PLAN A

Reflexión # 124. Miércoles 03- Junio 2026

Pasos para realizar hoy:

1). Lee y escucha: | Números 7

Números 7

Ofrendas para la dedicación del altar

1Aconteció que cuando Moisés hubo acabado de levantar el tabernáculo, y lo hubo ungido y santificado, con todos sus utensilios, y asimismo ungido y santificado el altar y todos sus utensilios,
2entonces los príncipes de Israel, los jefes de las casas de sus padres, los cuales eran los príncipes de las tribus, que estaban sobre los contados, ofrecieron;
3y trajeron sus ofrendas delante de Jehová, seis carros cubiertos y doce bueyes; por cada dos príncipes un carro, y cada uno un buey, y los ofrecieron delante del tabernáculo.
4Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
5Tómalos de ellos, y serán para el servicio del tabernáculo de reunión; y los darás a los levitas, a cada uno conforme a su ministerio.
6Entonces Moisés recibió los carros y los bueyes, y los dio a los levitas.
7Dos carros y cuatro bueyes dio a los hijos de Gersón, conforme a su ministerio,
8y a los hijos de Merari dio cuatro carros y ocho bueyes, conforme a su ministerio bajo la mano de Itamar hijo del sacerdote Aarón.
9Pero a los hijos de Coat no les dio, porque llevaban sobre sí en los hombros el servicio del santuario.
10Y los príncipes trajeron ofrendas para la dedicación del altar el día en que fue ungido, ofreciendo los príncipes su ofrenda delante del altar.
11Y Jehová dijo a Moisés: Ofrecerán su ofrenda, un príncipe un día, y otro príncipe otro día, para la dedicación del altar.
12Y el que ofreció su ofrenda el primer día fue Naasón hijo de Aminadab, de la tribu de Judá.
13Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
14una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
15un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
16un macho cabrío para expiación;
17y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Naasón hijo de Aminadab.
18El segundo día ofreció Natanael hijo de Zuar, príncipe de Isacar.
19Ofreció como su ofrenda un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
20una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
21un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
22un macho cabrío para expiación;
23y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Natanael hijo de Zuar.
24El tercer día, Eliab hijo de Helón, príncipe de los hijos de Zabulón.
25Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
26una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
27un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
28un macho cabrío para expiación;
29y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliab hijo de Helón.
30El cuarto día, Elisur hijo de Sedeur, príncipe de los hijos de Rubén.
31Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
32una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
33un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
34un macho cabrío para expiación;
35y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisur hijo de Sedeur.
36El quinto día, Selumiel hijo de Zurisadai, príncipe de los hijos de Simeón.
37Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
38una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
39un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
40un macho cabrío para expiación;
41y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Selumiel hijo de Zurisadai.
42El sexto día, Eliasaf hijo de Deuel, príncipe de los hijos de Gad.
43Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
44una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
45un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
46un macho cabrío para expiación;
47y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliasaf hijo de Deuel.
48El séptimo día, el príncipe de los hijos de Efraín, Elisama hijo de Amiud.
49Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
50una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
51un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
52un macho cabrío para expiación;
53y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisama hijo de Amiud.
54El octavo día, el príncipe de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur.
55Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
56una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
57un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
58un macho cabrío para expiación;
59y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Gamaliel hijo de Pedasur.
60El noveno día, el príncipe de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.
61Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
62una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
63un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
64un macho cabrío para expiación;
65y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Abidán hijo de Gedeoni.
66El décimo día, el príncipe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai.
67Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
68una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
69un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
70un macho cabrío para expiación;
71y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ahiezer hijo de Amisadai.
72El undécimo día, el príncipe de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán.
73Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
74una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
75un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
76un macho cabrío para expiación;
77y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Pagiel hijo de Ocrán.
78El duodécimo día, el príncipe de los hijos de Neftalí, Ahira hijo de Enán.
79Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;
80una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
81un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
82un macho cabrío para expiación;
83y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ahira hijo de Enán.
84Esta fue la ofrenda que los príncipes de Israel ofrecieron para la dedicación del altar, el día en que fue ungido: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce cucharas de oro.
85Cada plato de ciento treinta siclos, y cada jarro de setenta; toda la plata de la vajilla, dos mil cuatrocientos siclos, al siclo del santuario.
86Las doce cucharas de oro llenas de incienso, de diez siclos cada cuchara, al siclo del santuario; todo el oro de las cucharas, ciento veinte siclos.
87Todos los bueyes para holocausto, doce becerros; doce los carneros, doce los corderos de un año, con su ofrenda, y doce los machos cabríos para expiación.
88Y todos los bueyes de la ofrenda de paz, veinticuatro novillos, sesenta los carneros, sesenta los machos cabríos, y sesenta los corderos de un año. Esta fue la ofrenda para la dedicación del altar, después que fue ungido.
89Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo de reunión, para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y hablaba con él.

