tierra su memoria,
16Por cuanto no se acordó de hacer misericordia,
Y persiguió al hombre afligido y menesteroso,
Al quebrantado de corazón, para darle muerte.
17Amó la maldición, y ésta le sobrevino;
Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.
18Se vistió de maldición como de su vestido,
Y entró como agua en sus entrañas,
Y como aceite en sus huesos.
19Séale como vestido con que se cubra,
Y en lugar de cinto con que se ciña siempre.
20Sea este el pago de parte de Jehová a los que me calumnian,
Y a los que hablan mal contra mi alma.
21Y tú, Jehová, Señor mío, favoréceme por amor de tu nombre;
Líbrame, porque tu misericordia es buena.
22Porque yo estoy afligido y necesitado,
Y mi corazón está herido dentro de mí.
23Me voy como la sombra cuando declina;
Soy sacudido como langosta.
24Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno,
Y mi carne desfallece por falta de gordura.
25Yo he sido para ellos objeto de oprobio;
Me miraban, y burlándose meneaban su cabeza.
26Ayúdame, Jehová Dios mío;
Sálvame conforme a tu misericordia.
27Y entiendan que esta es tu mano;
Que tú, Jehová, has hecho esto.
28Maldigan ellos, pero bendice tú;
Levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
29Sean vestidos de ignominia los que me calumnian;
Sean cubiertos de confusión como con manto.
30Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca,
Y en medio de muchos le alabaré.
31Porque él se pondrá a la diestra del pobre,
Para librar su alma de los que le juzgan.

4). Lee y escucha: | Isaías 43

Isaías 43

Jehová es el único Redentor

1Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
2Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
3Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.
4Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.
5No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.
6Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra,
7todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.
8Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos.
9Congréguense a una todas las naciones, y júntense todos los pueblos. ¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifíquense; oigan, y digan: Verdad es.
10Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.
11Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.
12Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.
13Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?
14Así dice Jehová, Redentor vuestro, el Santo de Israel: Por vosotros envié a Babilonia, e hice descender como fugitivos a todos ellos, aun a los caldeos en las naves de que se gloriaban.
15Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey.
16Así dice Jehová, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas;
17el que saca carro y caballo, ejército y fuerza; caen juntamente para no levantarse; fenecen, como pábilo quedan apagados.
18No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.
19He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
20Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.
21Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.
22Y no me invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí te cansaste, oh Israel.
23No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con incienso.
24No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades.
25Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
26Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte.
27Tu primer padre pecó, y tus enseñadores prevaricaron contra mí.
28Por tanto, yo profané los príncipes del santuario, y puse por anatema a Jacob y por oprobio a Israel.

El Siervo de Dios: Aliento y Esperanza en Isaías

“No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.” Isaías 43:1

La Promesa de Dios a Israel

El libro de Isaías presenta a Israel como el siervo de Dios, un rol fundamental en la realización de Sus propósitos (Isaías 42:1-9). En los capítulos 43 y 44, el profeta ofrece palabras de aliento a este pueblo, recordándole que, aunque enfrentará desafíos, no está solo. El mensaje es claro: Dios está presente en sus momentos más difíciles.

La Fortaleza en las Adversidades

En Isaías 43:1-7, se anima a Israel a no temer. Dios les asegura que, aunque vayan al exilio, no serán destruidos cuando atraviesen las aguas y el fuego (43:2). De hecho, este pasaje destaca la valentía que Dios quiere que su pueblo tenga, recordando que los reunirá de los cuatro ángulos de la tierra (43:5-6). Esto demuestra que, a pesar de las circunstancias adversas, los valora y ama profundamente (43:4).

La Nueva Esperanza

El texto señala que la adoración corrupta de Israel no determina su futuro. Dios, que borra las transgresiones por amor a Sí mismo (43:25), está dispuesto a hacer algo nuevo (43:18-21). Este renovado ciclo de liberación es un llamado a no quedarse atrapados en el pasado. Isaías invita a la esperanza y a la fe activa. El poderoso «Yo soy» que se revela en 43:10 es el mismo que Jesús aplica en el Nuevo Testamento (Juan 8:58), uniendo así a ambos Testamentos con la promesa de nuestra identidad en Dios.

 Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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