PLAN A

Reflexión # 138. Miércoles 17 - Junio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Números 22

Números 22

Balac manda llamar a Balaam

1Partieron los hijos de Israel, y acamparon en los campos de Moab junto al Jordán, frente a Jericó.
2Y vio Balac hijo de Zipor todo lo que Israel había hecho al amorreo.
3Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel.
4Y dijo Moab a los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac hijo de Zipor era entonces rey de Moab.
5Por tanto, envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí.
6Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito.
7Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac.
8El les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.
9Y vino Dios a Balaam, y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo?
10Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme:
11He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra; ven pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear contra él y echarlo.
12Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es.
13Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros.
14Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros.
15Volvió Balac a enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros;
16los cuales vinieron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zipor: Te ruego que no dejes de venir a mí;
17porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me digas; ven, pues, ahora, maldíceme a este pueblo.
18Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande.
19Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve a decir Jehová.
20Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.

El ángel y el asna de Balaam

21Así Balaam se levantó por la mañana, y enalbardó su asna y fue con los príncipes de Moab.
22Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos.
23Y el asna vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y se apartó el asna del camino, e iba por el campo. Entonces azotó Balaam al asna para hacerla volver al camino.
24Pero el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared a un lado y pared al otro.
25Y viendo el asna al ángel de Jehová, se pegó a la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a azotarla.
26Y el ángel de Jehová pasó más allá, y se puso en una angostura donde no había camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda.
27Y viendo el asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó al asna con un palo.
28Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?
29Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría!
30Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No.
31Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro.
32Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí.
33El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva.
34Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; mas ahora, si te parece mal, yo me volveré.
35Y el ángel de Jehová dijo a Balaam: Ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac.
36Oyendo Balac que Balaam venía, salió a recibirlo a la ciudad de Moab, que está junto al límite de Arnón, que está al extremo de su territorio.
37Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié yo a llamarte? ¿Por qué no has venido a mí? ¿No puedo yo honrarte?
38Balaam respondió a Balac: He aquí yo he venido a ti; mas ¿podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré.
39Y fue Balaam con Balac, y vinieron a Quiriat-huzot.
40Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envió a Balaam, y a los príncipes que estaban con él.

Balaam bendice a Israel

41El día siguiente, Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde allí vio a los más cercanos del pueblo.

2). Lee y escucha: | Salmos 70

Salmos 70

Súplica por liberación

1Oh Dios, acude a librarme; Apresúrate, oh Dios, a socorrerme.
2Sean avergonzados y confundidos Los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados Los que mi mal desean.
3Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha, Los que dicen: ¡Ah! ¡Ah!
4Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios.
5Yo estoy afligido y menesteroso; Apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres tú; Oh Jehová, no te detengas.

3). Lee y escucha: | Salmos 71

Salmos 71

Oración de un anciano

1En ti, oh Jehová, me he refugiado; No sea yo avergonzado jamás.
2Socórreme y líbrame en tu justicia; Inclina tu oído y sálvame.
3Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.
4Dios mío, líbrame de la mano del impío, De la mano del perverso y violento.
5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud.
6En ti he sido sustentado desde el vientre; De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; De ti será siempre mi alabanza.
7Como prodigio he sido a muchos, Y tú mi refugio fuerte.
8Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.
9No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
10Porque mis enemigos hablan de mí, Y los que acechan mi alma consultaron juntamente,
11Diciendo: Dios lo ha desamparado; Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre.
12Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto en mi socorro.
13Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.
14Mas yo esperaré siempre, Y te alabaré más y más.
15Mi boca publicará tu justicia Y tus hechos de salvación todo el día, Aunque no sé su número.
16Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor; Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.
17Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
18Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir,
19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso. Tú has hecho grandes cosas; Oh Dios, ¿quién como tú?
20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás a darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
21Aumentarás mi grandeza, Y volverás a consolarme.
22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío; tu verdad cantaré a ti en el arpa, Oh Santo de Israel.
23Mis labios se alegrarán cuando cante a ti, Y mi alma, la cual redimiste.
24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.

4). Ver el siguiente video explicativo: Resumen del libro de Salmos
4). Lee y escucha: | Isaías 13

Isaías 13

Profecía sobre Babilonia

1Profecía sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz.
2Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes. Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria.
4Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla.
5Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra.
6Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso.
7Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre,
8y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas.
9He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores.
10Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor.
11Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.
12Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre.
13Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira.
14Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra.
15Cualquiera que sea hallado será alanceado; y cualquiera que por ellos sea tomado, caerá a espada.
16Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres.
17He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro.
18Con arco tirarán a los niños, y no tendrán misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los hijos.
19Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios
20Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada;
21sino que dormirán allí las fieras del desierto, y sus casas se llenarán de hurones; allí habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras salvajes.
22En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas de deleite; y cercano a llegar está su tiempo, y sus días no se alargarán.

 

Cuando Dios Corona Tu Año: Una Reflexión Espiritual

He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro.”
Isaías 13:17

 Introducción a Isaías 13

La segunda gran sección del libro de Isaías, que abarca los capítulos 13 al 27, se centra en las naciones. Aunque el mensaje está dirigido a las naciones, no se entrega directamente a ellas, sino que es pronunciado ante el pueblo de Judá y Jerusalén. El propósito es claro: Dios les pide que escuchen lo que hará con los imperios que se levantan contra Él, enfatizando que su confianza debe estar solamente en Él.

Babilonia en el contexto de Isaías

Isaías 13 abre con una profecía en contra de Babilonia. Surge la pregunta: ¿por qué hablar de Babilonia en un tiempo donde la amenaza real era Asiria? Algunos críticos sugieren que este capítulo fue escrito en una época posterior. Sin embargo, el texto mismo afirma que fue Isaías, hijo de Amós, quien vio esta visión. Aunque Babilonia no era una amenaza militar inmediata, ya se perfilaba como un poder emergente con una historia ligada a la arrogancia contra Dios.

Las Características del Mensaje

El día del Señor es descrito en Isaías 13 como un día de juicio, uno de furia y ardiente ira para quienes se oponen al Dios viviente. La naturaleza responde a este juicio: los cielos se oscurecen y se hacen señales cósmicas. La raíz del pecado que Dios confronta es la arrogancia de las naciones, y es a través de esta soberbia que se manifiesta la caída de los imperios.

La profecía de Isaías 13 no es una mera advertencia del pasado, sino un recordatorio eterno. Ningún imperio, ninguna nación puede sostenerse al levantarse con orgullo contra Dios. Sin embargo, también es un mensaje de esperanza, ya que el mismo Dios que juzga es quien cuida y libera a su pueblo.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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