2). Lee y escucha: | Salmos 48

Salmos 48

Hermosura y gloria en Sion

1Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado
En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
2Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra,
Es el monte de Sion, a los lados del norte,
La ciudad del gran Rey.
3En sus palacios Dios es conocido por refugio.
4Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron;
Pasaron todos.
5Y viéndola ellos así, se maravillaron,
Se turbaron, se apresuraron a huir.
6Les tomó allí temblor;
Dolor como de mujer que da a luz.
7Con viento solano
Quiebras tú las naves de Tarsis.
8Como lo oímos, así lo hemos visto
En la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios;
La afirmará Dios para siempre. Selah
9Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios,
En medio de tu templo.
10Conforme a tu nombre, oh Dios,
Así es tu loor hasta los fines de la tierra;
De justicia está llena tu diestra.
11Se alegrará el monte de Sion;
Se gozarán las hijas de Judá
Por tus juicios.
12Andad alrededor de Sion, y rodeadla;
Contad sus torres.
13Considerad atentamente su antemuro,
Mirad sus palacios;
Para que lo contéis a la generación venidera.
14Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre;
El nos guiará aun más allá de la muerte.

3) Ver el siguiente video explicativo: Los Libros de Salomón
4). Lee y escucha: | Cantares 6

Cantares 6

Mutuo encanto del esposo y de la esposa

1¿A dónde se ha ido tu amado, oh la más hermosa de todas las mujeres?
¿A dónde se apartó tu amado,
Y lo buscaremos contigo?
2Mi amado descendió a su huerto, a las eras de las especias,
Para apacentar en los huertos, y para recoger los lirios.
3Yo soy de mi amado, y mi amado es mío;
El apacienta entre los lirios.
4Hermosa eres tú, oh amiga mía, como Tirsa;
De desear, como Jerusalén;
Imponente como ejércitos en orden.
5Aparta tus ojos de delante de mí,
Porque ellos me vencieron.
Tu cabello es como manada de cabras
Que se recuestan en las laderas de Galaad.
6Tus dientes, como manadas de ovejas que suben del lavadero,
Todas con crías gemelas,
Y estéril no hay entre ellas.
7Como cachos de granada son tus mejillas
Detrás de tu velo.
8Sesenta son las reinas, y ochenta las concubinas,
Y las doncellas sin número;
9Mas una es la paloma mía, la perfecta mía;
Es la única de su madre,
La escogida de la que la dio a luz.
La vieron las doncellas, y la llamaron bienaventurada;
Las reinas y las concubinas, y la alabaron.
10¿Quién es ésta que se muestra como el alba,
Hermosa como la luna,
Esclarecida como el sol,
Imponente como ejércitos en orden?
11Al huerto de los nogales descendí
A ver los frutos del valle,
Y para ver si brotaban las vides,
Si florecían los granados.
12Antes que lo supiera, mi alma me puso
Entre los carros de Aminadab.
13Vuélvete, vuélvete, oh sulamita;
Vuélvete, vuélvete, y te miraremos.
¿Qué veréis en la sulamita?
Algo como la reunión de dos campamentos.

La Constante Presencia de Dios: Reflexionando sobre el Salmo 48:14

«Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; Él será nuestro guía hasta la muerte.» Salmo 48:14

Hay versículos que no solo se leen: se sienten. El Salmo 48:14 es uno de ellos. En pocas palabras, el salmista nos entrega una verdad que sostiene el alma: Dios no es un acompañante pasajero, sino un guía eterno. En un mundo donde todo cambia, donde lo que hoy parece firme mañana se desmorona, esta promesa se convierte en un refugio para el corazón.

La seguridad de un Dios que no abandona

La expresión “eternamente y para siempre” no es poesía vacía. Es una declaración de identidad: el Dios que estuvo con nuestros padres es el mismo que camina con nosotros hoy, y será el mismo que nos sostendrá hasta el último suspiro. Nada en nuestra vida —ni la incertidumbre, ni el dolor, ni las temporadas de confusión— puede alterar esa fidelidad.

Este versículo nos invita a mirar nuestra historia con otros ojos: no como un camino solitario, sino como un trayecto acompañado por una Presencia que no se cansa, no se distrae y no se rinde con nosotros.

Guiados con propósito

Cuando el salmista dice que Dios será nuestro guía “hasta la muerte”, no está hablando solo del final de la vida, sino del proceso completo. Cada decisión, cada cruce de caminos, cada paso incierto es una oportunidad para dejarnos conducir por Él.

Vivir bajo esta verdad nos llama a una vida más intencional:

  • A buscar Su dirección antes que nuestras propias conclusiones.
  • A caminar con fe incluso cuando no vemos el panorama completo.
  • A reconocer que la vida no es solo un viaje físico, sino un viaje espiritual donde Dios marca el ritmo y señala el rumbo.

Una paz que permanece

Cuando aceptamos Su guía, descubrimos una paz que no depende de lo que ocurre afuera, sino de Quién camina con nosotros. Salmo 48:14 nos recuerda que no estamos improvisando la vida: estamos siendo guiados por Aquel que conoce el camino, el destino y cada detalle del trayecto.

Que esta Palabra te abrace hoy y te recuerde que, desde el amanecer hasta el último capítulo de tu historia, Dios sigue siendo tu Dios, tu guía y tu compañía fiel.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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