PLAN A

Reflexión # 269. Lunes 26 - Octubre 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | 2 Samuel 10

2 Samuel 10

1Después de esto, aconteció que murió el rey de los hijos de Amón, y reinó en lugar suyo Hanún su hijo.
2Y dijo David: Yo haré misericordia con Hanún hijo de Nahas, como su padre la hizo conmigo. Y envió David sus siervos para consolarlo por su padre. Mas llegados los siervos de David a la tierra de los hijos de Amón,
3los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún su señor: ¿Te parece que por honrar David a tu padre te ha enviado consoladores? ¿No ha enviado David sus siervos a ti para reconocer e inspeccionar la ciudad, para destruirla?
4Entonces Hanún tomó los siervos de David, les rapó la mitad de la barba, les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y los despidió.
5Cuando se le hizo saber esto a David, envió a encontrarles, porque ellos estaban en extremo avergonzados; y el rey mandó que les dijeran: Quedaos en Jericó hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved.
6Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, enviaron los hijos de Amón y tomaron a sueldo a los sirios de Bet-rehob y a los sirios de Soba, veinte mil hombres de a pie, del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob doce mil hombres.
7Cuando David oyó esto, envió a Joab con todo el ejército de los valientes.
8Y saliendo los hijos de Amón, se pusieron en orden de batalla a la entrada de la puerta; pero los sirios de Soba, de Rehob, de Is-tob y de Maaca estaban aparte en el campo.
9Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y a la retaguardia, entresacó de todos los escogidos de Israel, y se puso en orden de batalla contra los sirios.
10Entregó luego el resto del ejército en mano de Abisai su hermano, y lo alineó para encontrar a los amonitas.
11Y dijo: Si los sirios pudieren más que yo, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón pudieren más que tú, yo te daré ayuda.
12Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere.
13Y se acercó Joab, y el pueblo que con él estaba, para pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de él.
14Entonces los hijos de Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de Abisai, y se refugiaron en la ciudad. Se volvió, pues, Joab de luchar contra los hijos de Amón, y vino a Jerusalén.
15Pero los sirios, viendo que habían sido derrotados por Israel, se volvieron a reunir.
16Y envió Hadad-ezer e hizo salir a los sirios que estaban al otro lado del Eufrates, los cuales vinieron a Helam, llevando por jefe a Sobac, general del ejército de Hadad-ezer.
17Cuando fue dado aviso a David, reunió a todo Israel, y pasando el Jordán vino a Helam; y los sirios se pusieron en orden de batalla contra David y pelearon contra él.
18Mas los sirios huyeron delante de Israel; y David mató de los sirios a la gente de setecientos carros, y cuarenta mil hombres de a caballo; hirió también a Sobac general del ejército, quien murió allí.
19Viendo, pues, todos los reyes que ayudaban a Hadad-ezer, cómo habían sido derrotados delante de Israel, hicieron paz con Israel y le sirvieron; y de allí en adelante los sirios temieron ayudar más a los hijos de Amón.

2) Ver el siguiente video explicativo: Qué es el árbol de la vida
3). Lee y escucha: | Gálatas 2

Gálatas 2

1Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.
2Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles.
3Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse;
4y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud,
5a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.
6Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron.
7Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión
8(pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles),
9y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.
10Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer.

Pablo reprende a Pedro en Antioquía

11Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar.
12Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión.
13Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.
14Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?
15Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles,
16sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
17Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera.
18Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago.
19Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.
20Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
21No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

4). Lee y escucha: | Ezequiel 25

Ezequiel 25

Profecía contra Amón

1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Amón, y profetiza contra ellos.
3Y dirás a los hijos de Amón: Oíd palabra de Jehová el Señor. Así dice Jehová el Señor: Por cuanto dijiste: ¡Ea, bien!, cuando mi santuario era profanado, y la tierra de Israel era asolada, y llevada en cautiverio la casa de Judá;
4por tanto, he aquí yo te entrego por heredad a los orientales, y pondrán en ti sus apriscos y plantarán en ti sus tiendas; ellos comerán tus sementeras, y beberán tu leche.
5Y pondré a Rabá por habitación de camellos, y a los hijos de Amón por majada de ovejas; y sabréis que yo soy Jehová.
6Porque así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto batiste tus manos, y golpeaste con tu pie, y te gozaste en el alma con todo tu menosprecio para la tierra de Israel,
7por tanto, he aquí yo extenderé mi mano contra ti, y te entregaré a las naciones para ser saqueada; te cortaré de entre los pueblos, y te destruiré de entre las tierras; te exterminaré, y sabrás que yo soy Jehová.

Profecía contra Moab

8Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dijo Moab y Seir: He aquí la casa de Judá es como todas las naciones;
9por tanto, he aquí yo abro el lado de Moab desde las ciudades, desde sus ciudades que están en su confín, las tierras deseables de Bet-jesimot, Baal-meón y Quiriataim,
10a los hijos del oriente contra los hijos de Amón; y la entregaré por heredad, para que no haya más memoria de los hijos de Amón entre las naciones.
11También en Moab haré juicios, y sabrán que yo soy Jehová.

