PLAN A
Reflexión # 206. Lunes 24 - Agosto 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Lee y escucha: | Josué 21
Lee y escucha: Josué 21 Texto)
Josué 21
Ciudades de los levitas
1Los jefes de los padres de los levitas vinieron al sacerdote Eleazar, a Josué hijo de Nun y a los cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel,
2y les hablaron en Silo en la tierra de Canaán, diciendo: Jehová mandó por medio de Moisés que nos fuesen dadas ciudades donde habitar, con sus ejidos para nuestros ganados.
3Entonces los hijos de Israel dieron de su propia herencia a los levitas, conforme al mandato de Jehová, estas ciudades con sus ejidos.
4Y la suerte cayó sobre las familias de los coatitas; y los hijos de Aarón el sacerdote, que eran de los levitas, obtuvieron por suerte de la tribu de Judá, de la tribu de Simeón y de la tribu de Benjamín, trece ciudades.
5Y los otros hijos de Coat obtuvieron por suerte diez ciudades de las familias de la tribu de Efraín, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manasés.
6Los hijos de Gersón obtuvieron por suerte, de las familias de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí y de la media tribu de Manasés en Basán, trece ciudades.
7Los hijos de Merari según sus familias obtuvieron de la tribu de Rubén, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabulón, doce ciudades.
8Dieron, pues, los hijos de Israel a los levitas estas ciudades con sus ejidos, por suertes, como había mandado Jehová por conducto de Moisés.
9De la tribu de los hijos de Judá, y de la tribu de los hijos de Simeón, dieron estas ciudades que fueron nombradas,
10las cuales obtuvieron los hijos de Aarón de las familias de Coat, de los hijos de Leví; porque para ellos fue la suerte en primer lugar.
11Les dieron Quiriat-arba del padre de Anac, la cual es Hebrón, en el monte de Judá, con sus ejidos en sus contornos.
12Mas el campo de la ciudad y sus aldeas dieron a Caleb hijo de Jefone, por posesión suya.
13Y a los hijos del sacerdote Aarón dieron Hebrón con sus ejidos como ciudad de refugio para los homicidas; además, Libna con sus ejidos,
14Jatir con sus ejidos, Estemoa con sus ejidos,
15Holón con sus ejidos, Debir con sus ejidos,
16Aín con sus ejidos, Juta con sus ejidos y Bet-semes con sus ejidos; nueve ciudades de estas dos tribus;
17y de la tribu de Benjamín, Gabaón con sus ejidos, Geba con sus ejidos,
18Anatot con sus ejidos, Almón con sus ejidos; cuatro ciudades.
19Todas las ciudades de los sacerdotes hijos de Aarón son trece con sus ejidos.
20Mas las familias de los hijos de Coat, levitas, los que quedaban de los hijos de Coat, recibieron por suerte ciudades de la tribu de Efraín.
21Les dieron Siquem con sus ejidos, en el monte de Efraín, como ciudad de refugio para los homicidas; además, Gezer con su ejidos,
22Kibsaim con sus ejidos y Bet-horón con sus ejidos; cuatro ciudades.
23De la tribu de Dan, Elteque con sus ejidos, Gibetón con sus ejidos,
24Ajalón con sus ejidos y Gat-rimón con sus ejidos; cuatro ciudades.
25Y de la media tribu de Manasés, Taanac con sus ejidos y Gat-rimón con sus ejidos; dos ciudades.
26Todas las ciudades para el resto de las familias de los hijos de Coat fueron diez con sus ejidos.
27A los hijos de Gersón de las familias de los levitas, dieron de la media tribu de Manasés a Golán en Basán con sus ejidos como ciudad de refugio para los homicidas, y además, Beestera con sus ejidos; dos ciudades.
28De la tribu de Isacar, Cisón con sus ejidos, Daberat con sus ejidos,
29Jarmut con sus ejidos y En-ganim con sus ejidos; cuatro ciudades.
30De la tribu de Aser, Miseal con sus ejidos, Abdón con sus ejidos,
31Helcat con sus ejidos y Rehob con sus ejidos; cuatro ciudades.
32Y de la tribu de Neftalí, Cedes en Galilea con sus ejidos como ciudad de refugio para los homicidas, y además, Hamot-dor con sus ejidos y Cartán con sus ejidos; tres ciudades.
33Todas las ciudades de los gersonitas por sus familias fueron trece ciudades con sus ejidos.
34Y a las familias de los hijos de Merari, levitas que quedaban, se les dio de la tribu de Zabulón, Jocneam con sus ejidos, Carta con sus ejidos,
35Dimna con sus ejidos y Naalal con sus ejidos; cuatro ciudades.
36Y de la tribu de Rubén, Beser con sus ejidos, Jahaza con sus ejidos,
37Cademot con sus ejidos y Mefaat con sus ejidos; cuatro ciudades.
38De la tribu de Gad, Ramot de Galaad con sus ejidos como ciudad de refugio para los homicidas; además, Mahanaim con sus ejidos,
39Hesbón con sus ejidos y Jazer con sus ejidos; cuatro ciudades.
40Todas las ciudades de los hijos de Merari por sus familias, que restaban de las familias de los levitas, fueron por sus suertes doce ciudades.
41Y todas las ciudades de los levitas en medio de la posesión de los hijos de Israel, fueron cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos.
