PLAN A

Reflexión # 183. Sábado 01 - Agosto 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Deuteronomio 32

Deuteronomio 32

1Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca.
2Goteará como la lluvia mi enseñanza; Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba;
3Porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios.
4El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.
5La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, Generación torcida y perversa.
6¿Así pagáis a Jehová, Pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? El te hizo y te estableció.
7Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones; Pregunta a tu padre, y él te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán.
8Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.
9Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó.
10Le halló en tierra de desierto, Y en yermo de horrible soledad; Lo trajo alrededor, lo instruyó, Lo guardó como a la niña de su ojo.
11Como el águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas,
12Jehová solo le guió, Y con él no hubo dios extraño.
13Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra, Y comió los frutos del campo, E hizo que chupase miel de la peña, Y aceite del duro pedernal;
14Mantequilla de vacas y leche de ovejas, Con grosura de corderos, Y carneros de Basán; también machos cabríos, Con lo mejor del trigo; Y de la sangre de la uva bebiste vino.
15Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); Entonces abandonó al Dios que lo hizo, Y menospreció la Roca de su salvación.
16Le despertaron a celos con los dioses ajenos; Lo provocaron a ira con abominaciones.
17Sacrificaron a los demonios, y no a Dios; A dioses que no habían conocido, A nuevos dioses venidos de cerca, Que no habían temido vuestros padres.
18De la Roca que te creó te olvidaste; Te has olvidado de Dios tu creador.
19Y lo vio Jehová, y se encendió en ira Por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.
20Y dijo: Esconderé de ellos mi rostro, Veré cuál será su fin; Porque son una generación perversa, Hijos infieles.
21Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, Los provocaré a ira con una nación insensata.
22Porque fuego se ha encendido en mi ira, Y arderá hasta las profundidades del Seol; Devorará la tierra y sus frutos, Y abrasará los fundamentos de los montes.
23Yo amontonaré males sobre ellos; Emplearé en ellos mis saetas.
24Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente Y de peste amarga; Diente de fieras enviaré también sobre ellos, Con veneno de serpientes de la tierra.
25Por fuera desolará la espada, Y dentro de las cámaras el espanto; Así al joven como a la doncella, Al niño de pecho como al hombre cano.
26Yo había dicho que los esparciría lejos, Que haría cesar de entre los hombres la memoria de ellos,
27De no haber temido la provocación del enemigo, No sea que se envanezcan sus adversarios, No sea que digan: Nuestra mano poderosa Ha hecho todo esto, y no Jehová.
28Porque son nación privada de consejos, Y no hay en ellos entendimiento.
29¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, Y se dieran cuenta del fin que les espera!
30¿Cómo podría perseguir uno a mil, Y dos hacer huir a diez mil, Si su Roca no los hubiese vendido, Y Jehová no los hubiera entregado?
31Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca, Y aun nuestros enemigos son de ello jueces.
32Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, Y de los campos de Gomorra; Las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, Racimos muy amargos tienen.
33Veneno de serpientes es su vino, Y ponzoña cruel de áspides.
34¿No tengo yo esto guardado conmigo, Sellado en mis tesoros?
35Mía es la venganza y la retribución; A su tiempo su pie resbalará, Porque el día de su aflicción está cercano, Y lo que les está preparado se apresura.
36Porque Jehová juzgará a su pueblo, Y por amor de sus siervos se arrepentirá, Cuando viere que la fuerza pereció, Y que no queda ni siervo ni libre.
37Y dirá: ¿Dónde están sus dioses, La roca en que se refugiaban;
38Que comían la grosura de sus sacrificios, Y bebían el vino de sus libaciones? Levántense, que os ayuden Y os defiendan.
39Ved ahora que yo, yo soy, Y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; Y no hay quien pueda librar de mi mano.
40Porque yo alzaré a los cielos mi mano, Y diré: Vivo yo para siempre,
41Si afilare mi reluciente espada, Y echare mano del juicio, Yo tomaré venganza de mis enemigos, Y daré la retribución a los que me aborrecen.
42Embriagaré de sangre mis saetas, Y mi espada devorará carne; En la sangre de los muertos y de los cautivos, En las cabezas de larga cabellera del enemigo.
43Alabad, naciones, a su pueblo, Porque él vengará la sangre de sus siervos, Y tomará venganza de sus enemigos, Y hará expiación por la tierra de su pueblo.
44Vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun.
45Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel;
46y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley.
47Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.

