Reflexión # 225. Sábado 13 de septiembre 2025
Pasos para realizar hoy:
1). Lee y escucha: | Jueces 14
Lee y escucha: | Jueces 14 (Texto)
Jueces 14
Sansón y la mujer filistea de Timnat
1Descendió Sansón a Timnat, y vio en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos.
2Y subió, y lo declaró a su padre y a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer.
3Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada.
4Mas su padre y su madre no sabían que esto venía de Jehová, porque él buscaba ocasión contra los filisteos; pues en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel.
5Y Sansón descendió con su padre y con su madre a Timnat; y cuando llegaron a las viñas de Timnat, he aquí un león joven que venía rugiendo hacia él.
6Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que había hecho.
7Descendió, pues, y habló a la mujer; y ella agradó a Sansón.
8Y volviendo después de algunos días para tomarla, se apartó del camino para ver el cuerpo muerto del león; y he aquí que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas, y un panal de miel.
9Y tomándolo en sus manos, se fue comiéndolo por el camino; y cuando alcanzó a su padre y a su madre, les dio también a ellos que comiesen; mas no les descubrió que había tomado aquella miel del cuerpo del león.
10Vino, pues, su padre adonde estaba la mujer, y Sansón hizo allí banquete; porque así solían hacer los jóvenes.
11Y aconteció que cuando ellos le vieron, tomaron treinta compañeros para que estuviesen con él.
12Y Sansón les dijo: Yo os propondré ahora un enigma, y si en los siete días del banquete me lo declaráis y descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta.
13Mas si no me lo podéis declarar, entonces vosotros me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de fiesta. Y ellos respondieron: Propón tu enigma, y lo oiremos.
14Entonces les dijo: Del devorador salió comida, Y del fuerte salió dulzura. Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres días.
15Al séptimo día dijeron a la mujer de Sansón: Induce a tu marido a que nos declare este enigma, para que no te quememos a ti y a la casa de tu padre. ¿Nos habéis llamado aquí para despojarnos?
16Y lloró la mujer de Sansón en presencia de él, y dijo: Solamente me aborreces, y no me amas, pues no me declaras el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo. Y él respondió: He aquí que ni a mi padre ni a mi madre lo he declarado, ¿y te lo había de declarar a ti?
17Y ella lloró en presencia de él los siete días que ellos tuvieron banquete; mas al séptimo día él se lo declaró, porque le presionaba; y ella lo declaró a los hijos de su pueblo.
18Al séptimo día, antes que el sol se pusiese, los de la ciudad le dijeron:
¿Qué cosa más dulce que la miel?
¿Y qué cosa más fuerte que el león?
Y él les respondió:
Si no araseis con mi novilla,
Nunca hubierais descubierto mi enigma.
19Y el Espíritu de Jehová vino sobre él, y descendió a Ascalón y mató a treinta hombres de ellos; y tomando sus despojos, dio las mudas de vestidos a los que habían explicado el enigma; y encendido en enojo se volvió a la casa de su padre.
20Y la mujer de Sansón fue dada a su compañero, al cual él había tratado como su amigo.
2). Lee y escucha: | Salmos 136
Salmos 136 (Texto)
Dale clic aquí para leer Salmos 136
Salmos 136
Alabanza por la misericordia eterna de Jehová
1Alabad a Jehová, porque él es bueno,
Porque para siempre es su misericordia.
2Alabad al Dios de los dioses,
Porque para siempre es su misericordia.
3Alabad al Señor de los señores,
Porque para siempre es su misericordia.
4Al único que hace grandes maravillas,
Porque para siempre es su misericordia.
5Al que hizo los cielos con entendimiento,
Porque para siempre es su misericordia.
6Al que extendió la tierra sobre las aguas,
Porque para siempre es su misericordia.
7Al que hizo las grandes lumbreras,
Porque para siempre es su misericordia.
8El sol para que señorease en el día,
Porque para siempre es su misericordia.
9La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche,
Porque para siempre es su misericordia.
10Al que hirió a Egipto en sus primogénitos,
Porque para siempre es su misericordia.
11Al que sacó a Israel de en medio de ellos,
Porque para siempre es su misericordia.
12Con mano fuerte, y brazo extendido,
Porque para siempre es su misericordia.
13Al que dividió el Mar Rojo en partes,
Porque para siempre es su misericordia;
14E hizo pasar a Israel por en medio de él,
Porque para siempre es su misericordia;
15Y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo,
Porque para siempre es su misericordia.
16Al que pastoreó a su pueblo por el desierto,
Porque para siempre es su misericordia.
17Al que hirió a grandes reyes,
Porque para siempre es su misericordia;
18Y mató a reyes poderosos,
Porque para siempre es su misericordia;
19A Sehón rey amorreo,
Porque para siempre es su misericordia;
20Y a Og rey de Basán,
Porque para siempre es su misericordia;
21Y dio la tierra de ellos en heredad,
Porque para siempre es su misericordia;
22En heredad a Israel su siervo,
Porque para siempre es su misericordia.
