PLAN A
Reflexión # 134. Sábado 13- Junio 2026
Pasos para realizar hoy:
1). Despreciado, pero Portador de Gloria: Una Mirada a Isaías 53: 3
2). Lee y escucha: | Números 18
Lee y escucha: Números 18 Texto)
Números 18
Sostenimiento de sacerdotes y levitas
1Jehová dijo a Aarón: Tú y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaréis el pecado del santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis el pecado de vuestro sacerdocio.
2Y a tus hermanos también, la tribu de Leví, la tribu de tu padre, haz que se acerquen a ti y se junten contigo, y te servirán; y tú y tus hijos contigo serviréis delante del tabernáculo del testimonio.
3Y guardarán lo que tú ordenes, y el cargo de todo el tabernáculo; mas no se acercarán a los utensilios santos ni al altar, para que no mueran ellos y vosotros.
4Se juntarán, pues, contigo, y tendrán el cargo del tabernáculo de reunión en todo el servicio del tabernáculo; ningún extraño se ha de acercar a vosotros.
5Y tendréis el cuidado del santuario, y el cuidado del altar, para que no venga más la ira sobre los hijos de Israel.
6Porque he aquí, yo he tomado a vuestros hermanos los levitas de entre los hijos de Israel, dados a vosotros en don de Jehová, para que sirvan en el ministerio del tabernáculo de reunión.
7Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, y del velo adentro, y ministraréis. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.
8Dijo más Jehová a Aarón: He aquí yo te he dado también el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por estatuto perpetuo.
9Esto será tuyo de la ofrenda de las cosas santas, reservadas del fuego; toda ofrenda de ellos, todo presente suyo, y toda expiación por el pecado de ellos, y toda expiación por la culpa de ellos, que me han de presentar, será cosa muy santa para ti y para tus hijos.
10En el santuario la comerás; todo varón comerá de ella; cosa santa será para ti.
11Esto también será tuyo: la ofrenda elevada de sus dones, y todas las ofrendas mecidas de los hijos de Israel, he dado a ti y a tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; todo limpio en tu casa comerá de ellas.
12De aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán a Jehová, para ti las he dado.
13Las primicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las cuales traerán a Jehová, serán tuyas; todo limpio en tu casa comerá de ellas.
14Todo lo consagrado por voto en Israel será tuyo.
15Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecerán a Jehová, así de hombres como de animales, será tuyo; pero harás que se redima el primogénito del hombre; también harás redimir el primogénito de animal inmundo.
16De un mes harás efectuar el rescate de ellos, conforme a tu estimación, por el precio de cinco siclos, conforme al siclo del santuario, que es de veinte geras.
17Mas el primogénito de vaca, el primogénito de oveja y el primogénito de cabra, no redimirás; santificados son; la sangre de ellos rociarás sobre el altar, y quemarás la grosura de ellos, ofrenda encendida en olor grato a Jehová.
18Y la carne de ellos será tuya; como el pecho de la ofrenda mecida y como la espaldilla derecha, será tuya.
19Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren a Jehová, las he dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tu descendencia contigo.
20Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
21Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.
22Y no se acercarán más los hijos de Israel al tabernáculo de reunión, para que no lleven pecado por el cual mueran.
23Mas los levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel.
24Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.
25Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
26Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos.
27Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar.
28Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón.
29De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a Jehová; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada.
30Y les dirás: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, será contado a los levitas como producto de la era, y como producto del lagar.
31Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el tabernáculo de reunión.
32Y no llevaréis pecado por ello, cuando hubiereis ofrecido la mejor parte de él; y no contaminaréis las cosas santas de los hijos de Israel, y no moriréis.
3). Lee y escucha: | Salmos 64
Lee y escucha: | Salmos 64 (Texto)
Salmos 64
Plegaria pidiendo protección contra enemigos ocultos
1Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; Guarda mi vida del temor del enemigo.
