PLAN A

Reflexión # 194. Miércoles 12 - Agosto 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Josué 9

Josué 9

Astucia de los gabaonitas

1Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este lado del Jordán, así en las montañas como en los llanos, y en toda la costa del Mar Grande delante del Líbano, los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos,
2se concertaron para pelear contra Josué e Israel.
3Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai,
4usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados,
5y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso.
6Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con nosotros.
7Y los de Israel respondieron a los heveos: Quizás habitáis en medio de nosotros. ¿Cómo, pues, podremos hacer alianza con vosotros?
8Ellos respondieron a Josué: Nosotros somos tus siervos. Y Josué les dijo: ¿Quiénes sois vosotros, y de dónde venís?
9Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierra muy lejana, por causa del nombre de Jehová tu Dios; porque hemos oído su fama, y todo lo que hizo en Egipto,
10y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán: a Sehón rey de Hesbón, y a Og rey de Basán, que estaba en Astarot.
11Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora alianza con nosotros.
12Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para el camino el día que salimos para venir a vosotros; y helo aquí ahora ya seco y mohoso.
13Estos cueros de vino también los llenamos nuevos; helos aquí ya rotos; también estos nuestros vestidos y nuestros zapatos están ya viejos a causa de lo muy largo del camino.
14Y los hombres de Israel tomaron de la provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.
15Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza concediéndoles la vida; y también lo juraron los príncipes de la congregación.
16Pasados tres días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos.
17Y salieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a las ciudades de ellos; y sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.
18Y no los mataron los hijos de Israel, por cuanto los príncipes de la congregación les habían jurado por Jehová el Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los príncipes.
19Mas todos los príncipes respondieron a toda la congregación: Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar.
20Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, para que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento que les hemos hecho.
21Dijeron, pues, de ellos los príncipes: Dejadlos vivir; y fueron constituidos leñadores y aguadores para toda la congregación, concediéndoles la vida, según les habían prometido los príncipes.
22Y llamándolos Josué, les habló diciendo: ¿Por qué nos habéis engañado, diciendo: Habitamos muy lejos de vosotros, siendo así que moráis en medio de nosotros?
23Ahora, pues, malditos sois, y no dejará de haber de entre vosotros siervos, y quien corte la leña y saque el agua para la casa de mi Dios.
24Y ellos respondieron a Josué y dijeron: Como fue dado a entender a tus siervos que Jehová tu Dios había mandado a Moisés su siervo que os había de dar toda la tierra, y que había de destruir a todos los moradores de la tierra delante de vosotros, por esto temimos en gran manera por nuestras vidas a causa de vosotros, e hicimos esto.
25Ahora, pues, henos aquí en tu mano; lo que te pareciere bueno y recto hacer de nosotros, hazlo.
26Y él lo hizo así con ellos; pues los libró de la mano de los hijos de Israel, y no los mataron.
27Y Josué los destinó aquel día a ser leñadores y aguadores para la congregación, y para el altar de Jehová en el lugar que Jehová eligiese, lo que son hasta hoy.

2). Lee y escucha: | Salmos 149

Salmos 149

Exhortación a Israel, para que alabe a Jehová

1Cantad a Jehová cántico nuevo;
Su alabanza sea en la congregación de los santos.
2Alégrese Israel en su Hacedor;
Los hijos de Sion se gocen en su Rey.
3Alaben su nombre con danza;
Con pandero y arpa a él canten.
4Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo;
Hermoseará a los humildes con la salvación.
5Regocíjense los santos por su gloria,
Y canten aun sobre sus camas.
6Exalten a Dios con sus gargantas,
Y espadas de dos filos en sus manos,
7Para ejecutar venganza entre las naciones,
Y castigo entre los pueblos;
8Para aprisionar a sus reyes con grillos,
Y a sus nobles con cadenas de hierro;
9Para ejecutar en ellos el juicio decretado;
Gloria será esto para todos sus santos. Aleluya.

2). Lee y escucha: | Salmos 150

Salmos 150

Exhortación a alabar a Dios con instrumentos de música

1Alabad a Dios en su santuario;
Alabadle en la magnificencia de su firmamento.
2Alabadle por sus proezas;
Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.
3Alabadle a son de bocina;
Alabadle con salterio y arpa.
4Alabadle con pandero y danza;
Alabadle con cuerdas y flautas.
5Alabadle con címbalos resonantes;
Alabadle con címbalos de júbilo.
6Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya

3) Ver el siguiente video explicativo: Repaso del Libro de Salmo
4). Lee y escucha: | Jeremías 4

Jeremías 4

1Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, y no anduvieres de acá para allá,
2y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y en justicia, entonces las naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán.
3Porque así dice Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalén: Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos.
4Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.