23El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros,
Porque para siempre es su misericordia;
24Y nos rescató de nuestros enemigos,
Porque para siempre es su misericordia.
25El que da alimento a todo ser viviente,
Porque para siempre es su misericordia.
26Alabad al Dios de los cielos,
Porque para siempre es su misericordia.
3) Ver el siguiente video: La Promesa de Jeremías 33:3: Clama a Mí y Descubre lo Inesperado
4). Lee y escucha: | Jeremías 33
Dale clic aquí para leer Jeremías 33
Jeremías 33
Restauración de la prosperidad de Jerusalén
1Vino palabra de Jehová a Jeremías la segunda vez, estando él aún preso en el patio de la cárcel, diciendo:
2Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre:
3Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
4Porque así ha dicho Jehová Dios de Israel acerca de las casas de esta ciudad, y de las casas de los reyes de Judá, derribadas con arietes y con hachas
5(porque vinieron para pelear contra los caldeos, para llenarlas de cuerpos de hombres muertos, a los cuales herí yo con mi furor y con mi ira, pues escondí mi rostro de esta ciudad a causa de toda su maldad):
6He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.
7Y haré volver los cautivos de Judá y los cautivos de Israel, y los restableceré como al principio.
8Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron.
9Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré.
10Así ha dicho Jehová: En este lugar, del cual decís que está desierto sin hombres y sin animales, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que están asoladas, sin hombre y sin morador y sin animal,
11ha de oírse aún voz de gozo y de alegría, voz de desposado y voz de desposada, voz de los que digan: Alabad a Jehová de los ejércitos, porque Jehová es bueno, porque para siempre es su misericordia; voz de los que traigan ofrendas de acción de gracias a la casa de Jehová. Porque volveré a traer los cautivos de la tierra como al principio, ha dicho Jehová.
12Así dice Jehová de los ejércitos: En este lugar desierto, sin hombre y sin animal, y en todas sus ciudades, aún habrá cabañas de pastores que hagan pastar sus ganados.
13En las ciudades de las montañas, en las ciudades de la Sefela, en las ciudades del Neguev, en la tierra de Benjamín, y alrededor de Jerusalén y en las ciudades de Judá, aún pasarán ganados por las manos del que los cuente, ha dicho Jehová.
14He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá.
15En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra.
16En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará: Jehová, justicia nuestra.
17Porque así ha dicho Jehová: No faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel.
18Ni a los sacerdotes y levitas faltará varón que delante de mí ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los días.
19Vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
20Así ha dicho Jehová: Si pudiereis invalidar mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera que no haya día ni noche a su tiempo,
21podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros.
22Como no puede ser contado el ejército del cielo, ni la arena del mar se puede medir, así multiplicaré la descendencia de David mi siervo, y los levitas que me sirven.
23Vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
24¿No has echado de ver lo que habla este pueblo, diciendo: Dos familias que Jehová escogiera ha desechado? Y han tenido en poco a mi pueblo, hasta no tenerlo más por nación.
25Así ha dicho Jehová: Si no permanece mi pacto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra,
26también desecharé la descendencia de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su descendencia quien sea señor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque haré volver sus cautivos, y tendré de ellos misericordia.
La Promesa de Jeremías 33:3: Clama a Mí y Descubre lo Inesperado
Reflexión Jeremías 33
“Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Jeremías 33: 3
La Invitación de Dios
La invitación encontrada en Jeremías 33:3, «clama a mí, y yo te responderé», sigue siendo un eco poderoso en nuestras vidas. En un mundo lleno de agujeros de incertidumbres y desafíos, esta promesa resuena profundamente. No es solo un llamado a la oración; es una invitación a una conexión genuina con Dios, capaz de transformar nuestro día a día.
La Oración como un Faro de Esperanza
Cuando nos enfrentamos a luchas personales o colectivas, el versículo nos recuerda que la oración no es un mero acto ritual, sino una vía viva para comunicarnos con el Creador. Este acto de clamar es donde encontramos dirección y luz en medio de la oscuridad. El hecho de que Dios nos revele «cosas grandes y ocultas» es un aliciente que nos invita a abrazar la sorpresa y la esperanza en nuestras oraciones.
Fortaleciendo Nuestra Relación con Dios
Al acercarnos a Dios con la confianza de que Él conoce cada rincón de nuestras vidas, debemos hacer de la oración una parte central de nuestra espiritualidad. A medida que hacemos esto, nuestra relación se fortalece, y comenzamos a notar que no solo estamos buscando respuestas, sino también paz y propósito. Jeremías 33:3 no es simplemente un pasaje; es una promesa de que, en nuestra búsqueda activa, encontraremos refugio y claridad.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
![]()