42Y estas ciudades estaban apartadas la una de la otra, cada cual con sus ejidos alrededor de ella; así fue con todas estas ciudades.
Israel ocupa la tierra
43De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella.
44Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos.
45No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.
2). Lee y escucha: | Hechos 12
Lee y escucha: | Hechos 12 Texto)
Hechos 12
Jacobo, muerto; Pedro, encarcelado
1En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles.
2Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.
3Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura.
4Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua.
5Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.
Pedro es librado de la cárcel
6Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.
7Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.
8Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.
9Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.
10Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él.
11Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.
12Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.
13Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode,
14la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta.
15Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel!
16Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos.
17Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar.
18Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro.
19Mas Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte. Después descendió de Judea a Cesarea y se quedó allí.
Muerte de Herodes
20Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón; pero ellos vinieron de acuerdo ante él, y sobornado Blasto, que era camarero mayor del rey, pedían paz, porque su territorio era abastecido por el del rey.
21Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó.
22Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre!
23Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.
24Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.
25Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusalén, llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos.
3) Ver el siguiente video explicativo: El Reflexiones sobre Jeremías 14: desastres y juicios Divinos.
4). Lee y escucha: | Jeremías 16
Lee y escucha: | Jeremías 16 (Texto)
Jeremías 16
Juicio de Jehová contra Judá
1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2No tomarás para ti mujer, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar.
3Porque así ha dicho Jehová acerca de los hijos y de las hijas que nazcan en este lugar, de sus madres que los den a luz y de los padres que los engendren en esta tierra:
4De dolorosas enfermedades morirán; no serán plañidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra; con espada y con hambre serán consumidos, y sus cuerpos servirán de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.
5Porque así ha dicho Jehová: No entres en casa de luto, ni vayas a lamentar, ni los consueles; porque yo he quitado mi paz de este pueblo, dice Jehová, mi misericordia y mis piedades.
6Morirán en esta tierra grandes y pequeños; no se enterrarán, ni los plañirán, ni se rasgarán ni se raerán los cabellos por ellos;
7ni partirán pan por ellos en el luto para consolarlos de sus muertos; ni les darán a beber vaso de consolaciones por su padre o por su madre.
8Asimismo no entres en casa de banquete, para sentarte con ellos a comer o a beber.
9Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo haré cesar en este lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros días, toda voz de gozo y toda voz de alegría, y toda voz de esposo y toda voz de esposa.
10Y acontecerá que cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas, te dirán ellos: ¿Por qué anuncia Jehová contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Qué maldad es la nuestra, o qué pecado es el nuestro, que hemos cometido contra Jehová nuestro Dios?
11Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley;
12y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí.
13Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, y allá serviréis a dioses ajenos de día y de noche; porque no os mostraré clemencia.
14No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto;
15sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres.
16He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos.
17Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos.
18Pero primero pagaré al doble su iniquidad y su pecado; porque contaminaron mi tierra con los cadáveres de sus ídolos, y de sus abominaciones llenaron mi heredad.
19Oh Jehová, fortaleza mía y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción, a ti vendrán naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho.
20¿Hará acaso el hombre dioses para sí? Mas ellos no son dioses.
21Por tanto, he aquí les enseñaré esta vez, les haré conocer mi mano y mi poder, y sabrán que mi nombre es Jehová.
Reflexiones Sobre Jeremías 16 y el Juicio Divino
Reflexión | Jeremías 16: 21 (Texto)
“Por tanto, he aquí les enseñaré esta vez, les haré conocer mi mano y mi poder, y sabrán que mi nombre es Jehová.” Jeremías 16:21.
La Prohibición del Matrimonio como Símbolo
En el primer segmento del capítulo 16 de Jeremías, se analiza la prohibición del matrimonio impuesta al profeta. Esta restricción no solo tiene el propósito de proteger a Jeremías de los sufrimientos que su pueblo enfrentará durante el asedio y el exilio, sino que, además, simboliza el ascetismo forzado que vendrá como consecuencia del juicio Divino. En una sociedad donde el matrimonio es casi una norma, el celibato de Jeremías se presenta como un contundente mensaje sobre la seria situación espiritual de la nación.
La Ceguera Espiritual del Pueblo
Un aspecto sorprendente de este capítulo es la falta de conciencia del pueblo acerca de su culpabilidad. Se plantean preguntas inquietantes: «¿Por qué ha decretado el SEÑOR esta calamidad tan grande?» Esta ceguera espiritual indica un distanciamiento extremo de Dios, donde la incapacidad de reconocer su propia maldad se vuelve un signo alarmante de su condición. Esta reflexión es particularmente pertinente para las iglesias y la cultura contemporánea: ¿están enfrentando una profunda contrición o permaneciendo inconscientes ante sus propias fallas?
Esperanza a Pesar del Juicio
Aun cuando el SEÑOR anunció el juicio, también hay destellos de esperanza. Dios promete rescatar a su pueblo del exilio, un acto que superará las maravillas del éxodo anterior. Este exilio, además, servirá como una valiosa lección para enseñar a la nación sobre la justicia y la grandeza de Dios. Así, mientras se reduce la idolatría, el pueblo empezará a comprender la profundidad de su relación con Dios, reflejando un cambio significativo en su compromiso espiritual en el futuro.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