Judá es amenazada de invasión

5Anunciad en Judá, y proclamad en Jerusalén, y decid: Tocad trompeta en la tierra; pregonad, juntaos, y decid: Reuníos, y entrémonos en las ciudades fortificadas.
6Alzad bandera en Sion, huid, no os detengáis; porque yo hago venir mal del norte, y quebrantamiento grande.
7El león sube de la espesura, y el destruidor de naciones está en marcha, y ha salido de su lugar para poner tu tierra en desolación; tus ciudades quedarán asoladas y sin morador.
8Por esto vestíos de cilicio, endechad y aullad; porque la ira de Jehová no se ha apartado de nosotros.
9En aquel día, dice Jehová, desfallecerá el corazón del rey y el corazón de los príncipes, y los sacerdotes estarán atónitos, y se maravillarán los profetas.
10Y dije: ¡Ay, ay, Jehová Dios! Verdaderamente en gran manera has engañado a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: Paz tendréis; pues la espada ha venido hasta el alma.
11En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Viento seco de las alturas del desierto vino a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar.
12Viento más vehemente que este vendrá a mí; y ahora yo pronunciaré juicios contra ellos.
13He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino; más ligeros son sus caballos que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque entregados somos a despojo!
14Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?
15Porque una voz trae las nuevas desde Dan, y hace oír la calamidad desde el monte de Efraín.
16Decid a las naciones: He aquí, haced oír sobre Jerusalén: Guardas vienen de tierra lejana, y lanzarán su voz contra las ciudades de Judá.
17Como guardas de campo estuvieron en derredor de ella, porque se rebeló contra mí, dice Jehová.
18Tu camino y tus obras te hicieron esto; esta es tu maldad, por lo cual amargura penetrará hasta tu corazón.
19¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque sonido de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra.
20Quebrantamiento sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra es destruida; de repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas.
21¿Hasta cuándo he de ver bandera, he de oír sonido de trompeta?
22Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron.
23Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz.
24Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos.
25Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido.
26Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.
27Porque así dijo Jehová: Toda la tierra será asolada; pero no la destruiré del todo.
28Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán, porque hablé, lo pensé, y no me arrepentí, ni desistiré de ello.
29Al estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huyó toda la ciudad; entraron en las espesuras de los bosques, y subieron a los peñascos; todas las ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas morador alguno.
30Y tú, destruida, ¿qué harás? Aunque te vistas de grana, aunque te adornes con atavíos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; te menospreciarán tus amantes, buscarán tu vida.
31Porque oí una voz como de mujer que está de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion que lamenta y extiende sus manos, diciendo: ¡Ay ahora de mí! que mi alma desmaya a causa de los asesinos.

Reflexiones sobre el arrepentimiento en Jeremías 4

“Lava de la maldad tu corazón, Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti tus malos pensamientos?”  Jeremías 4: 14

La Desgarradora Profecía de Jeremías

El capítulo 4 de Jeremías se centraba en la devastación que las fuerzas babilónicas traerían sobre Israel. Esta predicción, pronunciada con la intensidad de la voz de Dios, revela la angustia del profeta, quien experimenta una profunda sensación de dolor y desolación al anticipar el sufrimiento de su pueblo. En sus palabras se percibe el eco del sufrimiento Divino por la rebeldía de aquellos a quienes Él ama.

Llamado a la Conversión

A pesar del inminente juicio, hay un mensaje de esperanza. Dios, en su infinita misericordia, declara que aún hay tiempo para volver a Él. Este regreso no debe ser un mero simulacro, sino una transformación sincera, donde Israel abandona sus ídolos y se compromete a actitudes de fidelidad y justicia. La repetición del juramento en nombre del SEÑOR establece la seriedad del compromiso que deben asumir.

La Autenticidad del Arrepentimiento

El profeta utiliza imágenes potentes que ilustran la necesidad de un arrepentimiento genuino. Se llama al pueblo a preparar su corazón y a no sembrar en terrenos espinosos, sugiriendo que la receptividad hacia Dios es esencial para la vida espiritual. La circuncisión del corazón, mencionada en este pasaje, simboliza un cambio interno más que un mero cumplimiento externo de la ley. Esta idea resuena a través de las Escrituras, destacando que lo que Dios realmente busca es un corazón transformado, capaz de reconocer su soberanía y compromiso.

 Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!