PLAN A

Reflexión # 127. Sábado 06- Junio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Números 10

Números 10

Las trompetas de plata

1Jehová habló a Moisés, diciendo:
2Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos.
3Y cuando las tocaren, toda la congregación se reunirá ante ti a la puerta del tabernáculo de reunión.
4Mas cuando tocaren sólo una, entonces se congregarán ante ti los príncipes, los jefes de los millares de Israel.
5Y cuando tocareis alarma, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al oriente.
6Y cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al sur; alarma tocarán para sus partidas.
7Pero para reunir la congregación tocaréis, mas no con sonido de alarma.
8Y los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y las tendréis por estatuto perpetuo por vuestras generaciones.
9Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.
10Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.

Los israelitas salen de Sinaí

11En el año segundo, en el mes segundo, a los veinte días del mes, la nube se alzó del tabernáculo del testimonio.
12Y partieron los hijos de Israel del desierto de Sinaí según el orden de marcha; y se detuvo la nube en el desierto de Parán.
13Partieron la primera vez al mandato de Jehová por medio de Moisés.
14La bandera del campamento de los hijos de Judá comenzó a marchar primero, por sus ejércitos; y Naasón hijo de Aminadab estaba sobre su cuerpo de ejército.
15Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Isacar, Natanael hijo de Zuar.
16Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón.
17Después que estaba ya desarmado el tabernáculo, se movieron los hijos de Gersón y los hijos de Merari, que lo llevaban.
18Luego comenzó a marchar la bandera del campamento de Rubén por sus ejércitos; y Elisur hijo de Sedeur estaba sobre su cuerpo de ejército.
19Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai.
20Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Gad, Eliasaf hijo de Deuel.
21Luego comenzaron a marchar los coatitas llevando el santuario; y entretanto que ellos llegaban, los otros acondicionaron el tabernáculo.
22Después comenzó a marchar la bandera del campamento de los hijos de Efraín por sus ejércitos; y Elisama hijo de Amiud estaba sobre su cuerpo de ejército.
23Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur.
24Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.
25Luego comenzó a marchar la bandera del campamento de los hijos de Dan por sus ejércitos, a retaguardia de todos los campamentos; y Ahiezer hijo de Amisadai estaba sobre su cuerpo de ejército.
26Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán.
27Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Neftalí, Ahira hijo de Enán.
28Este era el orden de marcha de los hijos de Israel por sus ejércitos cuando partían.
29Entonces dijo Moisés a Hobab, hijo de Ragüel madianita, su suegro: Nosotros partimos para el lugar del cual Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien; porque Jehová ha prometido el bien a Israel.
30Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela.
31Y él le dijo: Te ruego que no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos.
32Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien que Jehová nos ha de hacer, nosotros te haremos bien.
33Así partieron del monte de Jehová camino de tres días; y el arca del pacto de Jehová fue delante de ellos camino de tres días, buscándoles lugar de descanso.
34Y la nube de Jehová iba sobre ellos de día, desde que salieron del campamento.
35Cuando el arca se movía, Moisés decía: Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.
36Y cuando ella se detenía, decía: Vuelve, oh Jehová, a los millares de millares de Israel.

2). Lee y escucha: | Salmos 51

Salmos 51

Arrepentimiento, y plegaria pidiendo purificación

1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
3Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
4Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.
5He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.
6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido.
9Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.
10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11No me eches de delante de ti,
Y no quites de mí tu santo Espíritu.
12Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente.
13Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a ti.
14Líbrame de homicidios, oh Dios,
Dios de mi salvación;
Cantará mi lengua tu justicia.
15Señor, abre mis labios,
Y publicará mi boca tu alabanza.
16Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;
No quieres holocausto.
17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18Haz bien con tu benevolencia a Sion;
Edifica los muros de Jerusalén.
19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada;
Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

3) Ver el siguiente video explicativo: Resumen del libro de Isaías
4). Lee y escucha: | Isaías 1

Isaías 1

Una nación pecadora

1Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.
2Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.
3El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
4¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.
5¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.
6Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
7Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.
8Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.
9Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.

Llamamiento al arrepentimiento verdadero

10Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
11¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
12¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?
13No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.
14Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.
15Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.
16Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;
17aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
18Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
19Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
20si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.

Juicio y redención de Jerusalén

21¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas.
22Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.
23Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
24Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios;
25y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.
26Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
27Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia.
28Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos.
29Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los huertos que escogisteis.
30Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas.
31Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.

La Transformación Interior: Un Corazón Limpio

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.” Salmo 51:10.

La súplica profunda de David

El Salmo 51:10 nos presenta una de las súplicas más poderosas de la Biblia: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.» Esta frase encapsula la esencia del arrepentimiento verdadero, ya que David no solo busca el perdón por sus acciones, sino que anhela un cambio radical en su ser interior. No es una simple petición de mejora, sino un clamor por una transformación total.

El deseo de renovación

Es importante darnos cuenta de que, en ocasiones, nuestras vidas requieren más que solo palabras de disculpas. Con frecuencia, se necesita una re-creación profunda de nuestro interior. Al decir «crea en mí«, David usa la misma palabra que se emplea en Génesis 1, donde Dios creó el mundo de la nada. Esto enfatiza que, para David, el corazón no necesita ajustes, sino una regeneración completa que solo Dios puede proporcionar.

La gracia que transforma

El Salmo 51:10 resalta que no estamos condenados a repetir los mismos patrones de vida. Dios tiene la capacidad de limpiar lo que nosotros no podemos. La gracia Divina no solo perdona, sino que también transforma nuestras vidas. El Espíritu Santo tiene el poder de enderezar lo que en nosotros se torció, brindándonos un nuevo comienzo. Este versículo se convierte en un suspiro del alma que reconoce su fragilidad, pero también su esperanza: Dios puede restablecer lo que alguna vez parecía perdido.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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