Profecía contra Edom

12Así ha dicho Jehová el Señor: Por lo que hizo Edom, tomando venganza de la casa de Judá, pues delinquieron en extremo, y se vengaron de ellos;
13por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Yo también extenderé mi mano sobre Edom, y cortaré de ella hombres y bestias, y la asolaré; desde Temán hasta Dedán caerán a espada.
14Y pondré mi venganza contra Edom en manos de mi pueblo Israel, y harán en Edom según mi enojo y conforme a mi ira; y conocerán mi venganza, dice Jehová el Señor.

Profecía contra los filisteos

15Así ha dicho Jehová el Señor: Por lo que hicieron los filisteos con venganza, cuando se vengaron con despecho de ánimo, destruyendo por antiguas enemistades;
16por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo extiendo mi mano contra los filisteos, y cortaré a los cereteos, y destruiré el resto que queda en la costa del mar.
17Y haré en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira; y sabrán que yo soy Jehová, cuando haga mi venganza en ellos.

 

Reflexiones sobre Ezequiel 25-32: Oráculos contra las Naciones

“La justicia enaltece a una nación…” (Proverbios 14:34)

Este proverbio es la puerta de entrada perfecta para comprender el corazón de los oráculos de Ezequiel contra las naciones. No es solo una sentencia moral; es una declaración espiritual sobre el orden del mundo bajo el gobierno de Dios. La justicia levanta, sostiene y da estabilidad. El pecado, en cambio, corroe, deshonra y finalmente derrumba.

Este principio atraviesa como un hilo dorado los capítulos 25 al 32 de Ezequiel.

Introducción a los Oráculos de Ezequiel (caps. 25–32)

En esta sección, Ezequiel se convierte en la voz de Dios no solo para Israel, sino para las naciones vecinas. Jehová se revela como el Dios de toda la tierra, no limitado por fronteras ni por identidades étnicas. Su palabra alcanza a:

  • Amón
  • Moab
  • Edom
  • Filistea
  • Tiro
  • Sidón
  • Egipto

Cada oráculo es un recordatorio de que la conducta de las naciones importa. Dios observa, pesa y juzga. La justicia no es solo un asunto personal; es un asunto colectivo, nacional, histórico.

“Porque Jehová es el juez; a este humilla, y a aquel enaltece.” Salmo 75:7

Las Naciones y sus Pecados

Las siete naciones mencionadas funcionan como un símbolo: representan la totalidad de los pueblos que se levantan con arrogancia, violencia, explotación o idolatría. Sus pecados no son simples fallas morales; son expresiones de un corazón que se ha alejado de la justicia divina.

  • Amón y Moab: se alegraron del sufrimiento de Israel.
  • Edom: actuó con venganza y odio perpetuo.
  • Filistea: buscó destruir con desprecio.
  • Tiro: se enalteció en su riqueza y comercio, creyéndose invencible.
  • Sidón: se convirtió en piedra de tropiezo para muchos.
  • Egipto: confió en su poderío y se convirtió en ídolo para Israel.

La ausencia de Babilonia en esta lista es significativa: Dios la estaba usando como instrumento de juicio. Pero incluso los instrumentos de Dios no quedan exentos del escrutinio Divino; su juicio también llegaría en su tiempo.

“Porque Jehová de los ejércitos tiene día sobre todas las naciones.” Jeremías 46:10

 Lecciones de los Oráculos

Ezequiel nos enseña que:

  • La justicia sostiene a los pueblos.
  • La arrogancia derrumba imperios.
  • La violencia atrae juicio.
  • La idolatría corrompe el corazón nacional.
  • La soberbia es el principio del fin.

Cuando las naciones buscan alianzas para atacar, dominar o humillar a otras, se colocan en el terreno donde la justicia Divina actúa con severidad. La historia bíblica es clara: ningún pueblo que se levanta contra la justicia permanece en pie para siempre.

“He aquí, todas las almas son mías… el alma que pecare, esa morirá.” Ezequiel 18:4

“Y sabrán que yo soy Jehová.” (Frase repetida más de 60 veces en Ezequiel)

La justicia no es solo un ideal moral: es la estructura espiritual que sostiene la vida de las naciones. Cuando se quiebra, todo se quiebra.

 Cierre y Bendición

Amigos y amigas, que esta lectura de la Palabra nos recuerde que Dios gobierna sobre los pueblos, las historias y los tiempos. Que su justicia sea nuestra guía, y su misericordia nuestro refugio.

“La justicia enaltece a una nación, pero el pecado es afrenta de las naciones.” Proverbios 14:34

Feliz y bendecida lectura de la Palabra, y feliz noche.