PLAN A

Reflexión # 123. Martes 02- Junio 2026

Pasos para realizar hoy:

1) Ver el siguiente video explicativo: Bendición y maldición
2). Lee y escucha: | Números 6

Números 6

El voto de los nazareos

1Habló Jehová a Moisés, diciendo:
2Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová,
3se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas.
4Todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos hasta el hollejo, no comerá.
5Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que sean cumplidos los días de su apartamiento a Jehová, será santo; dejará crecer su cabello.
6Todo el tiempo que se aparte para Jehová, no se acercará a persona muerta.
7Ni aun por su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, podrá contaminarse cuando mueran; porque la consagración de su Dios tiene sobre su cabeza.
8Todo el tiempo de su nazareato, será santo para Jehová.
9Si alguno muriere súbitamente junto a él, su cabeza consagrada será contaminada; por tanto, el día de su purificación raerá su cabeza; al séptimo día la raerá.
10Y el día octavo traerá dos tórtolas o dos palominos al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión.
11Y el sacerdote ofrecerá el uno en expiación, y el otro en holocausto; y hará expiación de lo que pecó a causa del muerto, y santificará su cabeza en aquel día.
12Y consagrará para Jehová los días de su nazareato, y traerá un cordero de un año en expiación por la culpa; y los días primeros serán anulados, por cuanto fue contaminado su nazareato.
13Esta es, pues, la ley del nazareo el día que se cumpliere el tiempo de su nazareato: Vendrá a la puerta del tabernáculo de reunión,
14y ofrecerá su ofrenda a Jehová, un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por ofrenda de paz.
15Además un canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones.
16Y el sacerdote lo ofrecerá delante de Jehová, y hará su expiación y su holocausto;
17y ofrecerá el carnero en ofrenda de paz a Jehová, con el canastillo de los panes sin levadura; ofrecerá asimismo el sacerdote su ofrenda y sus libaciones.
18Entonces el nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que está debajo de la ofrenda de paz.
19Después tomará el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, una torta sin levadura del canastillo, y una hojaldre sin levadura, y las pondrá sobre las manos del nazareo, después que fuere raída su cabeza consagrada;
20y el sacerdote mecerá aquello como ofrenda mecida delante de Jehová, lo cual será cosa santa del sacerdote, además del pecho mecido y de la espaldilla separada; después el nazareo podrá beber vino.
21Esta es la ley del nazareo que hiciere voto de su ofrenda a Jehová por su nazareato, además de lo que sus recursos le permitieren; según el voto que hiciere, así hará, conforme a la ley de su nazareato.

La bendición sacerdotal

22Jehová habló a Moisés, diciendo:
23Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:
24Jehová te bendiga, y te guarde;
25Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;
26Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
27Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

3). Lee y escucha: | Salmos 46

Salmos 46

Dios es nuestro amparo y fortaleza

1Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
Y se traspasen los montes al corazón del mar;
3Aunque bramen y se turben sus aguas,
Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah
4Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,
El santuario de las moradas del Altísimo.
5Dios está en medio de ella; no será conmovida.
Dios la ayudará al clarear la mañana.
6Bramaron las naciones, titubearon los reinos;
Dio él su voz, se derritió la tierra.
7Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah
8Venid, ved las obras de Jehová,
Que ha puesto asolamientos en la tierra.
9Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra.
Que quiebra el arco, corta la lanza,
Y quema los carros en el fuego.
10Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.
11Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

3). Lee y escucha: | Salmos 47

Salmos 47

Dios, el Rey de toda la tierra

1Pueblos todos, batid las manos;
Aclamad a Dios con voz de júbilo.
2Porque Jehová el Altísimo es temible;
Rey grande sobre toda la tierra.
3El someterá a los pueblos debajo de nosotros,
Y a las naciones debajo de nuestros pies.
4El nos elegirá nuestras heredades;
La hermosura de Jacob, al cual amó. Selah
5Subió Dios con júbilo,
Jehová con sonido de trompeta.
6Cantad a Dios, cantad;
Cantad a nuestro Rey, cantad;
7Porque Dios es el Rey de toda la tierra;
Cantad con inteligencia.
8Reinó Dios sobre las naciones;
Se sentó Dios sobre su santo trono.
9Los príncipes de los pueblos se reunieron
Como pueblo del Dios de Abraham;
10Porque de Dios son los escudos de la tierra;
El es muy exaltado.

