PLAN A

Reflexión # 191. Domingo 09 - Agosto 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Josué 6

Josué 6

La toma de Jericó

1Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.
2Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.
3Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días.
4Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.
5Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.
6Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Jehová.
7Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Jehová.
8Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía.
9Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente.
10Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis.
11Así que él hizo que el arca de Jehová diera una vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche.
12Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová.
13Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente.
14Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días.
15Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces.
16Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad.
17Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.
18Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.
19Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová.
20Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.
21Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.
22Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis.
23Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.
24Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro.
25Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó.
26En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas.
27Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra.

2). Lee y escucha: | Salmos 145

Salmos 145

Alabanza por la bondad y el poder de Dios

1Te exaltaré, mi Dios, mi Rey,
Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.
2Cada día te bendeciré,
Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
3Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;
Y su grandeza es inescrutable.
4Generación a generación celebrará tus obras,
Y anunciará tus poderosos hechos.
5En la hermosura de la gloria de tu magnificencia,
Y en tus hechos maravillosos meditaré.
6Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres,
Y yo publicaré tu grandeza.
7Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad,
Y cantarán tu justicia.
8Clemente y misericordioso es Jehová,
Lento para la ira, y grande en misericordia.
9Bueno es Jehová para con todos,
Y sus misericordias sobre todas sus obras.
10Te alaben, oh Jehová, todas tus obras,
Y tus santos te bendigan.
11La gloria de tu reino digan,
Y hablen de tu poder,
12Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos,
Y la gloria de la magnificencia de su reino.
13Tu reino es reino de todos los siglos,
Y tu señorío en todas las generaciones.
14Sostiene Jehová a todos los que caen,
Y levanta a todos los oprimidos.
15Los ojos de todos esperan en ti,
Y tú les das su comida a su tiempo.
16Abres tu mano,
Y colmas de bendición a todo ser viviente.
17Justo es Jehová en todos sus caminos,
Y misericordioso en todas sus obras.
18Cercano está Jehová a todos los que le invocan,
A todos los que le invocan de veras.
19Cumplirá el deseo de los que le temen;
Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.
20Jehová guarda a todos los que le aman,
Mas destruirá a todos los impíos.
21La alabanza de Jehová proclamará mi boca;
Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.

3) Ver el siguiente video explicativo: Resumen del libro de Jeremías
4). Lee y escucha: | Jeremías 1

Jeremías 1

Llamamiento y misión de Jeremías

1Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín.
2Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado.
3Le vino también en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalén en el mes quinto.
4Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:
5Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
6Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.
7Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.
8No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.
9Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.
10Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.
11La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro.
12Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.
13Vino a mí la palabra de Jehová por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla que hierve; y su faz está hacia el norte.
14Me dijo Jehová: Del norte se soltará el mal sobre todos los moradores de esta tierra.
15Porque he aquí que yo convoco a todas las familias de los reinos del norte, dice Jehová; y vendrán, y pondrá cada uno su campamento a la entrada de las puertas de Jerusalén, y junto a todos sus muros en derredor, y contra todas las ciudades de Judá.
16Y a causa de toda su maldad, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron.
17Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.
18Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra.
19Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.

La Llamada y el Ministerio de Jeremías

“Pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.” Jeremías 1:19

Contexto Histórico de Jeremías

Jeremías vivió en una época marcada por peligros y declives. Fue llamado a ser profeta en el decimotercer año del reinado de Josías, el último monarca reformador de Judá, alrededor de 627 a.C. Su ministerio se extendió por más de cuarenta años, abarcando el periodo crítico que condujo a la caída de Jerusalén en 587 a.C.

El Llamado de Jeremías

El primer capítulo del libro de Jeremías destaca elementos cruciales sobre su llamado. Dios lo había escogido incluso antes de nacer, proporcionándole una gran tranquilidad en momentos de oposición. A pesar de ser muy joven, Jeremías fue comisionado a hablar la verdad sobre Judá y las naciones vecinas. La promesa de que el Señor pondría las palabras en su boca fortaleció su determinación.

Visiones y Promesas Divinas

Las visiones que recibió Jeremías, como la rama de almendro y la olla hirviendo, eran símbolos del cumplimiento inminente de las palabras de Dios. Estas visiones ayudaron al profeta a entender la gravedad del juicio que se acercaba. A pesar de las dificultades que enfrentaría, Dios le prometió protección y le aseguró que no lo abandonaría, brindándole la valentía necesaria para continuar su ministerio, incluso cuando luchara “contra todo el país”.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!