Se le permite a Moisés contemplar la tierra de Canaán

48Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo:
49Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de Moab que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy por heredad a los hijos de Israel;
50y muere en el monte al cual subes, y sé unido a tu pueblo, así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su pueblo;
51por cuanto pecasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.
52Verás, por tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.

2). Lee y escucha: | Salmos 129

Lee y escucha: | Salmos 129

Plegaria pidiendo la destrucción de los enemigos de Sion

1Mucho me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel;
2Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí.
3Sobre mis espaldas araron los aradores; Hicieron largos surcos.
4Jehová es justo; Cortó las coyundas de los impíos.
5Serán avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen a Sion.
6Serán como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca;
7De la cual no llenó el segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas.
8Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehová.

2). Lee y escucha: | Salmos 130

Lee y escucha: | Salmos 130

Esperanza en que Jehová dará redención

1De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.
2Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica.
3JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
4Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.
5Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado.
6Mi alma espera a Jehová Más que los centinelas a la mañana, Más que los vigilantes a la mañana.
7Espere Israel a Jehová, Porque en Jehová hay misericordia, Y abundante redención con él;
8Y él redimirá a Israel De todos sus pecados.

2). Lee y escucha: | Salmos 131

Lee y escucha: | Salmos 131

Confiando en Dios como un niño

1Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas demasiado sublimes para mí.
2En verdad que me he comportado y he acallado mi alma Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma.
3Espera, oh Israel, en Jehová, Desde ahora y para siempre.

3). Ver el siguiente video explicativo: Cómo NO debes de hacer oraciones, dar ni ayunar
4). Lee y escucha: | Isaías 59

Isaías 59

Confesión del pecado de Israel

1He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;
2pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.
3Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.
4No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad.
5Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos, morirá; y si los apretaren, saldrán víboras.
6Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos.
7Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos.
8No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz.
9Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad.
10Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos.
11Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros.
12Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:
13el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira.
14Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir.
15Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho.
16Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia.
17Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto,
18como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa.
19Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.
20Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová.
21Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.

 

El Mensaje de Isaías 59: Una Llama de Esperanza en Medio del Peor de los Pecados

“Y vio que no había hombre, y se maravilló de que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su justicia.” Isaías 59:16

Introducción a Isaías 59

El capítulo 59 del libro de Isaías se presenta como un desglose poderoso de la condición espiritual del pueblo de Dios. En este contexto, emerge la narración de un pueblo que lucha contra la desesperación marcada por el pecado, reflejando etapas oscuras a lo largo de la historia de Israel.

Desesperación y Pecado (59:1-8)

La primera sección describe la desesperación del pueblo. Es importante notar que el profeta Isaías no escatima al apuntar que la dificultad no proviene de Dios. «La mano del Señor no se queda corta para salvar» (59:1) y aclara que son «vuestras iniquidades las que os separan de vuestro Dios» (59:2). Aquí, se enumeran problemas tales como la injusticia, la falta de integridad, y la violencia. Además, subraya una verdad devastadora: el mal emana desde el interior, reflejando pensamientos perversos que llevan a la destrucción.

El Lamento Colectivo (59:9-15a)

En la segunda sección, el lamento colectivo resuena a través de la comunidad. Con un lenguaje brutalmente sincero, el pueblo de Dios confiesa no solo sus pecados individuales, sino también las iniquidades de su cultura. Esta actitud de arrepentimiento es esencial, ya que indica una posibilidad de transformación y esperanza. A menudo, es necesario tocar fondo para que surja el deseo de cambio.

Esperanza en la Redención (59:15b-21)

Finalmente, en la tercera sección, se revela que solo Dios puede salvar.  “Por eso su propio brazo vendrá a salvarlos” (59:16). Isaías culmina este mensaje con una promesa de redención y esperanza, que se extiende a las categorías del nuevo pacto. Es un recordatorio poderoso de que, a pesar de la persistencia del pecado, la gracia de Dios siempre ofrece un camino hacia la restauración.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

Loading