4). Lee y escucha: | Cantares 5

Cantares 5

1Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía;
He recogido mi mirra y mis aromas;
He comido mi panal y mi miel,
Mi vino y mi leche he bebido.
Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados.

El tormento de la separación

2Yo dormía, pero mi corazón velaba.
Es la voz de mi amado que llama:
Abreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía,
Porque mi cabeza está llena de rocío,
Mis cabellos de las gotas de la noche.
3Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir?
He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?
4Mi amado metió su mano por la ventanilla,
Y mi corazón se conmovió dentro de mí.
5Yo me levanté para abrir a mi amado,
Y mis manos gotearon mirra,
Y mis dedos mirra, que corría
Sobre la manecilla del cerrojo.
6Abrí yo a mi amado;
Pero mi amado se había ido, había ya pasado;
Y tras su hablar salió mi alma.
Lo busqué, y no lo hallé;
Lo llamé, y no me respondió.
7Me hallaron los guardas que rondan la ciudad;
Me golpearon, me hirieron;
Me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros.
8Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si halláis a mi amado,
Que le hagáis saber que estoy enferma de amor.

La esposa alaba al esposo

9¿Qué es tu amado más que otro amado,
Oh la más hermosa de todas las mujeres?
¿Qué es tu amado más que otro amado,
Que así nos conjuras?
10Mi amado es blanco y rubio,
Señalado entre diez mil.
11Su cabeza como oro finísimo;
Sus cabellos crespos, negros como el cuervo.
12Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas,
Que se lavan con leche, y a la perfección colocados.
13Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores;
Sus labios, como lirios que destilan mirra fragante.
14Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos;
Su cuerpo, como claro marfil cubierto de zafiros.
15Sus piernas, como columnas de mármol fundadas sobre basas de oro fino;
Su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros.
16Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable.
Tal es mi amado, tal es mi amigo,
Oh doncellas de Jerusalén.

La Fuerza en Tiempos de Dificultad: Reflexionando sobre el Salmo 46:1

«Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.» Salmo 46:1

Cuando leemos este versículo, no solo encontramos una frase hermosa: encontramos una declaración que atraviesa los siglos y sigue siendo un ancla para el alma. El Salmo 46:1 nos invita a detenernos y mirar con honestidad cómo enfrentamos los momentos difíciles. En un mundo que cambia sin avisar, donde las crisis llegan sin pedir permiso, solemos buscar seguridad en lo que creemos controlar: nuestras capacidades, nuestros recursos, nuestras relaciones. Pero tarde o temprano descubrimos que todo eso es frágil.

El salmista nos recuerda algo que no se quiebra: Dios mismo es nuestro refugio y nuestra fuerza. No un refugio ocasional, no una ayuda tardía, sino pronto auxilio, una presencia que llega justo a tiempo, incluso cuando sentimos que ya no podemos más.

Confianza que sostiene

Confiar en Dios no significa que la vida será fácil. La Biblia nunca promete ausencia de problemas, pero sí garantiza algo mayor: Su presencia en medio de ellos. Cuando depositamos nuestra confianza en Él, experimentamos una paz que no depende de las circunstancias, una fortaleza que no nace de nosotros, sino de Su fidelidad.

Es en las noches más oscuras donde Su luz se vuelve más evidente. Es en nuestra debilidad donde Su poder se manifiesta con mayor claridad. Y es en nuestras batallas donde descubrimos que no estamos solos.

Versículos que resuenan con esta verdad

La Escritura amplifica este mensaje una y otra vez:

  • Isaías 41:10 nos susurra al corazón: “No temas, porque yo estoy contigo… yo soy tu Dios que te esfuerzo.” Aquí Dios no solo acompaña: Él sostiene, levanta y fortalece.
  • 2 Corintios 12:9 nos recuerda que Su gracia brilla con más fuerza cuando nuestras fuerzas se agotan. Lo que para nosotros es límite, para Él es oportunidad.
  • Salmo 18:2 vuelve a pintar la misma imagen: Dios como roca, castillo, escudo y fortaleza. No un refugio simbólico, sino un refugio real para el alma cansada.

Todos estos pasajes convergen en una misma verdad: en Dios encontramos seguridad, dirección y fuerza para seguir adelante.

Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!

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