PLAN A

Reflexión # 200. Martes 18 - Agosto 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Josué 15

Josué 15

El territorio de Judá

1La parte que tocó en suerte a la tribu de los hijos de Judá, conforme a sus familias, llegaba hasta la frontera de Edom, teniendo el desierto de Zin al sur como extremo meridional.
2Y su límite por el lado del sur fue desde la costa del Mar Salado, desde la bahía que mira hacia el sur;
3y salía hacia el sur de la subida de Acrabim, pasando hasta Zin; y subiendo por el sur hasta Cades-barnea, pasaba a Hezrón, y subiendo por Adar daba vuelta a Carca.
4De allí pasaba a Asmón, y salía al arroyo de Egipto, y terminaba en el mar. Este, pues, os será el límite del sur.
5El límite oriental es el Mar Salado hasta la desembocadura del Jordán. Y el límite del lado del norte, desde la bahía del mar en la desembocadura del Jordán;
6y sube este límite por Bet-hogla, y pasa al norte de Bet-arabá, y de aquí sube a la piedra de Bohán hijo de Rubén.
7Luego sube a Debir desde el valle de Acor; y al norte mira sobre Gilgal, que está enfrente de la subida de Adumín, que está al sur del arroyo; y pasa hasta las aguas de En-semes, y sale a la fuente de Rogel.
8Y sube este límite por el valle del hijo de Hinom al lado sur del jebuseo, que es Jerusalén. Luego sube por la cumbre del monte que está enfrente del valle de Hinom hacia el occidente, el cual está al extremo del valle de Refaim, por el lado del norte.
9Y rodea este límite desde la cumbre del monte hasta la fuente de las aguas de Neftoa, y sale a las ciudades del monte de Efrón, rodeando luego a Baala, que es Quiriat-jearim.
10Después gira este límite desde Baala hacia el occidente al monte de Seir; y pasa al lado del monte de Jearim hacia el norte, el cual es Quesalón, y desciende a Bet-semes, y pasa a Timna.
11Sale luego al lado de Ecrón hacia el norte; y rodea a Sicrón, y pasa por el monte de Baala, y sale a Jabneel y termina en el mar.
12El límite del occidente es el Mar Grande. Este fue el límite de los hijos de Judá, por todo el contorno, conforme a sus familias.

Caleb conquista Hebrón y Debir

13Mas a Caleb hijo de Jefone dio su parte entre los hijos de Judá, conforme al mandamiento de Jehová a Josué; la ciudad de Quiriat-arba padre de Anac, que es Hebrón.
14Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac, a Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac.
15De aquí subió contra los que moraban en Debir; y el nombre de Debir era antes Quiriat-sefer.
16Y dijo Caleb: Al que atacare a Quiriat-sefer, y la tomare, yo le daré mi hija Acsa por mujer.
17Y la tomó Otoniel, hijo de Cenaz hermano de Caleb; y él le dio su hija Acsa por mujer.
18Y aconteció que cuando la llevaba, él la persuadió que pidiese a su padre tierras para labrar. Ella entonces se bajó del asno. Y Caleb le dijo: ¿Qué tienes?
19Y ella respondió: Concédeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame también fuentes de aguas. El entonces le dio las fuentes de arriba, y las de abajo.

Las ciudades de Judá

20Esta, pues, es la heredad de la tribu de los hijos de Judá por sus familias.
21Y fueron las ciudades de la tribu de los hijos de Judá en el extremo sur, hacia la frontera de Edom: Cabseel, Edar, Jagur,
22Cina, Dimona, Adada,
23Cedes, Hazor, Itnán,
24Zif, Telem, Bealot,
25Hazor-hadata, Queriot, Hezrón (que es Hazor),
26Amam, Sema, Molada,
27Hazar-gada, Hesmón, Bet-pelet,
28Hazar-sual, Beerseba, Bizotia,
29Baala, Iim, Esem,
30Eltolad, Quesil, Horma,
31Siclag, Madmana, Sansana,
32Lebaot, Silhim, Aín y Rimón; por todas veintinueve ciudades con sus aldeas.
33En las llanuras, Estaol, Zora, Asena,
34Zanoa, En-ganim, Tapúa, Enam,
35Jarmut, Adulam, Soco, Azeca,
36Saaraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim; catorce ciudades con sus aldeas.
37Zenán, Hadasa, Migdal-gad,
38Dileán, Mizpa, Jocteel,
39Laquis, Boscat, Eglón,
40Cabón, Lahmam, Quitlis,
41Gederot, Bet-dagón, Naama y Maceda; dieciséis ciudades con sus aldeas.
42Libna, Eter, Asán,
43Jifta, Asena, Nezib,
44Keila, Aczib y Maresa; nueve ciudades con sus aldeas.
45Ecrón con sus villas y sus aldeas.
46Desde Ecrón hasta el mar, todas las que están cerca de Asdod con sus aldeas.
47Asdod con sus villas y sus aldeas; Gaza con sus villas y sus aldeas hasta el río de Egipto, y el Mar Grande con sus costas.
48Y en las montañas, Samir, Jatir, Soco,
49Dana, Quiriat-sana (que es Debir);
50Anab, Estemoa, Anim,
51Gosén, Holón y Gilo; once ciudades con sus aldeas.
52Arab, Duma, Esán,
53Janum, Bet-tapúa, Afeca,
54Humta, Quiriat-arba (la cual es Hebrón) y Sior; nueve ciudades con sus aldeas.
55Maón, Carmel, Zif, Juta,
56Jezreel, Jocdeam, Zanoa,
57Caín, Gabaa y Timna; diez ciudades con sus aldeas.
58Halhul, Bet-sur, Gedor,
59Maarat, Bet-anot y Eltecón; seis ciudades con sus aldeas.
60Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim) y Rabá; dos ciudades con sus aldeas.
61En el desierto, Bet-arabá, Midín, Secaca,
62Nibsán, la Ciudad de la Sal y Engadi; seis ciudades con sus aldeas.
63Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron arrojarlos; y ha quedado el jebuseo en Jerusalén con los hijos de Judá hasta hoy.

