PLAN A

Reflexión # 166. Miércoles 15 - Julio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Deuteronomio 15

Deuteronomio 15

El año de remisión

1Cada siete años harás remisión.
2Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová.
3Del extranjero demandarás el reintegro; pero lo que tu hermano tuviere tuyo, lo perdonará tu mano,
4para que así no haya en medio de ti mendigo; porque Jehová te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la tomes en posesión,
5si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy.
6Ya que Jehová tu Dios te habrá bendecido, como te ha dicho, prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio.

Prestamos a los pobres

7Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre,
8sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite.
9Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado.
10Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas.
11Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.

Leyes sobre los esclavos

12Si se vendiere a ti tu hermano hebreo o hebrea, y te hubiere servido seis años, al séptimo le despedirás libre.
13Y cuando lo despidieres libre, no le enviarás con las manos vacías.
14Le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y de tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere bendecido.
15Y te acordarás de que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te rescató; por tanto yo te mando esto hoy.
16Si él te dijere: No te dejaré; porque te ama a ti y a tu casa, y porque le va bien contigo;
17entonces tomarás una lesna, y horadarás su oreja contra la puerta, y será tu siervo para siempre; así también harás a tu criada.
18No te parezca duro cuando le enviares libre, pues por la mitad del costo de un jornalero te sirvió seis años; y Jehová tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres.

Consagración de los primogénitos machos

19Consagrarás a Jehová tu Dios todo primogénito macho de tus vacas y de tus ovejas; no te servirás del primogénito de tus vacas, ni trasquilarás el primogénito de tus ovejas.
20Delante de Jehová tu Dios los comerás cada año, tú y tu familia, en el lugar que Jehová escogiere.
21Y si hubiere en él defecto, si fuere ciego, o cojo, o hubiere en él cualquier falta, no lo sacrificarás a Jehová tu Dios.
22En tus poblaciones lo comerás; el inmundo lo mismo que el limpio comerán de él, como de una gacela o de un ciervo.
23Solamente que no comas su sangre; sobre la tierra la derramarás como agua.

2). Lee y escucha: | Salmos 107

Salmos 107

Dios libra de aflicción

1Alabad a Jehová, porque él es bueno;
Porque para siempre es su misericordia.
2Díganlo los redimidos de Jehová,
Los que ha redimido del poder del enemigo,
3Y los ha congregado de las tierras,
Del oriente y del occidente,
Del norte y del sur.
4Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino,
Sin hallar ciudad en donde vivir.
5Hambrientos y sedientos,
Su alma desfallecía en ellos.
6Entonces clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.
7Los dirigió por camino derecho,
Para que viniesen a ciudad habitable.
8Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
9Porque sacia al alma menesterosa,
Y llena de bien al alma hambrienta.
10Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte,
Aprisionados en aflicción y en hierros,
11Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová,
Y aborrecieron el consejo del Altísimo.
12Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones;
Cayeron, y no hubo quien los ayudase.
13Luego que clamaron a Jehová en su angustia,
Los libró de sus aflicciones;
14Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte,
Y rompió sus prisiones.
15Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
16Porque quebrantó las puertas de bronce,
Y desmenuzó los cerrojos de hierro.
17Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión
Y a causa de sus maldades;
18Su alma abominó todo alimento,
Y llegaron hasta las puertas de la muerte.
19Pero clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.
20Envió su palabra, y los sanó,
Y los libró de su ruina.
21Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres;
22Ofrezcan sacrificios de alabanza,
Y publiquen sus obras con júbilo.
23Los que descienden al mar en naves,
Y hacen negocio en las muchas aguas,
24Ellos han visto las obras de Jehová,
Y sus maravillas en las profundidades.
25Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso,
Que encrespa sus ondas.
26Suben a los cielos, descienden a los abismos;
Sus almas se derriten con el mal.
27Tiemblan y titubean como ebrios,
Y toda su ciencia es inútil.
28Entonces claman a Jehová en su angustia,
Y los libra de sus aflicciones.
29Cambia la tempestad en sosiego,
Y se apaciguan sus ondas.
30Luego se alegran, porque se apaciguaron;
Y así los guía al puerto que deseaban.
31Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
32Exáltenlo en la congregación del pueblo,
Y en la reunión de ancianos lo alaben.
33El convierte los ríos en desierto,
Y los manantiales de las aguas en sequedales;
34La tierra fructífera en estéril,
Por la maldad de los que la habitan.
35Vuelve el desierto en estanques de aguas,
Y la tierra seca en manantiales.
36Allí establece a los hambrientos,
Y fundan ciudad en donde vivir.
37Siembran campos, y plantan viñas,
Y rinden abundante fruto.
38Los bendice, y se multiplican en gran manera;
Y no disminuye su ganado.
39Luego son menoscabados y abatidos
A causa de tiranía, de males y congojas.
40El esparce menosprecio sobre los príncipes,
Y les hace andar perdidos, vagabundos y sin camino.
41Levanta de la miseria al pobre,
Y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas.
42Véanlo los rectos, y alégrense,
Y todos los malos cierren su boca.
43¿Quién es sabio y guardará estas cosas,
Y entenderá las misericordias de Jehová?