2Escóndeme del consejo secreto de los malignos, De la conspiración de los que hacen iniquidad,
3Que afilan como espada su lengua; Lanzan cual saeta suya, palabra amarga,
4Para asaetear a escondidas al íntegro; De repente lo asaetean, y no temen.
5Obstinados en su inicuo designio, Tratan de esconder los lazos, Y dicen: ¿Quién los ha de ver?
6Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo.
7Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas.
8Sus propias lenguas los harán caer; Se espantarán todos los que los vean.
9Entonces temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán sus hechos.
10Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón.
3). Lee y escucha: | Salmos 65
Lee y escucha: | Salmos 65 (Texto)
Salmos 65
La generosidad de Dios en la naturaleza
1Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios, Y a ti se pagarán los votos.
2Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne.
3Las iniquidades prevalecen contra mí; Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
4Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, Para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo.
5Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar.
6Tú, el que afirma los montes con su poder, Ceñido de valentía;
7El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las naciones.
8Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
9Visitas la tierra, y la riegas; En gran manera la enriqueces; Con el río de Dios, lleno de aguas, Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.
10Haces que se empapen sus surcos, Haces descender sus canales; La ablandas con lluvias, Bendices sus renuevos.
11Tú coronas el año con tus bienes, Y tus nubes destilan grosura.
12Destilan sobre los pastizales del desierto, Y los collados se ciñen de alegría.
13Se visten de manadas los llanos, Y los valles se cubren de grano; Dan voces de júbilo, y aun cantan.
4). Lee y escucha: | Isaías 8
Lee y escucha: | Isaías 8 (Texto)
Isaías 8
Sea Jehová vuestro temor
1Me dijo Jehová: Toma una tabla grande, y escribe en ella con caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz.
2Y junté conmigo por testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías.
3Y me llegué a la profetisa, la cual concibió, y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz.
4Porque antes que el niño sepa decir: Padre mío, y Madre mía, será quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria.
5Otra vez volvió Jehová a hablarme, diciendo:
6Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías;
7he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas;
8y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante, y llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel.
9Reuníos, pueblos, y seréis quebrantados; oíd, todos los que sois de lejanas tierras; ceñíos, y seréis quebrantados; disponeos, y seréis quebrantados.
10Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros.
11Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo:
12No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo.
13A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.
14Entonces él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén.
15Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados; y se enredarán y serán apresados.
16Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
17Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré.
18He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sion.
19Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?
20¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.
21Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto.
22Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.
El Corazón del Salmo 64: Dios Invita y Sacia
Reflexión: Salmo 64
“Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti,
Para que habite en tus atrios;
Seremos saciados del bien de tu casa,
De tu santo templo.” Salmos 64:4
Introducción al Salmo 64
El Salmo 64 es una poderosa reflexión sobre la relación entre Dios y el ser humano. Este salmo destaca principalmente tres obras fundamentales de Dios: escuchar las oraciones, perdonar los pecados y saciar con su bondad. A lo largo de cada verso, el salmista nos invita a reconocer la grandeza de Dios y su deseo de acercarse a nosotros.
Las Tres Grandes Obras de Dios
Los comentaristas han señalado que el Salmo 64 puede dividirse en tres secciones. La primera parte (vv. 1–4) refleja la gracia que permite a los fieles acercarse a Dios. El versículo 4 se convierte en el clímax de esta sección, ya que resalta cómo Dios elige, acerca y alimenta a quienes se acercan a su presencia. Esta elección Divina se convierte en un puente hacia los temas de poder y provisión que se encuentran en las siguientes secciones del salmo.
Un Versículo Profundamente Pastoral
El versículo 4 en particular es un llamado a la adoración y la cercanía. Es un recordatorio de que Dios no solo escucha a quienes lo buscan, sino que también los invita a habitar cerca de Él, proporcionando un sentido de plenitud y conexión espiritual. Esta invitación es relevante para la vida cotidiana de cada creyente, fomentando un espacio de intimidad con el Creador.
Amigo/as, ¡Feliz y bendecida lectura de la Palabra y, además, feliz noche!
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