2). Lee y escucha: | Hechos 6

Hechos 6

Elección de siete diáconos

1En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.
2Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.
3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.
4Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.
5Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía;
6a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.
7Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

Arresto de Esteban

8Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.
9Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban.
10Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
11Entonces sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.
12Y soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al concilio.
13Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley;
14pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés.
15Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.

3). Lee y escucha: | Jeremías 10

Jeremías 10

Los falsos dioses y el Dios verdadero

1Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.
2Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman.
3Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril.
4Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva.
5Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.
6No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío.
7¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti.
8Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño.
9Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos es todo.
10Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación.
11Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos.
12El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría;
13a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.
14Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella.
15Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán.
16No es así la porción de Jacob; porque él es el Hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad; Jehová de los ejércitos es su nombre.

Asolamiento de Judá

17Recoge de las tierras tus mercaderías, la que moras en lugar fortificado.
18Porque así ha dicho Jehová: He aquí que esta vez arrojaré con honda los moradores de la tierra, y los afligiré, para que lo sientan.
19¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Pero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla.
20Mi tienda está destruida, y todas mis cuerdas están rotas; mis hijos me han abandonado y perecieron; no hay ya más quien levante mi tienda, ni quien cuelgue mis cortinas.
21Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a Jehová; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado se esparció.
22He aquí que voz de rumor viene, y alboroto grande de la tierra del norte, para convertir en soledad todas las ciudades de Judá, en morada de chacales.
23Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.
24Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles.
25Derrama tu enojo sobre los pueblos que no te conocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre; porque se comieron a Jacob, lo devoraron, le han consumido, y han asolado su morada.

4) Ver el siguiente video explicativo: Reflexiones sobre Jeremías 10: la sabiduría de un profeta y el futuro de un pueblo
Reflexiones sobre el mensaje de Jeremías 10

“Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a Jehová; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado se esparció.”  Jeremías 10: 21

Incompetencia de los líderes en Jeremías 10

En el capítulo 10 del libro de Jeremías, encontramos una denuncia profunda sobre la falta de liderazgo en Judá. La advertencia de un castigo catastrófico se atribuye a los líderes incompetentes que, en lugar de buscar al SEÑOR, han llevado a su rebaño a la dispersión. Los «pastores», en este contexto, representan no solo a los reyes y sacerdotes, sino también a todos los que dirigen los asuntos de la nación. Su necedad se manifiesta en la falta de búsqueda genuina de la voluntad Divina, lo que implica que no están dispuestos a hacer lo que Dios realmente desea.

Las consecuencias de no buscar a Dios

La advertencia es clara: si los líderes se entregan al egoísmo y a la disolución, las perspectivas para la nación son sombrías. Por el contrario, si buscan conocer y obedecer los mandatos de Dios, hay esperanza. Esta dinámica se repite no solo en las naciones, sino también en las iglesias. La responsabilidad de un pueblo virtuoso recae enormemente en la integridad y el compromiso de sus líderes.

La intercesión de Jeremías por su pueblo

En los versículos finales del capítulo, Jeremías expresa una profunda identificación con su nación. Su súplica a Dios refleja la comprensión de que el hombre no puede dirigir su propio destino, y reconoce la necesidad del perdón Divino. La confesión de Jeremías abarca los pecados del pueblo, especialmente la arrogancia de ignorar la soberanía de Dios. Su clamor resuena como un llamamiento por la salvación de Jacob, la nación del pacto, suplicando que la ira de Dios no los destruya completamente.

Este llamado de Jeremías a la justicia y a la misericordia nos recuerda el papel crucial de la intercesión en momentos de crisis, mostrando cómo un verdadero líder se preocupa por el bienestar de su gente y busca el favor de Dios en medio del juicio.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!