3). Ver el siguiente video explicativo: Resumen del libro de Isaías (2 parte)
4). Lee y escucha: | Isaías 42

Isaías 42

El Siervo de Jehová

1He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
2No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
3No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
4No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
5Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:
6Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
7para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.
8Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
9He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.

Alabanza por la liberación poderosa de Jehová

10Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas.
11Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.
12Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas.
13Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos.
14Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.
15Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.
16Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.
17Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.

Israel no aprende de la disciplina

18Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.
19¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová,
20que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?
21Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.
22Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid.
23¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir?
24¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.
25Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.

El Siervo del SEÑOR en Isaías 42:1-9

“He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.” (Isaías 42:1)

Introducción al Siervo de Dios

En el libro de Isaías, encontramos una profunda reflexión sobre la figura del siervo de Dios. En Isaías 42:1-9, se presenta un nuevo personaje, que se define como el ideal que Israel debe anhelar ser. Algunos intérpretes argumentan que este siervo es Israel mismo, pero esta interpretación pierde fuerza al analizar las características del siervo en este pasaje.

Diferencias entre el Siervo Ideal y el Israel Fallido

La descripción del siervo del Señor en Isaías 42:1-9 contrasta notablemente con las quejas y debilidades del Israel mencionado en capítulos anteriores. Mientras que Israel se muestra miedoso y angustiado (41:10) y falla en cumplir su misión divina (42:18-19), el siervo ideal no flaquea ni se desanima (42:4). Además, se deleita en Dios y actúa con bondad y perseverancia, cualidades que no caracterizan al pueblo de Israel en ese momento.

La Misión del Siervo

En la primera parte de Isaías 42, Dios se dirige al siervo y le encarga la tarea de traer justicia a las naciones (42:1-4). Esta justicia va más allá de ser un simple decreto; es un cumplimiento de todos los propósitos de Dios. El carácter del siervo se presenta como bondadoso, nunca grita ni levanta su voz, mostrando una compasión que contrasta con la fragilidad de Israel. Así, el siervo no solo es un ideal al que se aspira, sino también el mediador que rescatará a su pueblo.

Finalmente, el cántico del siervo en Isaías resalta la importancia de tener una guía perfecta en la figura del siervo del Señor, quien representa la luz para las naciones y el pacto para el pueblo, lo que configura un mensaje esperanzador para Israel.

 

Preguntas reflexivas sobre el Siervo del Señor (Isaías 42:1-9)

Si Dios se complace en su Siervo… ¿en qué aspectos de mi vida puede Dios encontrar ese mismo contentamiento?

El Siervo trae justicia sin gritar ni quebrar la caña débil… ¿cómo puedo ejercer influencia sin recurrir a la fuerza, la prisa o la dureza?

Si el Siervo es luz para las naciones y pacto para el pueblo… ¿qué parte de mi vida necesita ser iluminada o renovada por ese pacto?

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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